Benidorm

«Me ofrezco a ayudar a Griñán para la vida en prisión… Olvídate del qué dirán»

PEDRO PACHECO, EX ALCALDE DE JE

El que fuera alcalde de Jerez durante 24 años y una referencia del andalucismo, pidió hace un año al Gobierno que lo indultara, como ya se vislumbra que hará el ex presidente andaluz condenado por el Supremo. «Yo comprendo, sin acritud, que tendrían más prisas con los indultos del ‘Procés'», dice con ironia, y le lanza varios consejos a Griñán: «Hay vida dentro de prisión. Es otra, pero vida al fin y al cabo»

Pedro Pacheco, este pasado miércoles, en Jerez de la Frontera (Cádiz).
Pedro Pacheco, este pasado miércoles, en Jerez de la Frontera (Cádiz).

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Actualizado Domingo, 31 julio 2022

A sus 73 años, Pedro Pacheco ya no corre maratones por medio mundo, pero mantiene el verbo afilado. Llegó a terminar -alguna, varias veces- las de Boston, Nueva York, París o Londres. En las paredes del salón que mandó construir justo debajo de su despacho, junto a una coqueta bodega a la que se accede por una escalinata que parece conducir a otro mundo, todavía conserva medallas y fotos de cuando cruzaba la meta entre exhausto y orgulloso. Por allí han pasado el ex ministro José Bono, el prestigioso psiquiatra Luis Rojas Marcos o quien fuera presidente andaluz y luego ministro o vicepresidente del Gobierno, Manuel Chaves.

Las maratones, que no las reuniones, quedaron atrás. Ahora, cada mañana, salvo los lunes, se despierta a las 04.30 horas de la madrugada para irse a andar, casi trotar, junto al mismo grupo de 10 amigos con los que antaño corría. Salen a las 05.20. Llueva o truene, ventee o nieve, cosa que en Jerez de la Frontera, la ciudad gaditana que gobernó durante 24 años ininterrumpidos, roza lo imposible. Mínimo, tres horas de caminata diaria. Entre 18 y 20 kilómetros. Los fines de semana, una hora más. «Al salir de prisión tuve que volver a coger la forma. Allí hacía algo de deporte, pero no tanto como me hubiera gustado», reconoce a Crónica.

Pacheco fue alcalde de Jerez desde 1979 hasta 2003. Él dice que puso «a la ciudad en el mapa»: la Fórmula 1, el Mundial de Motociclismo, que sigue celebrándose cada año en el circuito que hay a las afueras de la población, o el Mundial Ecuestre. Este pasado miércoles, el hombre que contribuyó a llevar al andalucismo a sus cotas más altas -él llegó a ser miembro del Parlamento Europeo durante un año, a finales de los 80- abre las puertas de su casa a este suplemento cuando apenas le resta un mes para saldar sus deudas con la justicia, que no fueron pocas.

En 2014el Tribunal Supremo le impuso a este abogado de profesión cinco años y medio de prisión por enchufar a dos asesores. Se le condenó por prevaricación administrativa, malversación de caudales públicos y falsificación de documentos oficiales. Luego le llegarían condenas más leves -alguna sólo conllevó la inhabilitación para cargo público- por la venta fraudulenta de terrenos municipales o la concesión de dinero público a una hermandad para que reformara su casa en El Rocío, en Almonte (Huelva). «A finales de agosto le doy el corte de mangas al asunto», afirma entre carcajadas. «Seré un hombre libre por fin… Aunque a más de uno le pese».

EL PSOE en aquella época se comportaba como el PRI mexicano. Yo les decía en el Parlamento que el PRI había aprendido del PSOE. Llegaron a creerse que estaban solosPEDRO PACHECO, EX ALCALDE DE JEREZ DE LA FRONTERA (CÁDIZ)

La entrevista se produce sólo 24 horas después de que EL MUNDO avanzara que el Supremo confirmaba la sentencia de la rama política de los ERE y que, entre otros ex altos cargos de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ex ministro, ex consejero y ex presidente andaluz, tendrá que cumplir los seis años de cárcel que ya le impuso la Audiencia de Sevilla, que le condenó a prisión por malversación de fondos y lo inhabilitó 15 años para cargo público por prevaricar. La periodista Ángela Martialay adelantó que la sentencia, que se conocerá en septiembre, culpa a Griñán de «consentir» una estafa de 680 millones de euros.

