Benidorm

España dispara la compra de leña y chimeneas en pleno mes de agosto: «Vendo el triple que el año pasado»

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  • DIEGO G. CAMPORRO

Actualizado Miércoles, 31 agosto 2022 – 

Las empresas del sector muestran su sorpresa ante una situación que ya retrasa los plazos de entrega

Un trabajador de la madera apila la leña con una excavadora
Un trabajador de la madera apila la leña con una excavadora
JAVIER BARBANCHO

Los españoles han empezado a prepararse, en mitad de agosto, para un invierno que prevén incierto. La desorbitada escalada en los precios del gas y la electricidad junto a las posibles medidas de ahorro que prepara el Gobierno para los próximos meses han provocado un inusual aumento en la demanda de madera, chimeneas, pellets y otras alternativas para hacer entrar el calor en los hogares.

En grandes superficies como Leroy Merlin, la venta de productos de calefacción se ha incrementado un 30% respecto de las cifras recogidas el año anterior, pero el fervor por hacer acopio también se deja notar en otros establecimientos. «La gente está adelantando las compras de madera por miedo a que se agote. Antes los clientes me hacían dos pedidos de 2.000 kilos, uno al comienzo del frío y otro sobre enero, pero ahora prefieren hacer uno de 4.000 kilos porque no saben qué va a pasar», comenta Sergio R.M., gerente de la leñería Ricosan Energía Natura.

Sergio asegura que no ha modificado los precios en sus lineales. «La madera que estoy vendiendo ahora la compré hace año y medio. Se vende una vez transcurrido este periodo tiempo porque tiene que secar. No tengo ninguna razón para subir los precios, la compré hace un año y no había inflación por aquel entonces. Me parece especular y hay familias que necesitan la madera para calentarse», explica. Sin embargo, su caso es una excepción.

Las prisas y el elevado volumen de pedidos pueden precipitar el vaciado del stock antes de lo esperado y obliga a establecimientos más pequeños, sin capacidad para almacenar la madera de un año para otro, a subir el coste de sus productos. Cuando un cliente cruza la puerta y realiza un pedido, la falta de stock les obliga a adquirir la madera ya secada a precio de 2022. «Hay a quienes les llega un pedido y tienen que ir a comprar la leña el mismo día que la venden. El año pasado el kilo se vendía a 12 céntimos; este año, a 18. El que no haya comprado el año pasado la va a tener que vender a 24 céntimos para sacar algún beneficio», apuntilla el responsable de Ricosan Energía Natura.

La mayoría de su clientela, asentada en las serranías cercanas a Madrid, regenta viviendas de gran tamaño, lo que hace más difícil que se planteen un cambio al gas que dispararía su factura. «Ahorras un 50%. Un chalet puede usar unos 3.000 o 3.500 kilos en todo el invierno si enciende la calefacción a partir del mediodía. Si hicieran uso del gas este invierno, tendrían unos costes que ahora mismo no pueden calcular», matiza.

MÁS CHIMENEAS

La venta de chimeneas que requieren de leña para su combustión también cotiza al alza. Rafael, propietario de Eurochimenas (Madrid), no recuerda un agosto igual. Su vida profesional ha transcurrido ligada al sector, 50 años en el mismo así lo acreditan. Tras su vuelta de vacaciones el pasado 16 de agosto asegura haber triplicado las ventas respecto al año anterior. «No me da tiempo a hacer los presupuestos, vendo el triple. El 90% de los clientes viene contando que el precio del gas va a aumentar mucho y no van a poder asumir los costes», comenta.

Este aumento repentino de la demanda, junto con la crisis de suministros que sufre Europa en determinados materiales a raíz de la guerra de Ucrania, ha dilatado los plazos de entrega. Si éstos se situaban en cuatro semanas el año pasado, este año sus clientes han de aguardar hasta nueve. Traducido: quien haga un pedido en agosto, lo recibirá en noviembre. «Estoy dando nueve semanas de entrega, es decir, los pedidos que haga ahora van a llegar en noviembre. La gente que quiera tener una chimenea este invierno no puede demorarse», afirma.

Al contrario de lo que pueda parecer, su establecimiento ya no sólo acuden propietarios de grandes chalets, también tenedores de apartamentos en zonas urbanas. «Un piso de 90 metros está gastando unos 200 euros de gas y con la madera gasta 100. Las chimeneas que tenemos tienen la ventaja que pueden instalarse con una salida como la de una caldera, es un mercado muy interesante», apuntilla.

Uno de sus productos estrella este temporada son las estufas alimentadas con pellets. Este combustible, fabricado a partir de la corteza de los árboles, resulta más eficiente y sostenible. En este sentido, su elevado poder calorífico ha permitido a la industria explorar nuevos nichos de mercado. Así, junto al de los apartamentos en zonas urbanas, las calefacciones colectivas alimentadas con este combustible cotizan al alza. «Hay proyectos en grandes ciudades de España, como es el caso de Valladolid, que van a empezar a utilizar este tipo de energía porque tiene un importante poder calefactor», apuntan fuentes del sector.

Los sacos de pellets, al igual la inmensa mayoría de los productos de combustión natural, no escaparán al yugo de la inflación a este invierno. Todo el proceso requiere de maquinaria propulsada a partir de gasóleo, además, las plantas de procesamiento requieren una importante cantidad de energía. El resultado; un incremento de los precios por encima del 30% para este invierno. «El saco de 15 kilos se venderá este año a seis euros, cinco si lo compras en grandes cantidades. El año pasado, se vendía sobre cuatro», asegura a EL MUNDO Javier Díaz, presidente de la Asociación Española de la Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom). Para este invierno, se espera que la demanda aumente un 40%. Así, muchas de las fábricas del sector se encuentran trabajando las 24 horas del día, de forma ininterrumpida, a tres turnos, para poder garantizar el suministro.

Este éxito, aunado a las sanciones comerciales a Moscú y sus aliados, corre riesgo de tensionar el suministro en España durante momentos puntuales este invierno. Tras la invasión Rusia a Ucrania, el regulador internacional de pellets, encargado, entre otros, de otorgar los distintivos de calidad, retiró todos los estándares a los materiales provenientes de Rusia y Bielorrusia. Esta situación a dejado a muchos países sin stock, ya que Moscú y Minsk son responsables del 20% del total de consumo de Europa.

Esta tesitura ha obligado a países como Francia e Italia a cambiar de proveedor, virando hacia su vecino del sur y oeste respectivamente. Si la balanza comercial de este producto -diferencia entre exportaciones e importaciones- se encuentra por norma general próxima a cero, este año tendrá un saldo positivo de 150.000 toneladas. «La capacidad de producción de las empresas españolas asciende a un total de dos millones de toneladas. Este año producirán un total de 1,2 toneladas por las 800.000 que se venían trabajando», explica el dirigente.