Alfaz del Pi

Crónica.-Isabel Díaz Ayuso: «Realmente no tengo rivales en Madrid, compito contra Sánchez»

AL ATAQUE, ANTES DE UNA ELECCIONES DECISIVAS

Del tren a la arena de la Malvarrosa. Ida y vuelta, como sus declaraciones, apenas pudiendo caminar por la cantidad de gente que le pide un ‘selfie’. Contundente, sin escapar de ningún tema. Ni sobre las protestas de los médicos, ni su alianza rota con Vox, ni su hermano, sus enemigos…

Isabel Díaz Ayuso: "Realmente no tengo rivales en Madrid, compito contra Sánchez"
Foto: Ángel Navarrete

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Actualizado Sábado, 1 abril 2023

Asomada entre los asientos de la furgoneta que la transporta, en claroscuros, Isabel Díaz Ayuso parece asomarse al futuro. Tiene unas elecciones decisivas, para ella y para su partido, el 28 de mayo. Ha comenzado su domingo antes de las siete de la mañana. Duerme poco. Con la primavera intensifica el uso del protector solar. Obligatorio. «Tengo vitíligo», suelta concentrada en su piel, a punto de exponerse bajo un sol volcánico. Ella, que ha practicado boxeo y muay thai, está en ese momento como política en que suelta puñetazos verbales sin cesar. Primer ‘round’, primer trallazo a la izquierda: «Realmente no tengo rivales en Madrid, compito contra Sánchez».

Vamos rumbo a Valencia. A las 9:40 de la mañana sale el tren camino de uno de los pocos lugares donde hará campaña para otros. A la presidenta de la Comunidad de Madrid la llaman de toda España para acompañar a los candidatos de su partido. Sus poderosos escoltas -193 centímetros el más espigado- tienen trabajo para repartir. Es un no parar de ‘selfies’ y mensajes de aliento. Ayuso charla con todos, agradecida por el entusiasmo. La vida en Twitter no es la vida real. La vida real electriza.

Una mujer de sesenta años no está para que el Ministerio de Igualdad le enseñe a estas alturas cómo tiene que llevar su vida íntimaIsabel Díaz Ayuso

El manual para intentar hundirla, de la calumnia al insulto, de bautizarla IDA a llamarla nazi, de tratar de meterla entre rejas a acusarla de genocida, nepotista y esbirra de los fondos buitre, no funciona bien fuera de los gabinetes de prensa. Cuando el tren supera los 200 kilómetros por hora, ella unta el pan con mantequilla. Le echa pequeñas dosis de sal. Madrid se ve aún mejor a la distancia… Segundo golpe. Esta vez más a la derecha. Sobre su ruptura con el partido de Santiago Abascal: «Con Vox hay un hartazgo. No tiene un criterio político claro… Vox está en el no por el no, a la desesperada. Y yo no quiero seguir su deriva». Se acomoda la chaqueta rosa…

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-Usted acusa al Gobierno de Pedro Sánchez de intentar descapitalizar Madrid.

-Es un fenómeno que no se da en otros lugares. La táctica consiste en atacar a la capital y llevarse fuera todo lo que pueda. Algo gravísimo. No piensan nunca en cómo distribuir, ni en cómo crear riqueza. Tampoco les interesa descubrir qué puede haber funcionado en Madrid y por qué. Pedro Sánchez desprecia y ataca Madrid, seguramente porque la da por perdida. Sólo tiene desdén, y ninguna gana de atender las necesidades de la Comunidad. No hay colaboración de ningún tipo. No sólo eso, en cuanto pueden nos intentan borrar. Cada vez que hacemos un viaje tratan de hablar con las empresas con las que nos vamos a reunir, con la gente con la que nos vamos a ver, a ver si pueden desprogramar nuestra agenda.

-¿Desprogramar?

-Si tienen algún acto en la capital, por ejemplo una inauguración, tratan de ponerlo cuando creen que yo no puedo asistir. Pero es importante proteger la capital, entre otras cosas para no disgregar lo común. Una cosa distinta es que venga una empresa nueva a España, o que empiece desde cero, pero si hablamos de sectores que ya existen, es otra cosa. Han puesto en riesgo, por ejemplo, el sector aeroespacial.

