Alfaz del Pi

Rusia pierde más de un tercio de sus militares en la invasión de Ucrania

Los análisis más conservadores cifran ya en 54.000 las bajas de Moscú entre muertos, desaparecidos, prisioneros y heridos

Tropas de artillería rusas disparan obuses en Ucrania.
Tropas de artillería rusas disparan obuses en Ucrania.AP

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  • ALBERTO ROJAS

Actualizado Miércoles, 3 agosto 2022 – 20:11

Uno de los grandes secretos de la invasión rusa a Ucrania, y de todas las guerras en realidad, al menos hasta que terminan, es el número de muertos que deja el conflicto en sus filas. Desde el 24 de febrero, fecha de inicio de las hostilidades, apenas se han ofrecido datos parciales, algunos interesados y muchos ridículos, de las bajas de cada bando. La propaganda de guerra exagera las bajas contrarias y minimiza las propias para mantener alta la moral. Ucrania al menos reveló hace un mes, de boca de su presidente, que había alcanzado los 10.000 muertos, mientras que Rusia se quedó en algo más de 1.000 al principio de la invasión. Con esos números y ratios ya demostrados en otros conflictos, vamos a intentar acercarnos a las cifras reales.

Además de los muertos en combate, hay otro tipo de bajas que degradan la efectividad de un ejército: prisioneros, desaparecidos y heridos. Es decir, «hablar sólo de muertos es dar una información incompleta sobre el total de bajas», dice Michael Kofman, director de estudios rusos en el think tank CNA de Washington y prestigioso analista militar. Kaufman ofrece un ratio conservador, admitido por la gran mayoría de analistas, de 3,5 heridos por cada muerto atendiendo a los datos de guerras actuales como Afganistán o Irak. Por ejemplo, si un ejército sufre 10.000 muertos en acción es que tiene alrededor de 35.000 heridos. Por tanto, cuenta con 45.000 bajas totales.

Incluso con ese ratio no es fácil saber un número total de bajas rusas o ucranianas en la guerra. Por ejemplo, los rusos no cuentan como bajas propias de su ejército las de sus aliados separatistas de las milicias de Donetsk y Lugansk, así como los mercenarios de Wagner, los voluntarios sirios de Asad o las unidades de guardia nacional o Rogsvardia, que responden sólo a las órdenes de Putin.

«El problema es saber el número de militares inicial con el que Rusia empezó la invasión. El tamaño de cada batallón es de 700 a 800 miembros. La fuerza principal fue de 80 o 90 batallones», afirma Kofman, que cifra en otros 20.000 o 25.000 los milicianos, mercenarios, voluntarios y resto de unidades no contabilizadas, más refuerzos llegados durante estos meses de unos 10 batallones más.

Es decir, asumiendo que la masa inicial rusa (sólo contando el ejército) era de unos 150.000 militares que atravesaron las fronteras de Ucrania, según Kofman puede hablarse de unos «12.000 muertos totales. 15.000 me parecen demasiados y 10.000, muy pocos». Con ese ratio de 3,5 heridos por cada muerto, Kofman cree que las bajas rusas se aproximan a las 54.000 entre fallecidos, heridos y prisioneros y desaparecidos. Es decir, un tercio del total de las fuerzas rusas.

El diario ruso Komsomolskaya pravda publicó a finales de marzo pasado una cifra que parece altísima con respecto a los números que aporta Michael Kofman: 9.861 muertos. Y eso, sólo en la primera parte de la guerra hasta la retirada rusa de Kiev. Teniendo en cuenta los meses de desgaste sufridos por ambos bandos en el Donbás, esta cifra podría duplicarse. Después, ese mismo medio aseguró que fue hackeado y que esos números no eran correctos.

De ese tercio de fallecidos, sabemos además que la gran mayoría no han nacido en las áreas más pobladas de Rusia, como son Moscú y San Petesburgo. Los muertos los ponen las regiones de la República de Tuvá, en la parte sur de Siberia, la República de Buriatia, fronteriza con Mongolia, o de Daguestán. Por cada soldado muerto en Moscú, han caído 87,5 de Daguestán, 275 de Buriatia y 350 de Tuvá. Es decir, la mayor parte del despliegue ruso lo han soportado zonas muy alejadas de los centros de poder de Rusia. Así Vladimir Putin evita revueltas de madres de soldados muertos cerca del Kremlin y se lleva el esfuerzo de guerra donde no le salpiquen las protestas, que por cierto, ya se están comenzando a producir en las capitales de estas repúblicas de la Federación Rusa.

7.000 CUERPOS ABANDONADOS

Los números que ofrece Ucrania de fallecidos rusos parecen exagerados (casi 40.000 muertos), pero no el que ofrece la inteligencia del Reino Unido (15.000). La BBC ha repasado los nombres de los muertos en la prensa rusa, con una cifra que supera los 4.000 fallecidos, aunque por supuesto no todos los nombres se publican. Además, Kiev asegura que tienen en cámaras frigoríficas unos 7.000 cuerpos de soldados rusos muertos abandonados en el campo de batalla, cifra que ha sido corroborada por algunas ONG sobre el terreno.

Los cálculos que ofrece War Project, un programa académico que estudia los conflictos desde 1816 en adelante, cifran en más de 200 soldados muertos al día, un ratio muy superior a los últimos conflictos desde la Segunda Guerra Mundial incluyendo Afganistán, Irak o Vietnam. «La guerra provocará unas 125.000 muertes si dura un año, mucho más allá del 80% de las guerras contemporáneas». Si esta invasión llega a 2023, ascendería en mortalidad hasta los ratios de las guerras napoleónicas o las guerras mundiales.

Aunque el desgaste es patente en ambos bandos, el escenario no augura un alto el fuego inminente. La cifra de muertos puede ascender si Ucrania emprende su anunciada contraofensiva del sur.

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