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El indulto de Griñán desarma a Sánchez en su intento de remontar ante Feijóo

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El Gobierno calienta la medida de gracia a Griñán argumentando que no se llevó «ni un solo euro». Feijóo exhibe cierta comprensión mientras denuncia la «malversación»

José Antonio Griñán y el ex presidente Felipe González conversan en 2011.
José Antonio Griñán y el ex presidente Felipe González conversan en 2011.J. M VidalEFE

El posible indulto a José Antonio Griñán, ex presidente de la Junta de Andalucía y del PSOEcondenado en el caso de los ERE, está sacudiendo a los socialistas. Pedro Sánchez impulsó antes de las vacaciones estivales una profunda renovación del partido, tratando de marcar un punto de inflexión, un reseteo con el que afrontar el ciclo electoral que le espera. Pero la confirmación por parte del Tribunal Supremo de la condena a Griñán y la petición de indulto que ya prepara su familia enturbian esa revitalización, trayendo al presente un pasado incómodo para el socialismo y desarmando parte de la estrategia para erosionar a Alberto Núñez Feijóo con la corrupción.

Una chincheta en la silla. Es más o menos lo que el posible indulto a Griñán supone para el PSOE y el Gobierno, que han optado por hacer esfuerzos para ponerse de perfil, sabedores de que es un asunto en el que si bien el sentimiento les lleva por un camino, hay que medir los pasos ante un intenso horizonte electoral. Pero mientras el camino se transita, desde el Ejecutivo siembran algunas semillas: el argumentario que repiten es que los jueces han «constatado» que no se llevó «ni un solo euro, ni para él ni para su partido». Así lo expuso ayer Isabel Rodríguez, portavoz del Ejecutivo, pero también Juan Lobato, líder de los socialistas madrileños, o el PSOE de Andalucía en una escueta nota.

Para el PSOE andaluz, y también para el Gobierno, esta solicitud de indulto parcial por parte de la familia de Griñán se trata de «una decisión personal que supone el ejercicio de un derecho a una medida de gracia prevista en el ordenamiento jurídico». Los socialistas andaluces optan por ponerse de perfil ante un caso que ocasiona desgaste de su imagen. Griñán figura entre la quincena de ex altos cargos de la Junta de Andalucía condenados por los ERE, entre ellos el ex presidente del Gobierno andaluz y también ex presidente del PSOE, Manuel Chaves, si bien su condena es de 9 años de inhabilitación por prevaricación.

Cabe recordar que el Supremo confirmó la condena a Griñán a seis años de cárcel por prevaricación y malversación en el caso de los ERE. El posible indulto vuelve a germinar después de conocerse que la familia prepara ya la petición del mismo. Su mujer, María Teresa Caravaca; y su hijo, Manuel Griñán Caravaca, trabajan ya en la petición de indulto parcial, algo que apoyan Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero.

Los socialistas ven difuminarse su plan de desgastar a Feijóo con la corrupción

El Gobierno, a la espera de formalizaciones, mantiene el fuego caliente y admite que estudiará con «absoluto rigor» la petición de indulto a Griñán. La «estudiará como se estudian todas las peticiones cuando llegan a la mesa del Consejo de Ministros», en palabras de Rodríguez, sin anticipar ni descartar nada.

La polémica, no obstante, enturbia el proceso regenerador que Sánchez ideó para el PSOE en el nuevo curso político. No ya sólo porque sea un tema al que deben responder casi a diario y desplaza a otros, sino porque los socialistas han buscado desgastar a Feijóo, mermar su auge demoscópico, por el flanco de la corrupción del PP. Y ahora uno de los casos de corrupción más sonados vuelve a estar sobre su mesa, desdibujando su estrategia.

En un primer momento, lo acusaron de llegar a la presidencia de los populares dando carta de naturaleza a los que denunciaban corrupción de Ayuso ante presuntas irregularidades en contratos en los que intervino su hermano en plena pandemia. Después sumaron el caso mascarillas que protagonizó el Ayuntamiento de Madrid, comandado por Almeida. Por el medio, Sánchez se refirió al PP en una sesión de control en el Congreso como «mangantes».

Ayer, Isabel Rodríguez aludió al PP haciendo hincapié en que «personas que hoy ocupan despachos pagados con dinero negro y hoy se atreven a hacer valoraciones» sobre Griñán, un responsable público que «asumió» su responsabilidad y abandonó su cargo. El líder de los populares, si bien se mantiene a la espera de la resolución del caso Griñán, ya juega con el asunto para percutir en su erosión al PSOE. Feijóo dijo no tener «ningún interés personal, al contrario, ni político» en ver «a ningún presidente del PSOE, ex ministro y presidente de Andalucía en la cárcel». Una muestra quizás de comprensión, de que no haría leña del árbol.

Sin embargo, el PP tiene claro que es una vía de agua para el PSOE. Feijóo dio una de cal y otra de arena, recordando que hablamos del «caso de malversación de fondos públicos más importante de la democracia española». Exhiben cierta compresión mientras afilan los cuchillos.