Es su manera de explicar lo que considera una campaña de acoso por parte de Moncloa, ciega de impotencia. Sostiene que las tarascadas del Gobierno, y el vaivén de sus medios afines, le preocupa menos que la valoración de los madrileños. «Lo van a demostrar votando». Otro buen juez también es el que viene de fuera, pues hace balance «con lo que conoce y evalúa las fortalezas de las infraestructuras, de los servicios públicos… Madrid sólo puede compararse ya con las grandes capitales y ciudades del mundo».

Se revuelve Ayuso cuando sus detractores acusan a Madrid de atraer el grueso de la inversión extranjera, el 70% de toda la que llega a España, gracias a los beneficios derivados de la capitalidad. Lo considera una vulgar mezquindad. «Sánchez caerá por sus propias frivolidades».

-¿Qué espera de las próximas elecciones?

-Ojalá sea el último impulso para que el gobierno de Sánchez termine, nada me gustaría más.

A veces, por el pasillo, avanza un pasajero que la reconoce. Los viajeros generalmente son discretos. Pero cuesta sustraerse al pinchazo de la sorpresa, a la curiosidad de encontrarse con quien provocará un trueno de excitación y nervios no bien llegue a Valencia. Ayuso habla mirando a los ojos. E igual que crispa a sus oponentes, energiza a los suyos. Dispara rápido, a quemarropa.

REPORTAJE GRÁFICO: ÁNGEL NAVARRETE

Y vive para su trabajo. «15 horas al día. Me acuesto pensando en ello y me levanto a las seis igual». ¿Nostalgias? «Es la vida que tengo, la que elegí, me siento muy afortunada». ¿De verdad no cansa tanto foco, tanto selfie, tanto saludo? «Ayer fuimos a Prosperidad, estuvimos en una terraza, vino muchísima gente a saludar, nos decían cosas por Las Ventas, y alguien me preguntó: ‘¿Cómo puedes aguantarlo?’. Pues porque me parece muy bonito. A ver, luego esta profesión tiene cosas duras, empezando por los ataques a mi familia, completamente injustos, miserables, pero quejarme del cariño de la gente, pues no podría, al contrario, lo agradezco y lo valoro muchísimo».

Toca subir la defensa. Hablar de la atención primaria, de Vox (de nuevo), de Pablo Iglesias, de su hermano. El tren acelera. Igual que el discurso de Ayuso. Le preguntamos por el asunto de la Sanidad, acaso el talón de Aquiles de su gestión, siquiera en términos de discurso. «El asunto de la sanidad está plagado de medias verdades», responde, «entre otras cosas porque es una profesión muy sindicalizada». Fin de trayecto. Y es como si sonara el final de un largo ‘round’. Más autorretratos.

Han intentado hacerme todo el daño posible. ‘Ya que no te podemos contener, pues sufre, págalo’, dicenIsabel Díaz Ayuso

El tren se ha detenido en la estación Joaquín Sorolla de Valencia. 11:35 de la mañana. Visita al Mercado Central, un mitin con los candidatos a la alcaldía y la Generalitat Valenciana, María José Catalá y Carlos Mazón. Imposible avanzar más de 20 metros en media hora. En cuanto Ayuso aparece entre los puestos de horchata y las terrazas los clientes dejan lo que estén haciendo y se le acercan. No uno ni dos. Decenas. En grupos o solos, en pareja o con críos. Los escoltas parecen acostumbrados: «Esto no es nada», comentan luego en el coche, «tendríais que ver las que se montan en Madrid, cada vez que sale a la calle». Finalmente logran sacarla. Volvemos a preguntarle por la sanidad.

Los problemas de la atención primaria y de la pediatría son evidentes.

-Tenemos una sanidad pública de primera, una joya, y nuestra obligación es cuidar a sus profesionales. Pero faltan médicos, especialmente pediatras, y van a faltar durante muchos años. Nosotros estamos tratando de solucionar la inestabilidad laboral. También queremos terminar con la improvisación de las guardias.

-¿Cómo?