En marzo de este año, el periodista Carlos Alsina entrevistó a Griñán en Onda Cero. Cuando le preguntó qué pasaría si el Supremo acababa condenándolo, el ex dirigente socialista respondió: «No tendría más remedio que acatar la sentencia y mi vida habría terminado (…) Voy a cumplir 76 años. Con esa edad, imagínese usted qué es lo que queda».

Pacheco entiende que con esas palabras Griñán está apelando a «la piedad» de los juzgadores. «Sus palabras le nacen del corazón, claro, pero apela a la lástima», dice quien también le ha pedido un indulto al Gobierno, como ya se vislumbra que hará el ex presidente andaluz. «El momento de entrar en prisión es muy duro. Estoy dispuesto a ayudar a Griñán para llevar lo mejor posible su vida en la cárcel. Lo primero que le diría es: ‘Olvídate del qué dirán‘».

Le damos a grabar. Son 44 minutos de entrevista.

PREGUNTA. ¿Cómo está después de su paso por prisión?

RESPUESTA. Raro. Se ha unido mi paso por la cárcel, donde estuve casi tres años, y luego mi situación de libertad condicional con los dos años de pandemia. Parece que mi sino era estar en un estado de prisión especial. Termino la pena a finales de agosto. Ahí doy el corte de mangas y le digo hasta siempre a toda esta pesadilla.

P.¿Cómo pasó ese tiempo?

R. Esos tres años merecen un libro. Soy enemigo de la prisión, y ahora más, que la he probado. No se cumple ese fin que es rehabilitar y reinsertar al individuo en la sociedad. Ni hay medios ni hay intencionalidad. Yo no sé qué hacía allí. ¿Me iban a rehabilitar? ¿A reinsertar? A mí me hicieron lo contrario. Si contratar a dos asesores suponen cinco años y medio, lo lógico hubiera sido trabajar en favor de la sociedad. Pero arrancarte de la sociedad, de tu familia, de tus amigos, para meterte en un centro donde el objetivo primero es desestructurarte, no lo entiendo. Muy pocos logran evitar esa desestructuración. Y no estoy dramatizando.

P. ¿Vivió momentos de crisis?

R. Cuando uno está solo por la noche y mira a través de los barrotes, sólo ve el horizonte de forma parcial. Me preguntaba: ‘¿Y yo qué hago aquí?’ En un módulo como el mío, llamado de respeto, que no era malo, te concentran la vida en ocho o nueve horas. El resto se pasa en una celda. Mi suerte fue tener mucho contacto con los internos, a los que asesoraba legalmente. En vez de pasar el tiempo jugando a fútbol en el patio, lo consumía en la biblioteca ayudando a presentar recursos y escritos ante las actuaciones arbitrarias del director de la prisión de Puerto III, de quien otro día hablaré, o del juez de vigilancia penitenciaria.

Pedro Pacheco, durante la entrevista con 'Crónica'.
Pedro Pacheco, durante la entrevista con ‘Crónica’.CATA ZAMBRANO

P. Para alguien que fue alcalde de una ciudad como Jerez, parlamentario andaluz, eurodiputado… ¿Cómo es el momento de poner un primer pie en prisión?

R. Jamás se me olvidará. A mí me detuvieron en la calle. Buscaron la escena de mi detención, el escarnio público. Yo no iba a practicar la fuga.

P. ¿Qué actitud toma una persona que es tan activa y que, en ese momento, iba a estar encerrado durante gran parte del día?

