Alfaz del Pi

«Sentí el pinchazo al instante; tuve mareos, vómitos, me dormí…»

SOCIEDAD

EL MUNDO recoge testimonios de varias denunciantes de ataques en el último mes

Una de las víctimas de los pinchazos entrevistada por EL MUNDO.
Una de las víctimas de los pinchazos entrevistada por EL MUNDO.E.M.

PREMIUM

  • ELIZAVETA AMBAROVA
  • DALIA M. OLMO LÓPEZ

Actualizado Miércoles,

La alerta por el aumento de las denuncias por pinchazos tiene rostros detrás. «Sentí el pinchazo al instante. Se me durmió el brazo, después tuve mareos y vómitos. Se me cerraban los ojos y me quedaba dormida», confiesa una víctima de 18 años, natural de Barbate (Cádiz), que solicita no revelar su identidad. Sufrió un pinchazo durante el Festival Cabo de Plata, que se celebró en la localidad gaditana el pasado 22 de julio. Denunció los hechos a la Policía y acudió a un hospital, donde no se pudieron detectar las sustancias inyectadas. «No sé quién me pudo haber pinchado», comenta.

Este suceso es representativo de la larga lista de denuncias, casi medio centenar ya en toda España, que han surgido en los últimos meses en diferentes comunidades autónomas. La sumisión química a través de pinchazos es un nuevo fenómeno, con origen en Reino Unido el pasado verano, y que posteriormente se trasladó a Francia y de allí a España. Las autonomías más afectadas son Cataluña País Vasco.

Los Mossos están investigando una veintena de denuncias por pinchazos y la Ertzaintza otra docena. Según las fuentes policiales, ninguna ha sido seguida de violación o robo. También hay investigaciones abiertas en Andalucía, Cantabria y Aragón.

«Yo no me di cuenta del momento del pinchazo, supongo que al estar entre amigos, en una discoteca petada [Occo, en Sevilla, donde pasaba las vacaciones], simplemente pensé que sería un arañazo o empujón», afirma otra de las cinco jóvenes que han accedido a hablar con este diario para contar su experiencia. Esta chica, de 23 años, natural de Canarias, afirma que un día después del suceso acudió a un centro médico donde le examinaron el brazo y le aseguraron: «No será nada», razón por la que, asegura, no contactó con la Policía. Tanto las denuncias ya cursadas ante las autoridades como los testimonios recogidos por EL MUNDO confirman que los pinchazos se están produciendo principalmente en zonas de ocio nocturno como discotecas, festivales o conciertos aprovechando que las víctimas están distraídas o se encuentran con multitud de gente.

La joven canaria no es la única de las entrevistadas que recibió atención inadecuada por parte del personal sanitario. «No me revisaron y ni siquiera me hicieron pruebas. Lo único que le dijeron a mi padre es que había consumido drogas», comenta otra de las chicas, de 26 años y residente en Barcelona. Afirma que al no contar con un informe médico, consideró que su denuncia carecería de credibilidad.

SUSTANCIAS DE VIDA CORTA

Todas las víctimas apuntan a idénticos síntomas: mareos, fatiga, vómitos y, en algunos casos, amnesia. Guillermo Burillo, coordinador del Grupo de Trabajo de Toxicología de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), explica que las sustancias usadas en casos de sumisión química son de vida corta, lo que dificulta su detección. «Se absorben y desaparecen rápidamente. Estamos hablando de cuatro horas como media para poder identificarlo». Burillo revela que la Red Europea de Droga no ha podido determinar aún la sustancia que se está usando con mayor frecuencia. En esta misma línea, determina que uno de los riesgos principales, derivado del uso que se haya hecho de la aguja, es la transmisión de infecciones como la hepatitis E o el VIH.

«No llegaron a inyectar nada, pero no puedo dejar de pensar en que hubiese pasado si llegan a lograrlo», apunta una joven que sufrió el ataque durante una sesión de «Blackworks en La Riviera [una conocida sala madrileña]». «En cuanto lo sentí quité el brazo y mis amistades me vieron y me llevaron a un segurata para salir de en medio de la gente y luego llegó la Policía». Por esa rápida reacción, dice, «no les dio tiempo a inyectarme nada».

Según explican desde Semes, la causa principal de la sumisión en España es el alcohol, hasta en un 90% de los casos. Sin embargo, de acuerdo con el Centro de Adicciones Americano, las sustancias alcohólicas tienen una mayor duración en el cuerpo. Mientras Burillo apunta a un máximo de cuatro horas para poder detectar la droga usada en un pinchazo, el ente estadounidense sostiene que el alcohol dura hasta seis horas en la sangre y de 12 a 24 horas en la orina o saliva. Por esto, Burillo deja la posibilidad de que los datos sobre la prevalencia de los tipos de sumisión química no representen la realidad.

PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN

Al no tener claro el protocolo de actuación en estos casos, muchas de las víctimas no acuden al hospital de inmediato. «Mi hermana y yo buscamos información en Internet», comenta otra de las víctimas, de 19 años. En su caso, sintió el pinchazo al salir de un concierto de Lady Gaga en Londres. Asegura que conoce a otra chica, también española, a la que también le pincharon en el mismo evento. «Ella (la otra víctima mencionada) sí sintió los efectos propios y llegó a desmayarse», explica.

A día de hoy, en España sólo se ha podido detectar el componente químico usado en el caso de una menor de Gijón que ha denunciado los hechos durante las fiestas de Montevil. Según las fuentes policiales, las pruebas detectaron la presencia de MDMA, usualmente conocida como éxtasis. Ante el aumento de denuncias, la Generalitat ha decidido actualizar los protocolos de actuación, que pretende agilizar los procesos una vez la víctima es atendida por los servicios sanitarios. Este procedimiento incluye un análisis toxicológico lo antes posible, además de la activación del protocolo de profilaxis post exposición al VIH. Por su parte, el Gobierno vasco actualizó su guía de prevención de la violencia machista para que los ayuntamientos, hosteleros, responsables de txosnas (casetas) y organizadores de fiestas sepan cómo actuar.

El Ministerio del Interior carece de datos globales sobre la sumisión química a través de pinchazos. El Portal Estadístico de Criminalidad recoge datos de la sumisión que hace referencia a agresiones sexuales con uso de fármacos o drogas, pero sin precisar el modo de administración de esas sustancias, aclara el oficial de prensa del ente gubernamental. Las autoridades recomiendan acudir de inmediato a un centro sanitario o a los cuerpos de seguridad al sentir un pinchazo o algún síntoma relacionado. Mientras que muchas de las víctimas aprovechan las redes sociales para dar visibilidad al tema y avisar a otras personas. «Compartirlo por Twitter era ayudar a todas las mujeres que lo viesen», declara una de las entrevistadas.

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