Alfaz del Pi

Ximo Puig resiste una tercera legislatura con un PP como primera fuerza a dos escaños de sumar con Vox

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Actualizado Domingo,

El principal barón socialista lograría reeditar su Gobierno gracias a que Compromís no acusa el desgaste y Unidas Podemos aguanta en las Cortes

La Comunidad Valenciana será la principal plaza política en liza en mayo de 2023, es decir, el campo de batalla donde PSOE PP medirán sus fuerzas. Y, a cuatro meses de las elecciones autonómicas, el pulso se inclina a favor del actual presidente valenciano, el socialista Ximo Puig, que lograría sobrevivir una tercera legislatura y reeditar el llamado pacto del Botànic con Compromís y Unidas Podemos. Lo haría por la mínima, porque el ascenso del PP de Carlos Mazón -a costa de absorber a buena parte de Ciudadanos, que directamente se esfuma- lo convertiría en primera fuerza y quedaría a solo dos escaños de poder gobernar con Vox.

El actual tripartito de izquierdas se dejaría incluso un escaño respecto a los comicios de 2019, según la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO que, no obstante, no recoge el desgaste que pudieran sufrir los barones del PSOE con la reforma de la sedición. Realizada la semana en que las Cortes aprobaron la bajada de impuestos y Volkswagen confirmó la gigafactoría para Sagunto, el sondeo confirma que el Gobierno de Puig resistiría con 51 de los 99 diputados del Parlamento autonómico. Pero la clave no es tanto la subida de los socialistas -que sumarían apenas un diputado, hasta los 28- como que aguanten sus dos socios.

En el propio Palau de la Generalitat se tiene claro que si Unidas Podemos supera la barrera electoral del 5% y entra en las Cortes, el Botànic está garantizado. Y los sondeos así lo certifican: los morados constatan su tendencia a la baja, pero al menos superarían el listón con un 6,2% de los votos para rascar seis escaños. La segunda premisa es que Compromís no se vea arrastrado por su propia crisis interna. Y, a estas alturas, no acusa el desgaste de la traumática y abrupta salida de Mónica Oltra.

La coalición nacionalista se aferraría a sus actuales 17 escaños, a pesar de perder casi un punto en porcentaje de voto en relación al resultado de las urnas de 2019. La novedad es que ese 15,9% que lograría Compromís se vería por primera vez superado por Vox, que pasaría de quinta a tercera fuerza en las Cortes con los mismos 17 diputados que los nacionalistas.

Compromís se encuentra en plena disputa por el liderazgo interno, con Joan Baldoví como gran favorito para suceder a Oltra como candidato a la Generalitat. En una coalición que ha vivido del hiperliderazgo de la ex vicepresidenta -hoy imputada por el caso de los abusos sexuales de su ex marido a una menor-, la encuesta señala uno de los puntos fuertes del diputado en el Congreso. Es el segundo líder más valorado y conocido tras Ximo Puig. El 80% de los encuestados sabe quién es (frente al 73,2% de Mazón, por ejemplo) y, aunque suspende en la nota de valoración (4,4), es el mejor considerado entre sus propios votantes (los de Compromís le dan un 7,7).

En el flanco derecho, la subida de los populares que llevan tiempo dibujando los sondeos es indiscutible, al ganar más de 10 puntos en porcentaje de voto respecto a 2019. Con el 29,2% y 31 escaños, Mazón recuperaría para el PP la primera plaza que perdió hace tres años. Superaría incluso los resultados en cuanto a porcentaje de voto de 2015, cuando Vox no había hecho acto de presencia en la Comunidad Valenciana y en el espacio del centroderecha solo asomaba Cs.

El escenario que dejaría 2023 es justamente el contrario: un Ciudadanos desaparecido que no superaría el 3,1% (solo retendría al 19% de sus votantes) y un Vox en ascenso con el 16,2%. Con 48 escaños, la suma de PP y Vox deja al bloque de la derecha a las puertas de protagonizar un vuelco electoral. Y ello a pesar de que el PP convencería a más de un tercio de quienes votaron al partido naranja en 2019 (34,9%). Puig, por el contrario, únicamente pescaría al 4,6%, una cifra modesta teniendo en cuenta que el barón socialista se encuentra en pleno viraje al centro (su reforma fiscal es un ejemplo) para resituarse en posiciones moderadas. La paradoja es que sí lograría atraer al 12,1% del votante morado, el segundo menos fiel tras Ciudadanos (Unidas Podemos solo consigue fidelizar al 39,9%).

En cualquier caso, la izquierda se beneficia de la percepción social en cuanto a la gestión del actual Gobierno valenciano. Entre los encuestados, la valoración como buena o muy buena es superior: un 36,5%, frente al 30,5% que la tacha de mala o muy mala. Ahora bien, lo que suceda en Alicante puede ser determinante en términos electorales.

En el feudo del PP, cala el sentimiento de agravio al que ha dado voz especialmente Mazón. Si ya el 41% de los encuestados considera que la provincia recibe menos inversiones de las administraciones estatal y autonómica, este porcentaje se dispara hasta casi el 65% en el caso de quienes viven efectivamente en Alicante.

Oltra, amortizada para sus votantes

El terremoto que supuso en Compromís el adiós de Mónica Oltra sigue dejando réplicas, como fue la última crisis en el partido de la ex vicepresidenta que ha obligado a Ximo Puig a remodelar su Gobierno. Sin embargo, la figura de la dirigente imputada estaría amortizada para sus propios votantes, según la encuesta Sigma Dos para EL MUNDO.

Hasta el punto de que prácticamente la mitad de quienes votaron a Oltra en 2019 consideran hoy que Joan Baldoví sería un mejor líder para la coalición. Un 45,2% de los encuestados así lo defiende, frente a un 34,6% que se decantaría por Oltra si se demostrara su inocencia. Es más, la crisis interna que atraviesa la coalición acabará resolviéndose para el 54,1%, mientras que a uno de cada tres le preocupa que tenga coste electoral.