R. Me propuse sobrevivir y salir victorioso. Soy muy terco, aunque esta terquedad me ha supuesto más de un disgusto. Yo no me iba a hundir, aunque era para ello. No caí en ninguna crisis ni recurrí a ningún medicamento. Me dije: ‘De esta salgo’. Y salí. Al recobrar la libertad condicional sentí odio, algo extraño en mí. Un día vino a mi casa Luis Rojas Marcos, el psiquiatra [hermano de Alejandro Rojas Marcos, con quien Pacheco compartió el liderazgo del Partido Andalucista]. Me dijo que era normal. ‘Si no sintieras odio hacia quienes te condenaron, hacia la justicia, habría que tratarte’, me explicó. Me dijo que no me acomplejara.

P. Hace un año, usted pidió el indulto sobre su inhabilitación para cargo público. Quiere volver al Ayuntamiento. ¿Sueña con ser alcalde o se conforma con ser concejal?

R. Yo lo he presentado por dos cosas. Para que un Gobierno reconozca la barbaridad que se ha hecho conmigo y porque me niego a jugar en un centro de mayores al dominó o a viajar con el Imserso. Yo sería más útil trabajando en beneficio de la ciudad. Me fui en 2003 y todavía hay gente que me ve por la calle y me dice: ‘Aquí está nuestro alcalde’. Me he agarrado a un órgano que, entre sus funciones, no está la de impartir justicia. Pero es que no tengo otro. Yo comprendo, sin acritud, que tendrían más prisas con los indultos del Procés. ¡Pero, hombre, en este año ya podrían haber contestado! Ojo, que no es que yo quiera no ir a la cárcel. Yo ya he pagado mucho por esos dos zangolotinos que contraté. Quiero que se me anule la inhabilitación.

P. ¿Está confiado?

R. Por qué no. La justicia conmigo se ensañó. Vistos mis delitos, mi historial y lo que había en esa época, se ensañó. Medio año más sólo a Griñán por una estafa millonaria es una barbaridad en mi contra. Me río cuando algunos se llevan las manos a la cabeza con los seis años del ex presidente. Como alguno compare sí que se llevará las manos a la cabeza, sí. ¡Si existiera proporcionalidad…! Yo entré porque el tribunal se pasó seis pueblos y porque malversé fondos a través de esos dos contratos, vale. A él, en cambio, como consejero se le alertó en reiteradas ocasiones de que el mecanismo para pagar los ERE era irregular…

Tienes que fijarte una meta, hacer deporte, leer, escribir poesía. El orgullillo está tocado, claro, pero a estas alturas tiene que superarlo y pensar que hay más vidaPEDRO PACHECO, EX ALCALDE DE JEREZ DE LA FRONTERA (CÁDIZ)

P. Decía antes que el Gobierno se dio más prisa en indultar a los condenados del Procés que con su petición.

R. Era un tema político candente, lo entiendo. Igual su petición de indulto entró un mes o dos antes que el mío. Políticamente, hacía falta para cerrar la barbaridad que se cometió en Cataluña. Yo siempre dije que aquello no era sedición. Rajoy y los que le apoyaron la liaron. Lo que digo es que el mío ya lleva un año, que se le dé un empujoncito.

P. El abogado de Griñán ya ha anunciado que presentará recurso ante el Tribunal Constitucional y que contempla solicitar el indulto para su cliente.

R. Ojalá tengan suerte y ganen. Pero tendrán que hilar muy fino en el Constitucional. Yo sólo espero que mi indulto se vea antes, por favor (risas). Les deseo mucha suerte, pero la gente va a estar muy pendiente frente a las maniobras del Gobierno.

P.Decía Griñán en una entrevista hace unos meses que si finalmente ingresaba en prisión, con 76 años, su vida tocaba a su fin. ¿Está de acuerdo?

R. Es un canto para intentar tirar de la lástima, de la parte sensiblera de los que ponen sentencias. No creo que se acabe la vida. Es un renglón dicho con el corazón, por supuesto, pero tendente a fomentar la piedad y la lástima. Pero la justicia es ciega, ¿no? ¿No se dice que tiene los ojos tapados?