-Por ejemplo, apostando por la digitalización, que va a propiciar una revolución. Entre otras cosas conseguiremos que los médicos dejen de hacer tareas que no les corresponden, liberando sus agendas, que también estarán digitalizadas, para que puedan gestionar mejor. Eso sí, por muchos incentivos que pongamos en marcha para atraer y retener médicos, especialmente en aquellas especialidades con menos oferta, toca recordar que se los estaremos quitando a otros españoles, a otros territorios. El problema en España es que no hay médicos, y no puede ser que Madrid, que por diversas razones puede resultar más atractiva, le quite sus médicos a otros lugares, pero claro, el problema es de fondo, es una cuestión a nivel nacional, no hay suficientes titulados, ni las facultades de Medicina necesarias, y entonces tampoco hay relevo generacional en la primaria.

-La oposición la acusa de haber dejado morir a miles de ancianos durante los primeros tiempos del Covid.

En las residencias de Madrid no ha ocurrido nada diferente a lo que sucedió en las residencias de todo el mundo. El virus ataca especialmente a las personas inmunodeprimidas, por supuesto a las personas mayores, las más frágiles. En el asunto de la pandemia, y de las residencias, Más Madrid nunca arrimó el hombro.

-¿Entonces?

-Tuvo un ataque de celos, porque vieron que la gente en Madrid estaba muy orgullosa de su sanidad y de lo que hicimos, entre otras cosas fuimos el único Gobierno que protegió a su personal sanitario. Intentan enfrentarme a la gente… No soportan que haya una presidenta del PP que pueda entenderse con ciudadanos de toda condición.

-¿La ruptura con Vox fue estratégica, o hay mar de fondo?

Con Vox hay un hartazgo. No puede ser que no hayamos podido sacar adelante los presupuestos, que no tengamos una agencia de ciberseguridad, ni según qué deducciones fiscales. Vox se ha convertido en un lastre para la gestión de Madrid… Y yo, por encima de todo, soy presidenta de la Comunidad y tengo que buscar lo mejor para Madrid. Yo quiero gobernar para todo el mundo, pero Vox no tiene un criterio político claro. Yo no hago políticas sin sentido ni buscando el voto fácil.

-¿Hay diferencias que van más allá de lo programático?

-Mis políticas están asentadas. Las de Vox… A ver, ¿qué política tienen respecto al aborto? Me llaman abortista o abortera, pero yo no tengo competencias en el aborto, como tampoco la tengo con la extranjería ni con la inseguridad, dos de los temas que más les gustan a ellos, pero sí las tengo para hacer algunas cosas, por ejemplo, fomentar que se produzcan los menos abortos posibles. Dentro de mis competencias hago lo que puedo. ¿Vox quiere prohibir el aborto? ¿Quiere ilegalizar el aborto? Pues que lo diga. Yo prefiero que el aborto sea legal y seguro. Y poco frecuente. Pero Vox no aterriza, no trabaja los presupuestos, nada. Están en el no por el no, a la desesperada. Y yo no quiero saber de su deriva.

-¿Y en el futuro?

-Ya veremos, ya veremos si en julio o agosto me toca estar con ellos. Espero que no.

-Sostiene que no es un problema con sus votantes.

-No, en absoluto. Muchos están ahí porque el PP dejó de representarles por distintos motivos. Yo seré sensible a esa gente, que votaba al PP y dejó de hacerlo, estoy comprometida en hacerlo, porque además yo vengo del PP de toda la vida. En cualquier caso, hago lo que creo que hay que hacer, lo que considero que es lo mejor para los ciudadanos, para Madrid. A mí no me mueve la ideología para hacer las cosas, y si la oposición tiene una buena propuesta, que es sensata y funciona, pues la llevaré a cabo.

-¿El cambio de actitud de Vox tiene que ver con que la ven como un peligro?

-Imagino que sí…

Después del mitin, fotos en la playa, más peticiones de besos, más ‘selfies’, más abrazos. Tampoco cerca del mar escapa del furor de los móviles. Los que la acompañan a menudo son achicharrados por un carisma no replicable en el laboratorio.

