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Viaje a la España sedienta: «Quién va a venir a estos pueblos si no puedes ni beber ni ducharte»

SEQUÍA

PREMIUM

  • GABRIELA ESCOBAR
  • Peraleda de San Román (Cáceres)
  • FOTOGRAFÍAS

Actualizado Viernes, 12 agosto 2022 – 

A veces no tienen agua y, otras veces, la reciben sucia, turbia y hasta caliente. Los que acuden con la garrafa al camión cisterna cuentan que huele y sabe mal, como a raíces y a cieno, y que la escasez es en realidad endémica

Viaje a la España sedienta: "Quién va a venir a estos pueblos si no puedes ni beber ni ducharte"

«Hay días que no puedes ni abrir el grifo de lo mal que huele. Y luego hay días que el agua sale como el chocolate. No sabemos a qué viene. Hay unos días que sale turbia, otros días que sale clara, pero oliendo mal», cuenta Víctor, vecino de Peraleda de San Román, en Cáceres. «Y aparte de sucia, turbia, caliente. Hay veces que te quema la mano».https://omny.fm/shows/el-mundo-al-dia/as-se-sec-espa-a-y-as-puede-saciarse/embed

Este municipio extremeño es uno de los más afectados por la sequía que asola todo el país. Desde el 24 de mayo, un bando prohibió «el llenado de piscinas, el riego de huertas, así como todo consumo de agua no esencial». Los habitantes de Peraleda tampoco pueden lavar sus coches. Y desde hace dos meses, no pueden ni beber agua del grifo. Un camión cisterna, entre la calle del Pozo y la Plaza del Pilón, los abastece.

La razón: el pantano del pueblo se seca. Está al 4% de su capacidad. «El año pasado tuvieron que venir los buzos, este año han tenido que venir dos veces y otra que nos falta», cuenta el alcalde de Peraleda de San Román, Pedro Estrella, mientras rodea la ciénaga, ubicada a menos de 10 minutos del poblado. «El agua viene más sucia porque entra el lodo por ahí. El buzo quitó lo que pudo».

OLA DE CALOR

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  • REDACCIÓN: TERESA GUERRERO Madrid
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La mayor parte de los habitantes de Peraleda son personas mayores. «En invierno nos podemos juntar alrededor de 200 personas escasas. En verano podemos llegar muy bien a 500 o 600», relata Pedro Estrella. Durante el invierno hay sólo 10 niños en el colegio. «Aunque este verano hemos hecho un campamento urbano y hay 68», celebra. Son los nietos de los aldeanos que durante el año viven en la ciudad.

Desde hace dos veranos, de manera eventual, viene el camión cisterna durante los meses de más calor. Cada dos días se va y regresa con más agua, procedente de Valdelacasa de Tajo, a 10 minutos de Peraleda, donde también existe otro pantano. «En el estanque nos queda agua para los 20 días de este mes, escasamente», alerta el alcalde. «Después, a rezar para que llueva», comenta resignado. «Las cisternas las tendremos el tiempo que sea necesario. El año pasado las tuvimos hasta septiembre».

En el estanque nos queda agua para los 20 días de este mes, escasamente

El pantano lo rodea una inmensa plantación de eucaliptos. «Antes hubo cultivos de judías, tomates, pimientos, de todo». Se pensó en instalar una fábrica de papel en Navalmoral de la Mata. La materia prima sería la madera de los eucaliptos. Pero «el alcalde que había aquellos años en Navalmoral dijo que o se hacía todo el proceso allí o no se hacía. Querían hacer aquí la pasta y llevársela ya limpia a Cataluña, para fabricar allí el papel», rememora el alcalde. «No se hizo la celulosa y ahí nos quedaron los eucaliptos».

El plan acabó tan mal que hoy esos árboles absorben buena parte del agua que necesita el pueblo y roban cada día al embalse.

La solución, dicen, pasa por que la Junta de Extremadura y la Diputación traigan el agua del río Gualija, aunque haya que hacer 10 kilómetros de tubería. «Sería la solución definitiva para llenar el embalse hasta que llegue a una cota», asevera Estrella.

Viaje a la España sedienta: "Quién va a venir a estos pueblos si no puedes ni beber ni ducharte"

A las seis de la tarde, en la plaza de España, al lado del Ayuntamiento de Peraleda, el termómetro marca 38 grados. Las calles están vacías. María del Pilar y su hija, sentadas en uno de los bancos a la salida del bar Los Cazadores, dejan pasar el tiempo. «No podemos hacer muchas cosas que son necesarias, como asearte bien, no tener el agua suficiente para guisar», lamenta. «O vienes a la cisterna o la compras».

Coger agua de uno de los cuatro caños del camión cisterna es la única opción para algunos. Otros la consiguen en el supermercado. «Llevamos unos años que no podemos beber el agua. Todo comprado», asegura una vecina. «El primer día cogí una garrafa de agua del camión cisterna y no se podía beber porque sabía a raíces», asegura. «La cosa está fatal, estamos olvidados de la mano de Dios».

Víctor comenta lo mismo: «Yo cogí una garrafa y la verdad es que huele a cieno, huele fatal». «¿Tú crees que si tienes animales, les puedes dar de esa agua?», se pregunta este vecino. «Me llevo garrafas del pozo para dos perros y una gallina que tengo en el corral, porque esa agua es imposible que la beban los animales. Es que te quema las manos». Antonio, otro paisano, lo refrenda: «Es un problema endémico. Tengo 59 años y nunca he bebido agua del grifo».

