Benidorm

España y Gorbachov, una hermosa amistad

ANÁLISIS

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Actualizado Jueves, 1 septiembre 2022 –

El líder ruso fue aclamado en las calles como una celebridad y mantuvo una relación de amistad con Felipe González. Envidiaba la Transición española y buscó sin éxito algo parecido para el futuro democrático de Rusia

Mihail Gorbachov, con el Rey Juan Carlos I y Felipe González.
Mihail Gorbachov, con el Rey Juan Carlos I y Felipe González.FUNDACIÓN F.G.

Ésta es la historia de una hermosa amistad. La de España con Gorbachov. Quién sabe por qué, los españoles de los años 90, encabezados por el Rey Juan Carlos y, sobre todo, por el presidente Felipe González, consideraban al líder ruso como si fuera de casa. El matrimonio Mijail-Raisa recordaba con emoción el afecto y el cariño que recibieron en España. La pareja fue saludada por multitudes en la calle, desde Barcelona a Cádiz, pasando por Madrid y sus tascas. Gorbachov era tan popular como un actor o un cantante, formaba parte del muy característico humor español y Raisa era una habitual en el ¡Hola! La pareja disfrutó de unas vacaciones de quince días en la residencia oficial de la Mareta en Lanzarote y de unos días en Palma con los Reyes.

Gorbachov fue una celebridad en España porque su perestroika se asemejaba bastante a nuestra Transición. «¿Qué podemos hacer para ayudarle», preguntaban los líderes políticos, los empresarios y los intelectuales al presidente ruso, abrumado por la enorme solidaridad de los españoles. Durante las conversaciones que el entonces presidente ruso mantuvo con el Rey Juan Carlos y el presidente Felipe González, se puede comprobar hasta qué punto Gorbachov creía estar impulsando en la descuartizada URSS las mismas reformas que en España tras la muerte de Franco. La perestroika pasó a ser en España un concepto simbólico de uso frecuente en el ambiente político, pero también en los medios de comunicación. Perestroika como sinónimo de cambio para bien, de reforma necesaria, de avance de la Historia.

Entre los documentos que la Fundación Felipe González ha hecho públicos, figura la correspondencia entre los presidentes ruso y español y la transcripción del encuentro que mantuvieron en el Kremlin en 1991. La conclusión de los documentos es que Gorbachov pintaba un panorama ciertamente desolador sobre las posibilidades de que la reforma política que estaba impulsando para transformar la URSS en un Estado democrático y de mercado pudiera llegar a buen puerto. Muchas veces sentía que «el suelo se movía y el cielo se caía». «Hay mucho nerviosismo y todo puede explotar».

La conversación de Gorbachov con González revela una gran confianza personal entre ambos líderes y una gran complicidad política, así como idénticas experiencias como secretarios generales de dos partidos gobernantes. González le confiesa que le acusan de no ocuparse del partido desde que ocupa La Moncloa, y Gorbachov le responde que a él le pasa algo parecido, y que de vez en cuando tiene que regañar a sus colegas del PCUS.https://omny.fm/shows/el-mundo-al-dia/putin-contra-gorbachov/embed

«Hay un ala de dogmáticos que a mí me llaman burgués, sin ningún argumento, por nostalgia del viejo Partido, cuando estaba este por encima de las leyes, como Dios, sin contar con nada ni con nadie», se quejaba el inventor de la Perestroika. Un mundo había acabado y ni siquiera desde el corazón del Kremlin, el máximo líder sabía cuál sería el nuevo orden.

Del contenido de sus cartas y conversaciones, queda claro que González y Gorbachov sentían el aliento de la Historia sobre ellos y eran conscientes de estar atravesando un momento clave para el equilibrio mundial. Que mientras el ruso se sinceraba sobre las dificultades del proceso de reformas, el español le iba aconsejando sobre los pasos que podía y debía dar, y cómo tratar a los diferentes agentes que conspiraban contra los cambios.

Una vez expulsado del poder -en la Conferencia de Paz de Madrid, Bush ya le avisó que todo en Rusia conspiraba para echarle como sucedió en efecto meses más tarde- Gorbachov le escribió una carta muy cariñosa en la que le expresaba su agradecimiento y la esperanza de que las ideas fundamentales de la perestroika acabarían materializándose. «Atravesamos momentos muy duros», decía ya como observador de la política, porque aunque se mostraba dispuesto a colaborar, lo cierto es que sus sucesores no valoraban mucho sus consejos. La fundación de ideas que creó tuvo más eco fuera de la Federación rusa que dentro.

España, sin embargo, siguió queriéndolo y tratándolo como ex presidente, hombre de Estado y figura histórica. Gorbachov fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en 2002, el Premio Carlos V y el Premio Manuel Broseta y la Cruz de Honor de Jaime I el Conquistador.

En Valencia, al recibir el premio de manos del entonces presidente Francisco Camps, el es secretario general del PCUS -definido por todos los que le entregaron los galardones como «un gigante de la Historia del Siglo XXI»- Gorbachov declaró su «profundo amor» por España, y puso al país que más le quiso como «ejemplo» para «saber salir bien, gracias a sus dirigentes» de todas las crisis, como se evidenció en la Transición. La transición en la que él no pudo triunfar.