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Pablo hizo a Pedro y Pablo lo deshará

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Sánchez nunca entendió que Podemos se fundó contra el PSOE. Y llega la hora de rematar la faena

Pablo hizo a Pedro y Pablo lo deshará
PACO CAMPOSEFE

Los ufólogos de ese fenómeno paranormal llamado sanchismo han advertido una progresión acelerada de la curvatura entrópica en la fase final del mandato. Esto significa que el sanchismo se estaría curvando a gran velocidad sobre sí mismo, como la espalda de un anciano prematuro, lastrado por la culpa que él no puede sentir pero sí sus votantes. De seguir esta tendencia, el sistema que gira en torno a Sánchez quedará encogido, bunquerizado como una cochinilla galáctica o un agujero de gusano que aspirará a la izquierda española. A Fidel la historia no lo absolverá, pero a Pedro seguramente lo absorberá.

Este envejecimiento meteórico del sanchismo no sorprende, porque estaba escrito en sus genes. Es decir, en la partida de nacimiento parlamentario que el Congreso extendió al candidato de la moción de censura. El partero del sanchismo fue Pablo Iglesias: tiene lógica que Pablo Iglesias sea también su sepulturero. Pablo hizo a Pedro y Pablo lo deshará. Un poder fundado en el insomnio no dura, y hoy Sánchez no solo se desvela calculando si lo que gana en Cataluña borrando la sedición compensa lo que pierde en el resto de España: por las noches cuenta las ovejitas que se le escaparán del aprisco de la ley D’Hondt en el caso de que Podemos y Sumar se presenten por separado. La fragmentación de la izquierda en tres cachos tribales por el impacto del ego espacial de Iglesias destruye toda posibilidad de seguir durmiendo en el cálido colchón de La Moncloa.

Si los cálculos de los expertos no fallan, el final del sanchismo revestirá la coherencia narrativa de una fábula moral. Su trayectoria encaja en el esquema del mito fáustico: el personaje ambicioso que vende su alma a cambio de poder, entendiendo por alma el programa de una socialdemocracia reconocible. Sánchez venía de ser rechazado en las tertulias y vio a Iglesias llenar las plazas y triunfar en los platós. Al principio canalizó su complejo de inferioridad marcando diferencias con el populismo latinoché; pronto razonó que era mejor unirse a su enemigo si no podía con él. Le plagió el discurso para ganar las primarias y subcontrató a sus amigos de la periferia antisistema para ganar la moción y después la investidura. Creyó comprar la sumisión de un revolucionario profesional ahogándolo en el abrazo de una vicepresidencia retórica. Pero cuando Iglesias dimitió, Sánchez debió anticipar que preparaba su venganza por haberle canibalizado la criatura. Nunca entendió que Podemos se fundó contra el PSOE. Y llega la hora de rematar la faena.

Categorías:Benidorm, La Nucia, Villajoyosa

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