Llevamos años sin poder beber, estamos olvidados de la manos de Dios

Julia vive en una casa típica del pueblo donde antes residieron sus padres y sus abuelos, a escasos metros del camión cisterna. Abre las puertas de su hogar y muestra los aperos usados antaño para el campo y los animales. El jardín lo tiene lleno de macetas y diferentes plantas y un pozo, de donde saca el agua para regar las flores y el patio. Recuerda que en Peraleda de San Román, donde se vivió sobre todo de la ganadería y de la agricultura, la gente empezó a emigrar a las grandes ciudades como Madrid y Barcelona a partir de los años 60. «Todos han dado carreras a sus hijos. Los que viven en Madrid tienen aquí su huerto, con patatas, tomates y sus cosas, y vienen los fines de semana».

Su vecino Víctor es menos optimista: «Los pueblos se están perdiendo y con este problema se van a perder mucho más. La gente no quiere venir a los pueblos. ¿A qué van a venir? No se pueden duchar, no pueden beber. Vienen los cuatro días de la fiesta y se acabó. El lunes se queda esto como un desierto».

La situación que padecen por la escasez y la mala calidad de agua le preocupa también a ella: «Con este problema que tenemos, es horrible. Y con esta calor… Para lavar, ahora sale el agua clarita, pero el año pasado tenía que poner todos los días tres lavadoras. Metía los camisones blancos y me salían marrones».

Los vecinos acuden a por agua del camión cisterna por la mañana o a partir de las ocho de la tarde, cuando refresca. Julia se ha llevado seis garrafas a casa: «Ahora se puede beber de la cuba porque el chico del camión ha hecho el análisis y me ha dicho que está el agua perfecta, pero hasta ahora hemos estado comprándola. Hay gente que todavía compra el agua porque dice que esta le sabe a cloro y no le gusta».

A unos 32 kilómetros de Peraleda de San Román está Campillo de Deleitosa, también en Cáceres, donde de igual manera hay restricciones de agua este verano. De lunes a sábado, de ocho de la mañana a dos y media de la tarde, otro camión cisterna abastece al pueblo. Su alcalde se llama Fermín Sánchez: «El grifo, gracias a Dios, no ha habido que cortarlo. Y espero que no lo hagan, porque eso sería una torpeza».

«Cortar el agua hace que todo el mundo tienda a llenar garrafas y depósitos de agua durante las horas que hay agua. Al final se acaba gastando la misma, incluso más. Y luego después hay que purgar las tuberías, lo que implica tirar agua, agua y agua. Y eso supone muchos litros». «Antes en este pueblo sobraba agua. Ahora no llueve», apunta Sánchez.

No obstante, en este municipio extremeño ya casi tienen el problema solucionado: «El pozo se hizo en un día», el pasado lunes. Falta «conectarle la bomba» y ya podrían abastecerse de ahí.

Mientras tanto, ambos pueblos dependen de la ayuda del Consorcio MásMedio, encargado de garantizar el acceso a recursos hídricos y de soportar los gastos que conlleva la sequía extrema en la provincia cacereña, espejo de la aridez que, de manera alarmante, se extiende por España.

NI LAVAR COCHES, NI RELLENAR PISCINAS, NI REGAR

Esther Pinilla J.

Imagínese no poder ducharse todos los días, o no poder quitarse la arena de entre los dedos de los pies tras estar en la playa, o no poder regar su propio jardín y que las plantas se mueran. Quizá pronto no deba imaginarlo sino sufrirlo porque ya son siete las comunidades autónomas que están viendo alteradas sus vidas cotidiana debido a la escasez de agua en nuestro país.

Galicia y Andalucía son de las regiones más afectadas hasta el momento, seguidas de Castilla y León, País Vasco, Cataluña y Extremadura. Todas han tenido que establecer una serie de medidas para paliar los efectos de la sequía.

ANDALUCÍA. En algunas localidades de la comunidad, como Córdoba, la situación actual ha obligado a reducir un 10% el abastecimiento de agua en determinadas zonas de la ciudad. También se ha prohibido el uso de fuentes públicas, la instalación de nuevas piscinas y el riego de huertos y jardines. En Málaga se prohíbe el uso de duchas en las playas de Rincón de la Victoria y Vélez-Málaga y, en Huelva, también han tenido que hacer recortes de suministro de agua por la noche de entre siete y 13 horas.

GALICIA. La comunidad está preparando el estado de alerta por escasez de agua con el que se establecerían cortes de agua nocturnos. Además, está ya prohibido utilizar las duchas de las playas, rellenar las piscinas, el lavado de coches y, en Lugo, se lavarán las calles días alternos como medida preventiva.

Asimismo, en algunos municipios de Ourense se han establecido restricciones nocturnas de agua entre las 23.00 y las 07.00 horas.

CATALUÑA. La Generalitat ha limitado el consumo de agua en 150 municipios a 200 litros por persona al día. El director de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) propuso ayer la posibilidad de establecer restricciones en Barcelona, si continúa la escasez de lluvia, a principios o mediados de septiembre.

EXTREMADURA. La sequía ha afectado a zonas rurales como el Valle del Jerte, donde tienen cortados los suministros de agua entre las 16:00 y las 19:00 y entre las 00:00 y las 07:00 horas, aunque la zona del casco urbano no se ve afectada.

CASTILLA Y LEÓN. Hay recortes de suministros de regadío en la agricultura, además de haberse suspendido temporalmente los juegos de agua de los Jardines del Real Palacio de San Ildefonso de Segovia. En determinadas zonas de Palencia no se pueden regar los jardines particulares ni lavar los coches.

NAVARRA. En algunas localidades que se abastecen a través de embalses o pequeños ríos, como Erro, está prohibido el riego de huertas y se ha restringido el agua por la noche.

PAÍS VASCO. Se han establecido algunas restricciones en determinadas zonas donde los municipios tienen que suministrar el agua desde ríos y acuíferos. Por el momento sólo se prohíbe el riego de jardines, el relleno de piscinas y el lavado de coches