Toca hablar de aquellos a quienes se enfrentó, golpe a golpe. Contra amigo y enemigo.

-Con un año de distancia, ¿cómo recuerda lo sucedido con Pablo Casado, quien era su amigo?

-No se ha visto algo así nunca. Más que un momento concreto fue una historia de meses, así que cuando salió a hablar Teodoro (García Egea) tuvo algo de liberación, porque fueron seis meses en los que promovieron por todas las tertulias y mentideros que yo tenía un caso de corrupción, que iba a saltar un escándalo y que me iba a dinamitar. Seis meses aguantando, callada, y mientras tanto vete a congresos y conferencias. Y come con ellos… Todo el día me llegaban historias, rumores. Intenté, por todos los medios, que recapacitaran, que entendieran que no había nada fraudulento, absolutamente nada, tal y como luego han ratificado todos los tribunales. Pero no hubo forma. Así que cuando finalmente salió Teodoro y dijo todo lo que dijo pensé: «muy bien, pues ahora me toca hablar, estoy cansada, llevo seis meses aguantando». Lo viví como una liberación. Con la tranquilidad de quien sabe que está haciendo lo correcto, y además en el momento oportuno, cargada de razones para tomar una decisión tan difícil.

Cómo puede ser que por la mañana sean los más feministas y por la tarde recurran a la prostitución con dinero públicoIsabel Díaz Ayuso

-Usted ha dicho que se siente orgullosa de haber retirado a Pablo Iglesias.

La caída de Iglesias demuestra que los ciudadanos no se dejan manipular por muy vulnerable que sea su situación personal. La gente, cuando no tiene recursos, cuando vienen mal dadas, lo que quiere son oportunidades para encontrar empleo, para sacar adelante un negocio, para que sus hijos prosperen, que crezcan y accedan a las oportunidades que ellos no tuvieron. Yo creo que la gente más humilde en Madrid es la gente que precisamente más necesita escuchar mensajes de ilusión, de ganas, en favor del esfuerzo. Iglesias pensaba llegar abonado a un discurso populista. Madrid le ha demostrado que eso no funciona. Podemos convirtió el agravio en un movimiento político, pero detrás no había nada.

Visita al mar que pintó Sorolla. Camina por la arena. No se moja los pies, pero sí en lo que dice, empapada en sus convicciones. No evita ningún tema. Hace unos días se filtró un mensaje suyo: «Hoy la izquierda está acabada (…). Matadlos». Lo circunscribe a un mensaje privado con otra persona, dentro del contexto de ese tono de mensaje entre dos interlocutores. «Es una manera de hablar en la privacidad de esa conversación». No le da mayor importancia. Quizá porque es lo que cree.

«Cómo voy a tener rivales si piensan que Madrid es homófobo y machista y tabernario, una ciudad de ricos y no sé que. Empiezan por no comprender, ni siquiera, a quién quieren representar…». Reitera. «Realmente no tenemos oposición, y al final parece que competimos con Pedro Sánchez».

-Parece incluso sentirse maltratada por esa oposición.

-Han hecho todo para frenarme, para vender la caricatura de una mujer privilegiada a base de pelotazos y mordidas. Intentan hacerme todo el daño que pueden. Ya que no te podemos contener, pues sufre, págalo. Han estado un año y medio creando una leyenda de casos en los que no había nada, y ha sido así desde el principio, fueron a lo personal, también el PSOE y su entorno, con lo de IDA y otras campañas denigrantes, a base de burlas y calumnias.

– Y su hermano, siempre sale el caso de su hermano…

-Por las mascarillas, fue terrible. Han estado un año y medio agitando mentiras, bulos, que en lo personal hacen mucho daño, pero al final la justicia lo dejó muy claro, y fue archivado tanto por la fiscalía española como por la europea. A la oposición le da igual. Sólo le importa construirme un personaje, a ver si logran que sea tan odiada como algunos de sus líderes.

