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El zafarrancho del Gobierno contra Feijóo divide al PSOE: «No soluciona nuestro problema de credibilidad»

POLÍTICA

Ministros, ministras y la nueva dirección socialista se alinean con precisión para amargar la luna de miel del líder del PP con los sondeos. División de opiniones en el PSOE sobre la estrategia. Satisfacción en Moncloa.

El zafarrancho del Gobierno contra Feijóo divide al PSOE: "No soluciona nuestro problema de credibilidad"

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Actualizado Sábado, 20 agosto 2022 – 

La reunión del Consejo de Ministros y el pleno del Congreso ponen fin esta semana al agosto político. Tres semanas de vacaciones, relativas en el caso del Gobierno, pues si bien el presidente Sánchez sólo ha salido una vez de la casa de descanso en Lanzarote, ministros, ministras y nuevos dirigentes del PSOE han multiplicado su presencia pública con el objetivo de amargar la luna de miel de Alberto Núñez Feijóo con los sondeos. Y no lo han hecho de cualquier manera. Lo han hecho a lo grande, disparando dialéctica de grueso calibre contra el líder del PP, que en los seis meses que lleva en el cargo ha desplazado al PSOE del primer puesto en intención de voto en las encuestas.

A juzgar por la potencia e intensidad de las críticas contra Feijóo, el presidente Sánchez debió de arengar a los suyos antes de irse de vacaciones con la energía del gladiador Espartaco. Se acabaron los habituales lamentos de Moncloa y alrededores porque los ministros, ministras y dirigentes socialistas querían dedicarse a sus cosas y no defender el fuerte contra los ataques de la oposición.

La ministra Diana Morant, que hasta la fecha sólo había hablado de cuestiones de Ciencia, ha comparado a Feijóo con Trump calificándolo como «anti sistema». La vicepresidenta Nadia Calviño le ha acusado de «extremista» sin escrúpulos por no pactar al CGPJ. La ministra y portavoz del partido, Pilar Alegría, ha estrenado su nuevo cargo como ariete del partido contra Feijóo sin faltar un sólo día a la cita. Por tuit, mar y aire. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha hecho público el acuerdo de la dirección de Casado con el Gobierno sobre la ley del CGPJ para hacerle un roto a la credibilidad del líder del PP.

Hay división de opiniones en el PSOE sobre esta estrategia. Satisfacción en Moncloa y dudas en los círculos más lejanos de la cúpula socialista. Los colaboradores de Pedro Sánchez señalan que los cambios del mes de julio en la dirección del partido tenían como finalidad acabar con una cierta galbana política y pasar a la ofensiva. «Ya era hora de que los ministros hablaran de política, además de las cuestiones propias de sus carteras. Éste es un Gobierno comprometido con dar soluciones eficaces a los problemas de los españoles, y con un perfil político firme y alienado con el partido. Feijóo no es lo que dice ser, ni serio, ni riguroso, ni moderado, y hay que desenmascararlo».

«Tal y como están las cosas, poner a parir a Feijóo de poco le servirá al PSOE. Es evidente que tenemos un problema de credibilidad y eso no se va a solucionar rivalizando entre los ministros para ver quién la dice más gorda contra Feijóo. A él incluso le viene bien que el debate sea en esos términos porque le facilita ir de víctima y así no tiene que hacer nada más. Ya nosotros nos resta seriedad, rigor y moderación. Hemos de contrarrestar la propaganda de la derecha que nos sitúa en la radicalidad, y así no lo lograremos. Desde el Gobierno hay que dar sosiego y estabilidad», aseguran otros dirigentes socialistas.

«No sabemos si esta agresividad servirá de algo, pero estar callados es mucho peor. No podemos engañarnos, ni escondernos. Vivimos una época en la que hay que abrirse paso entre el griterío, no se llevan los debates profundos ni se demandan proyectos de país. Lo que prima es martillear sin parar a todas horas. No hay duda de que el presidente ha dado instrucciones para ir al ataque contra Feijóo, que en algunas cosas lo está poniendo fácil, y los miembros del Gobierno pueden pensar que si no salen a cumplir esas instrucciones, su futuro puede estar en el aire», señala una voz socialista fuera de los órganos de decisión.

La renovación total de la dirección elegida en el último Congreso, con sólo diez meses de gestión, y la sustitución de Héctor Gómez -al que los periodistas parlamentarios han despedido con elogios por su trabajo- por Patxi López tenía como objetivo el «alineamiento total» del PSOE y el Gobierno. «Más bien poner al partido en manos del Gobierno», señalan algunas voces. No siempre fue así. Hubo un tiempo en el que el presidente quería separar partido de Gobierno y tampoco todos los ministros tenían el nihil obstat para hablar de política general más allá de sus competencias. «Ha sido un cambio, antes el presidente no quería dobles funciones y sólo tres o cuatro dirigentes podían ejercer como portavoces», señalan fuentes socialistas.

La apurada situación política del Gobierno de coalición, y el oscuro horizonte económico y social que se dibuja para el próximo año han llevado a Sánchez a lanzar este zafarrancho contra el nuevo líder del PP. Una estrategia, por cierto, que no secundan los presidentes autonómicos del PSOE, hasta hace poco colegas del ex presidente gallego.

Tras los cambios en el partido y en el grupo parlamentario, Pedro Sánchez ha negado -con más enfado que otras veces- que tenga en la cabeza una crisis de Gobierno. A pesar de las especulaciones mediáticas -que obedecen casi siempre a rumores salidos del partido o del Gobierno- parece que a corto plazo no habrá cambios.

Pero tampoco nadie duda de que si las circunstancias se complican y Sánchez considera necesario un cambio de Gobierno, no durará en llevarlo a cabo. «Él prueba y prueba, según los acontecimientos», señala un dirigente del PSOE.

CGPJ: EL NUEVO PPSE LÍA CON EL PACTO SECRETO

El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha hecho público el documento de un pacto firmado por el Gobierno y la dirección del PP de Pablo Casado para cambiar la ley del CGPJ con el fin de permitir a este órgano el nombramiento de los vocales del TC, aún sin haber sido renovado. El Gobierno ha pillado así en un renuncio a Feijóo y su equipo, que en los primeros momentos dieron versiones contradictorias sobre este pacto, hasta ahora secreto. Además, la anterior dirección del PP ha aprovechado para desmentir al nuevo presidente, que negó conocer el citado acuerdo. Los colaboradores de Casado se dieron prisa en advertir que en el traspaso de poderes Feijóo fue informado de la existencia del pacto y que Cuca Gamarra estaba al tanto como portavoz parlamentaria que era y que sigue siendo, además de secretaria general. Lo cierto es que Feijóo anunció que su voluntad era llegar a un acuerdo sobre el CGPJ, pero no lo ha hecho. Y ahora ya la salida parece muy difícil

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