Benidorm

Jacobo Balongo Farach nos habla de su padre

Rafael Julián Balongo Lozano, tristemente fallecido en 2019, a la edad de 72 años, fue concejal del ayuntamiento de Benidorm y administrador de fincas. A través de su hijo, queremos recordar su labor en nuestra ciudad.

Periodista. Jacobo, ¿puedes hablar de los primeros años de tu padre: lugar de nacimiento, estudios, primeros trabajos?

Jacobo: Mi padre nació en Tetuán (en tiempos del Protectorado español), en 1946, donde mi abuelo trabajaba en una oficina de Banesto. En esa ciudad llevó a cabo los estudios primarios. A los 15 años, debido a la independencia de Marruecos y al traslado de su padre a Madrid, continuó en la capital de España sus estudios secundarios e inició una ingeniería de telecomunicaciones; finalmente, hizo oposiciones a la Banca y trabajó, al principio, en el Hispanoamericano, y después en Banesto. Su trabajo consistía básicamente en viajar por España enseñando los sistemas de comunicación en las oficinas bancarias (Burgos, Barcelona, Benidorm…).

Periodista: Si mal no recuerdo, fue concejal de Hacienda en tiempos de Catalán Chana. ¿Cuántos años estuvo en política y cuál fue su más importante aportación para bien de nuestro pueblo?

Jacob: Llegó a Benidorm con unos 25 años; a los dos años se casó con mi madre, Beatriu Farach. Y empezó su andadura política, que duró dos legislaturas, es decir , ocho años, en tiempos de Catalán Chana, como  concejal de Hacienda y también de Seguridad Ciudadana, que antes ostentaba Miguel Mozo, su amigo del alma; ellos dos y Ángel de la Fuente (en Urbanismo) fueron los impulsores de mejoras en nuestra ciudad: creación de la primera guardería municipal, acuerdos con Ballester para conseguir los terrenos de la Avenida de Europa, hoy Centro Cultural, los semáforos del cruce, donde había tantos accidentes y muchas más cosas (esto realmente fue una iniciativa de una asociación vecinal previa al PSOE denominada “Illa de Benidorm”, en la que participaban prohombres de la ciudad como Jaume Ferrando, Carles Llorca, Rafael Alemany, Jaume Berenguer, entre otros). Gracias a mi padre, el ayuntamiento se modernizó; un ejemplo es que contrató a un interventor para la liquidación de las plusvalías de una forma más profesional. Y guardo en mi recuerdo la idea de que dejó un consistorio muy saneado. A esto se puede añadir las buenas relaciones que siempre mantuvo con la oposición.

Periodista: ¿Tuvo algún reconocimiento por parte del ayuntamiento, o alguna placa o medalla, por su labor política?

Jacob: Que yo sepa, no. Hizo lo que tenía que hacer para bien de Benidorm sin pensar en recompensa alguna.

Periodista: ¿Llevaba al mismo tiempo la administración de fincas? ¿O eso vino después?

Jacob: Vino después. Primero pidió excedencia en el Banco para dedicarse a la cartera de los Seguros Cervantes en Benidorm con su socio y cuñado. En ese momento estaba vinculado con los movimientos nacionalistas, que no heredó en absoluto de sus ancestros, que no eran de izquierdas, a excepción de la madre. En 1985, más o menos, se hizo administrador de fincas, y dirigió la empresa hasta 2012, año en que hizo el traspaso de titularidad de la misma a mi favor.

Periodista: ¿Se integró convenientemente en la sociedad benidormense?

Jacob: Totalmente. Tanto es así que aprendió valenciano y obtuvo el grado Mitjá que le sirvió para dar clases a castellano-hablantes en la desaparecida Aula Bernat de Sarrià. Además, se casó con mi madre, Beatriu Farach, benidomense de pura cepa. Eso sí, nunca perdió el gracejo andaluz en su forma de hablar.

Periodista: ¿Qué aficiones tenía? ¿A qué dedicaba el tiempo libre? Creo que le gustaba el fútbol, ¿no? Por cierto, era madridista, y tú eres del Barça.

Jacob: Sus pasiones eran dos: la política y el fútbol, donde jugaba como extremo derecha con otros aficionados como Jaime Samper, Pepe Ramón Francés, Jaime Vello, Tomás González… Fue durante varios años tesorero del Club Deportivo Benidorm. Y es verdad lo que dices: él era del Madrid y yo del Barcelona, pero sin problemas (me iba con él a ver los partidos). Era un gran deportista; con decirte que fue campeón nacional de ping pong… En cuanto a la política, su lema era trabajar con dignidad, lema que suscribían otras personas como Pepe Marcet, Vicente Pérez Gasquet, Juan Ferrer…

Periodista: ¿Cómo crees que vería la situación actual de Benidorm? En cuanto a lo político, lo turístico, lo cultural. 

Jacob: Mi padre siempre decía que Benidorm era una joya, donde un buen político se podía lucir. Y siempre luchó por una ciudad limpia y segura; decía que era lo más importante. 

Periodista: ¿Crees que todavía mucha gente se acuerda de él o, como sucede en tantos casos, ha caído en el olvido, pese a su peso político y empresarial en Benidorm?

Jacob: Sí, mucha gente se acuerda de él, porque tenía muchos amigos y siempre actuó con dignidad y probidad. Otra cosa es la gente joven, que ignora u olvida aspectos del pasado.

Periodista: ¿Qué recuerdos tienes de tu padre? Alguna anécdota digna de mencionar, por ejemplo.

Jacob: ¿Recuerdos? Los buenos consejos que me daba. ¿Anécdotas? Algunos ejemplos de honradez, como, cuando después de un concierto de La Trinca en la Plaza de Toros fuimos a comer a un restaurante que regentaba Maesba; yo, que era de buen comer, di buena cuanta de dos entrecots, que mi padre pagó de su bolsillo y no de las dietas municipales. De igual manera, en cierta ocasión viajó a Marbella por algo del ayuntamiento, y también pagó de su bolsillo la cuenta de su mujer. En aquellos tiempos se hacía política por servicio al pueblo, no para vivir de ella (al menos en su caso).

Periodista: Eres el continuador de su empresa. ¿Te sientes a gusto en ese trabajo? ¿Crees que tu padre estaría orgulloso de ti?

Jacob: Estoy a gusto en la Administración de Fincas, defendiendo el legado que mi padre me dejó, pero reconozco que mi verdadera vocación es la de abogado. Y sí, creo que mi padre estaría orgulloso de mí, como profesional y como persona.

Periodista: Gracias por tus declaraciones, que han servido para recordar la figura de Rafael Balongo.

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