La comida se realiza con el turbo puesto. Todo va deprisa, deprisa. 17:40. Vuelta al tren. En el vagón cafetería hablamos del Primavera Sound, de Depeche Mode, de boxeo, de Fórmula 1, del pueblo en Ávila y los veranos, inolvidables, de la infancia, de cómo empezó a viajar con 20 años y ya no pudo ni supo parar. O de la supuesta moderación, que en España «consiste en que le des la razón a la izquierda y a los nacionalistas en todo, de que aceptes sus marcos mentales y no discutas nada, absolutamente nada, y entonces ya sí, ya eres moderado».

-¿Las próximas elecciones regionales pueden significar la caída definitiva del llamado cinturón rojo? ¿Significará eso el principio del fin del sanchismo?

Nunca me ha gustado colectivizar a los ciudadanos, creo en un Madrid plural, mezclado, heterogéneo y diverso, por eso hay un distrito único en sanidad o educación, y por eso tampoco tengo una campaña específica para una zona u otra. En el sur hay una población más joven, trabajadora, a la que nuestros discursos les entran como un cañón, pero no reniego de ningún municipio. A mí me gustaría ganar en todos, me voy a dedicar a todos, y ojalá este sea el último impulso para que el Gobierno de Sánchez termine, nada me gustaría más. Lo dije antes, Sánchez caerá arrastrado por sus frivolidades. Una mujer de 60 años no está para que el ministerio de Igualdad le enseñe a estas alturas cómo tiene que llevar su vida íntima, sino para que ayudemos a sus hijos o sus nietos, o para que ella misma no tenga dificultades laborales. Los discursos populistas de Sánchez, que viene repartiendo bonos, en Madrid no calan, Madrid es el contrapunto absoluto a las políticas del Gobierno, un mundo aparte.

Sobre la victoria en el cinturón rojo de Madrid: ‘Ojalá este sea el último impulso para que el Gobierno de Sánchez termine’Isabel Díaz Ayuso

-¿Influirá Tito Berni en las elecciones de Madrid?

-Cuando lo cité el otro día no fue por cálculo electoral… Pero te preguntas cómo puede ser que por la mañana sean los más feministas y por la tarde recurran a la prostitución con dinero público; cómo pueden, por la mañana, darte lecciones de ecologismo y luego permitir, con unas políticas forestales nefastas, que los incendios se vuelvan a desbocar, y lo veremos de nuevo este verano; cómo pueden ser los que te hablan de las agresiones sexuales y decirte que sus políticas son por nuestro bien, por el bien de las mujeres, y resulta que hay más agresiones sexuales que nunca y nunca ha habido tanta división entre el hombre y la mujer, especialmente entre las nuevas generaciones, con el cisma añadido que han provocado en el seno del movimiento feminista.

-¿El PSOE está mal?

-¿Mal? El PSOE está destruido por completo. Ya no existe el PSOE, existe el sanchismo, que lo ha corroído por dentro y es ya una pantomima a la que le quedan pocos días, pocos meses. Por eso están legislando de manera furibunda, para que el que venga detrás tenga mucho más difícil deshacer el entramado de leyes, para que cuando gane Feijóo puedan decir que si modifica algo es un facha, porque todo lo suyo eran avances, todo, y si tocas algo, si tratas de corregirlo, automáticamente estás contra el progreso, y se te echan encima.

– En Valencia también la llaman presidenta, parece una invitación al salto nacional.

No lo contemplo. Entre otras cosas porque eso significaría que nos ha ido mal, y yo no contemplo más que el final del sanchismo. Madrid ahora mismo es la vanguardia, la vanguardia de un proyecto futuro. Lo que estamos haciendo en Madrid es el gobierno que se está perdiendo. Por eso intentan desprestigar Madrid, sin darse cuenta de que Madrid es España…

Llegada. 19:40. Se salió de Atocha y se vuelve a Chamartín. «Otra insensatez». Como el boicot que dice reciben en los trenes de Cercanías. «Ojalá recibiéramos el mismo trato que Cataluña. Pronto esto acabará. Estamos más cerca». Fotos y más fotos. Está agotada, abrasada de kilómetros y preguntas, pero no deja de saludar a quien quiera hablar con ella. Las ojeras empiezan a asomar. La campaña, supersónica, ha comenzado a ritmo de tren bala. A puros puñetazos verbales.