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Guerra en Ucrania | Ha nacido una estrella

     ¿No puedes verlo bien? pulsa aquí  Guerra en UcraniaViernes 14 de octubre de 2022  Josep Borrell. / EFE  Ha nacido una estrella  ENCARNI BAO AGUIRRE  Buenas tardes, ManuelCon permiso de Vladímir Putin, la estrella de la semana en relación con la guerra en Ucrania y nosotros los europeos es Josep Borrell. En el ocaso de su carrera política y dicen que con escaso ‘feeling’ con los mandamases de la Unión Charles Michel y Ursula von der Leyen, el alto representante para Política Exterior y Seguridad no ha parado de hablar. Primero fue el rapapolvo que echó a los embajadores de Europa dispersos por el mundo, que al parecer no se enteran de nada, o manejan menos información incluso que los periodistas (qué cosas). Cierto que a Borrell le pierde la retórica y a los ciudadanos les llega un barullo de «herbívoros» frente a «carnívoros» que les lleva a preguntarse, sobre todo, cuánto nos cuesta la broma.En su segundo paso hacia el estrellato, el jefe de la diplomacia de la UE se destapó con «la aniquilación del ejército ruso» en caso de un ataque nuclear de Moscú en Ucrania. Y esto lo dijo ante estudiantes de la Escuela Diplomática Europea. De puro estupor, siguió el silencio de la mayoría de las cancillerías concernidas y de la OTAN. Solo Francia, con considerables problemas internos, reconoció que no respondería en caso de que se concretase el peor de los temores. Y Borrell reculó, que ha vivido unos días demasiado intensos.EL PUENTELa voladura parcial del puente sobre el estrecho de Kerch ilustra el pantano en el que Putin ha embarcado a su país. A nadie se le ocultaba que la vistosa infraestructura, símbolo de la ocupación de la península de Crimea, pedía guerra desde su misma construcción e inauguración con gran aparato publicitario por el propio presidente al volante de un camión. Ahora, el trozo de tablero sumergido se suma a las contraofensivas ucranianas, la caótica movilización entre los rusos para oxigenar unas tropas agotadas después de más de siete meses de invasión y a la presión interna que exige al Kremlin acciones más agresivas y bombardeos a gran escala.DE VUELTA EN KIEVEn esas operaciones se han aplicado estos días los invasores, confiados en minar la moral ucraniana conel regreso de los misiles a Kiev. Más civiles muertos, grandes socavones en parques infantiles, infrastructuras energéticas destrozadas ahora que se acerca allí el invierno, control de la planta nuclear de Zaporiyia entre lógicos temores de la Organización Internacional de la Energía Atómica… Ycientos de drones iraníes, que sí, son pequeños y de mala calidad, pero distraen lo suyo a los todavía muy mejorables sistemas ucranianos de defensa antiaérea.PERFIL BAJOPutin salió con el perfil bajo de una nueva cumbre con los pocos aliados que le quedan. En Kazajistán compartió con el mundo que ya ha movilizado a 200.000 reclutas y que «de momento» le parecen suficientes. La leva de improvisados soldados está causando una verdadera escabechina en los centros educativos, de donde desaparecen profesores, asignaturas… Esto en un país que ya tenía un déficit de 250.000 docentes antes de la aventura imperialista.En un ejercicio de sinceridad, el presidente ruso admitió que otros países de la antigua URSS le preguntan por la guerra. Normal. Asunto diferente es que muestren su «preocupación», como le ocurre a China de vez en cuando.NIÑOS ROBADOSEs un asunto que entra y sale de la actualidad y que en algún momento mostrará sus aterradoras dimensiones. Los niños ucranianos deportados de las zonas prorrusas o que Moscú considera anexionadas, a los que se ‘rusifica’ a toda velocidad y entrega a nuevas familias. Un proceso espeluznante que merece atención por los múltiples comités y tribunales a los que las atrocidades del Kremlin en Ucrania van a dar trabajo para décadas.  MÁS INFORMACIÓN El ‘carnicero’ de Putin que está detrás de la última masacre en el corazón de Kiev
IÑIGO FERNÁNDEZ DE LUCIO