Alfaz del Pi

‘Balconing’ en el Obradoiro: el lado oscuro del Camino masificado de Santiago

TURISMO DE MASAS

El Año Santo y el fin de la pandemia han multiplicado este verano el número de visitantes a la ciudad del Apóstol. Hasta 5.000 peregrinos llegan cada día a Santiago mientras los vecinos denuncian los problemas de orden público, la acumulación de basuras y la turistificación absoluta de la localidad

Una joven peregrina salta sobre una montaña de mochilas en la Plaza del Obradoiro.
Una joven peregrina salta sobre una montaña de mochilas en la Plaza del Obradoiro.XOAN A. SOLER / LA VOZ DE GALICIA

PREMIUM

  • ALFREDO MERINO
  • Santiago de Compostela

Actualizado Viernes, 12 agosto 2022 –

Hasta este año nadie había visto torear en la Praza da Praterías, a la puerta de la Catedral de Santiago de Compostela. En el ardiente verano que vivimos es uno de los lamentables espectáculos que se repiten en la ciudad del Patrono de España. Lo protagoniza una pareja de visitantes, uno el torero, otro el toro y lo aplauden la multitud que les rodea, venidos todos de los más variados rincones del orbe cristiano.

Atraídos por la celebración de un Año Santo excepcional, y del no menos extraordinario apoyo oficial, religioso y publicitario que ha recibido la festividad, prolongada durante dos años por las restricciones de la pandemia, cientos de miles de personas invaden Compostela. Bajo el disfraz de la fe, el turismo de masas ha conquistado Santiago.

Con jornadas en las que llegan a Santiago más de 5.000 peregrinos, las cifras de este año baten todos los récords. Los vecinos señalan que, si se estableciera proporcionalidad, este número supondría la afluencia a Madrid de 250.000 visitantes cada día.

El pasado 24 de julio, la Oficina del Peregrino selló la compostela 200.000. Esta acreditación certifica haber realizado al menos 100 kilómetros del Camino. Ha sucedido mes y medio antes que el récord más tempranero para dicho número, establecido en agosto de 2019. Desde ese día, han llegado 60.000 peregrinos más.

Compostela vive este verano un fenómeno idéntico al de otros destinos turísticos masificados como VeneciaMagaluf o Benidorm. Hordas de visitantes que desbordan las ofertas más optimistas y los colocan al borde del colapso. Proliferación de basuras y detritus humanos, problemas de orden público, turistificación galopante que arrasa las formas de vida tradicionales, extingue el comercio de toda la vida y expulsa a la población autóctona, convirtiendo los centros urbanos en parque temáticos, en este caso del Camino de Santiago.