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 Modelos de crianza.-La crisis aboca a los padres a ser supercontroladores con sus hijos

FAMILIAS

Las incertidumbres del Covid-19, la guerra de Ucrania o la inflación reavivan formas de educar más sobreprotectoras y estrictas, propias de sociedades desiguales. «Están demasiado informados y proyectan su miedo en los niños»

La crisis aboca a los padres a ser supercontroladores con sus hijos
ULISES CULEBRO

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Actualizado Domingo, 14 agosto 2022 – 

El genio de origen surcoreano Jun Huh abandonó el instituto para dedicarse a escribir poesía y dio tumbos durante varios años hasta que se matriculó en un curso de geometría algebraica que le cambió la vida. Sus malas notas le cerraron las puertas de las universidades prestigiosas de EEUU, pero ahora es profesor en Princeton y acaba de ganar una Medalla Fields, el Nobel de las Matemáticas para menores de 40 años. A su madre, profesora de literatura rusa, y a su padre, profesor de estadística, no pareció preocuparles mucho que su hijo se lo tomara con calma en los estudios.

Su caso es una excepción, porque la evidencia científica ha demostrado que las familias adaptan su estilo de crianza al modelo socioeconómico del país en el que viven. Según las investigaciones de Fabrizio Zilibotti, catedrático de Economía de la Universidad de Yale, los padres que están muy encima de sus hijos son más prevalentes en países con una desigualdad económica más alta y una selección más competitiva, como Corea del Sur o EEUU, donde han residido los Huh, mientras que dejan a los críos más a su aire en países con baja desigualdad, como Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Holanda o Alemania.

¿Y en España?

«España está en el medio. Hace tiempo muchos padres eran autoritarios, pero eso ha ido disminuyendo en los últimos 30 años», responde Zilibotti, que en 2019 escribió un libro explicando todo esto (Love, money and parenting: how economics explains the way we raise our kids), antes de que el Covid-19, la guerra de Ucrania y la crisis económica pusieran el mundo patas arriba. ¿Y ahora? ¿A qué modelo de crianza nos llevan la inflación, la escasez energética, el poder de China o los populismos? «Creo que los vientos de guerra y la presión social para identificarse con las causas nacionales, y quizá nacionalistas, pueden revivir el estilo autoritario. En sociedades menos libres, los padres tienden a ser menos permisivos y reducen su deseo de empujar a su hijos a razonar independientemente», sostiene.

Zilibotti ha podido comprobarlo investigando los efectos del confinamiento por Covid: durante el cierre de los colegios, los padres se volvieron más estrictos y disuadieron más a sus hijos de interactuar con los compañeros de bajo rendimiento académico, especialmente cuando sus propios hijos tenían bajo rendimiento también, pues querían «protegerlos de las malas influencias».

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Antonio Cabrales, catedrático de Economía en la Universidad Carlos III, pronostica que también en España estos tiempos difíciles abocarán a los padres a estar más encima de sus hijos que antes. «La automatización y la inteligencia artificial nos conducen a una economía en la que los trabajos de cualificación media van a desaparecer y necesitaremos profesionales muy bien formados. Es probable que aumenten los padres controladores con sus hijos porque ya no pueden despistarse o decir que dejan de estudiar», reflexiona uno de los autores del informe España 2050 de la Oficina de Prospectiva del Gobierno.

«En los 60, aunque un joven no estudiara no era tan terrible, porque conseguía trabajo con un buen salario», explica. «Pero en un mundo donde la única alternativa si no estudias es trabajar de repartidor o en una cadena de comida rápida, las familias se dan cuenta de que no pueden correr un riesgo tan grande».

Cabrales, que detecta una creciente obsesión en las familias por estar informadas al detalle sobre las mejores universidades y las carreras con más empleabilidad, ve que los distintos modelos de crianza «no son buenos ni malos en sí», sino que logran «mayor o menor rentabilidad dependiendo del contexto», y por eso se generalizan. Por ejemplo, durante la Guerra Fría, los currículos educativos en EEUU se endurecieron y se sobrecargaron de contenidos científicos por el miedo a quedar detrás de la URSS en la carrera aeroespacial. Pero se hicieron menos exigentes en épocas de prosperidad.

Zilibotti aún recuerda el día en que, viviendo con su familia en Suecia, se le ocurrió regañar a su hija por tener una rabieta en la calle, lo que le convirtió en blanco de reproches de varios viandantes. «El sistema educativo sueco no es muy competitivo y hasta hay sanciones informales para los padres que ponen presión sobre sus hijos», dice.

Los padres tigre (fieles a la disciplina asiática) y los padres helicóptero (los que continuamente sobrevuelan por encima de sus hijos controlando todo) funcionan mejor «en sistemas donde es más importante tener un currículo lleno de extraescolares, como en China, o donde el futuro laboral se juega en un examen», como en la Selectividad española, donde hay tortas por entrar en Medicina. Mientras que los padres medusa, laxos y despreocupados, pueden permitirse que sus hijos se equivoquen y vuelvan a empezar porque, al tener un blindaje económico, no pierden tanto en el camino.