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España registra un gran exceso de muertes y Sanidad no sabe la causa

SALUD PÚBLICA

 Exceso de mortalidad

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Aún no hay consenso científico sobre las causas concretas del exceso de muertes en España, pero los expertos señalan varios factores. «Es un año muy malo de mortalidad y es peor todavía de lo que parece»

Operarios de una funeraria trasladan un cadáver en una residencia durante la primera ola de covid de 2020.
Operarios de una funeraria trasladan un cadáver en una residencia durante la primera ola de covid de 2020.ALBERTO DI LOLLI

El último medio año ha sido, con mucha diferencia, el que más muertes ha registrado en España desde que existe el Covid y desde que hay registros comparables. Las más de 10.000 que oficialmente ha causado el virus y las casi 5.000 atribuidas al calor son cifras ya de por sí preocupantes.

Pero el mayor problema está en el exceso de mortalidad por todas las causas, que asciende a 27.060, muy por encima de los datos de 2020 y 2021 en los seis meses cálidos del año, de mayo a octubre. El total desde el mes de enero ya acumula 33.165.

¿Qué está ocurriendo? Nadie lo sabe con exactitud. Según el sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (Momo), no sólo ha habido récord en el total de decesos, sino también en los atribuibles al calor, que son 4.800. Además, se han contabilizado 10.410 defunciones por Covid en los últimos seis meses. Aunque sumemos estas dos causas, aún faltarían 11.850 muertes de más no atribuidas al clima ni al virus.

En ese mismo periodo, entre mayo y octubre, el exceso de fallecimientos fue de 14.567 en 2020 y de 10.004 en 2021. Por tanto, las muertes no esperadas en estos últimos seis meses superan a las de los dos cursos anteriores juntas. O, dicho de otro modo, casi duplican a las de 2020 y triplican a las de 2021, siempre ateniéndonos a los meses cálidos. De hecho, el exceso de muertes en estos seis últimos meses de 2022 ya supera al observado durante todo el año 2021, invierno incluido, que fue de 24.490.

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«Es un año muy malo de mortalidad y es peor todavía de lo que parece, porque hay una cosa que se llama efecto cosecha, que es la recolección prematura de la mortalidad», explica Salvador Peiró, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) e investigador de Fisabio.

El efecto es el siguiente: en una crisis sanitaria fallecen, entre otras, muchas personas vulnerables que, en condiciones normales, lo habrían hecho durante los meses o años siguientes. Por tanto, llega un momento en que la estadística empieza a reflejar menos muertes de las esperadas.

«La situación esperable tras las olas de Covid sería un defecto de mortalidad, no un exceso, porque muchísimas personas que hubieran muerto durante el año siguiente habían fallecido ya por Covid. Sin embargo, no hemos notado ese efecto», analiza Peiró. La mayor parte del exceso de mortalidad de los últimos meses se concentra en verano, con 19.218 decesos no previstos. Muchos de ellos, baraja este experto, podrían estar en realidad vinculados al calor, aunque la estadística no las atribuya. «Pero todo esto es especulativo. Lo que sabemos es que hay un exceso de mortalidad«, añade.

MUERTES MÁS ALLÁ DEL CALOR Y EL COVID

En cualquier caso, el efecto de la temperatura extrema se sumaría siempre a otras causas, ya que el golpe de calor, por sí mismo, provoca muy pocos fallecimientos. En este sentido, cada vez más estudios apuntan a que la infección por SARS-CoV-2, aunque se supere, nos deja en una situación más vulnerable. «Al menos durante el año siguiente a haber pasado el Covid, hay gente que tiene un incremento de riesgo de mortalidad por diversas causas cardiovasculares: infartos, ictus…», repasa Peiró. Lo cual nos lleva a la siguiente hipótesis: ¿qué ocurre si el calor y el Covid interactúan?

«Es posible que haya interacciones entre factores, y que no sea lo mismo el modelo que tenemos para calor puro que un modelo para calor más haber pasado el Covid. Es posible que una causa incrementara a la otra: que no estuviéramos sumando, sino multiplicando. Probablemente hay un componente de ello también. Probablemente se nos juntan muchos efectos a la vez», sopesa el portavoz de Sespas. Otro dato insólito que deja 2022 es que su mayor exceso de mortalidad se ha dado en verano, cuando coincidieron olas de calor y Covid, y no en invierno, como es habitual.

La tendencia sigue siendo preocupante: el exceso de muertes observado en octubre duplica al del año pasado, con más de 1.500 fallecimientos no esperados, ninguno atribuido a las temperaturas, y aún pendiente de que se actualicen los últimos días. Es el séptimo mes consecutivo que registra un exceso en 2022, mientras que los tres años anteriores a la pandemia -2017, 2018 y 2019- tuvieron menos decesos de los previstos en octubre.

Los termómetros registraron temperaturas récord ya desde primavera de este año en Sevilla.
Los termómetros registraron temperaturas récord ya desde primavera de este año en Sevilla.RAÚL CAROEFE

El exceso de mortalidad, que es la diferencia entre las muertes que se esperan de acuerdo a la media estadística y las que realmente se producen, está afectando este año a otros países europeos, como Reino Unido o Alemania, aunque en España ha sido especialmente pronunciado.

Otra posible causa del exceso que estamos sufriendo, aparte de las que aún no conozcamos, podría ser la crisis del sistema sanitario, que no ha atendido debidamente a las personas vulnerables los últimos años. «Se suman el calor y los problemas de salud no solucionados en 2020 y 2021, más los casos de Covid que contribuyen a morir con y no por Covid, ya que el Covid provoca o empeora otras enfermedades», resume Jeffrey Lazarus, codirector del Programa de Infecciones Víricas y Bacterianas de ISGlobal, centro impulsado por la Fundación «La Caixa».

«Morir con Covid, aunque no sea de Covid, es también un problema de salud pública importante. Y habrá mucha gente que no muera, pero pierda calidad de vida», aclara Lazarus, autor de importantes trabajos sobre la pandemia. «Hay que asumir que la gente sigue muriendo por Covid, con Covid e indirectamente por Covid; por ejemplo, personas a las que se detectó tarde un cáncer. Y podría haber otras causas que se nos escapan», razona, por su parte, Joan Caylà, portavoz de la Sociedad Española de Epidemiología y presidente de la Fundación de la Unidad de Investigación en Tuberculosis.

«Nadie puede decir los porcentajes, pero aquí puede haber gente que, realmente, habría muerto por Covid; otros, con Covid; otros, por problemas crónicos que no han podido ser atendidos de forma adecuada», enumera Caylà. «Y habría, incluso, la posibilidad de una epidemia de muertes por otras causas, pero no sería muy grande, porque se habría detectado», baraja. «Las cifras de mortalidad son impresionantes y objetivan la importancia que ha tenido el Covid, también de forma indirecta».

Lo que ya sabemos es que el SARS-CoV 2 provoca «mucha sintomatología«, no sólo neumonías, y pronto conoceremos más, a medida que la ciencia siga avanzando, sobre las secuelas cardiovasculares y de otra índole que nos ha legado la pandemia. Quizá esa sea una de las claves. «Con la estrategia de gripalización, se ha querido comparar el Covid y la gripe, y no son lo mismo», advierte Caylà.