Pedro Pachecho sostiene, este pasado miércoles, una imagen con los presos condenados por el 'Procés', durante su paso por la prisión de Lledoners.
Pedro Pachecho sostiene, este pasado miércoles, una imagen con los presos condenados por el ‘Procés’, durante su paso por la prisión de Lledoners.CATA ZAMBRANO

P. A una persona que viene de ser presidente de la Junta, una de las regiones más importantes de España, y está ahora a un paso de prisión, ¿qué consejos le daría?

R. No es verdad que el mundo se acabe. Si está curtido en política lo sabe. Yo le diría, y me lo he aplicado a mí mismo, que se repita: ‘Yo no he metido la mano’. Yo entré porque el tribunal se pasó seis pueblos. Pero el mundo no se acaba. Hay más mundo y más vida dentro de prisión. Es otra vida, pero es vida al fin y al cabo. Si te comportas bien, a los dos meses o a la cuarta parte de la condena ya estás recibiendo permisos de salida. Psicológicamente es un impacto muy duro cuando te quitan las esposas y te abren las puertas de prisión. Estoy dispuesto, lo digo sin cinismo ni pretenciosidad, a ayudarle para llevar lo mejor posible su vida en la cárcel. Podemos hablar, vernos. Lo primero que le diría: ‘Olvídate del qué dirán’. A mí me han dicho barbaridades, pero me olvidé de todas. Tienes que fijarte una meta, hacer deporte, leer, escribir poesía. El orgullillo está tocado, claro, pero a estas alturas tiene que superarlo y pensar que hay más vida. Al cerrar las puertas hay vida. Y al abrirlas le están esperando con más aún.

P. ¿Le va a ser más difícil al Gobierno indultar a Griñán que a los condenados del Procés?

R. Lo primero que tienen que hacer Griñán y el resto de condenados es pedir perdón. A partir de ahí, se verá. Este Gobierno es valiente. Sánchez ha cogido un camino de a por todas. Piensa que la maratón no termina hasta que el corazón rompe la cinta de la meta. Este señor es muy terco, se ha propuesto ganar. Ojo, que puede haber sorpresa. Hasta el indulto todavía queda tiempo, igual no le coge en este año. El recurso en el TC es muy difícil que se gane si se pasa de una condena de cinco años. Y el fallo del TC, normalmente, tarda dos años. De este Gobierno se puede esperar cualquier cosa.

P. Usted, que vivió los años de mayor fuerza del socialismo andaluz, ¿qué sensación se tenía con respecto al PSOE de Andalucía en esta tierra?

R. EL PSOE en aquella época se comportaba como el PRI mexicano. Yo les decía en el Parlamento que el PRI había aprendido del PSOE. Llegaron a creerse que estaban solos. Pero creo que en todo este negocio de los ERE falta una cosa por saber. Aquello se supone que era para salvar sectores en apuros o mal gestiona-dos. Pero, si uno observa el mapa de Andalucía, los mayores beneficiados estaban en comarcas donde el PSOE no tocaba bola [electoralmente]. Jerez se vio premiado con los ERE y a nivel local me tenía a mí enfrente. La Bahía de Cádiz, igual. En Ronda, idéntico. Curiosamente, había empresas en crisis, no lo dudo, pero también allí la posición del PSOE era bastante desfavorable.

P.¿Está diciendo que usaron recursos públicos para beneficiarse electoralmente?

R. Lo que yo digo es que ahí están los mapas y que se sabe cuál era el partido hegemónico en Andalucía. Sólo es cuestión de mirar. Hay comarcas donde está claro lo que se buscaba.

P. Usted dijo que la justicia es un cachondeo, una frase que le ha acompañado media vida.

R. Ahora es peor, mucho peor. El doble. Tiene un color azul como la piscina que tengo ahí al lado. Ojo, no quiero que cambie a rojo y morado. Yo soy partidario del sistema norteamericano, donde los fiscales y los magistrados se presentan al distrito y dan la cara ante sus vecinos.

P.Ahora, desde esta casa que tiene, con dos hijos y cinco nietos, con la libertad total a un paso de recobrarla, ¿cómo ve la política?

R. Hay un desapego brutal de la gente hacia ella. Vamos hacia niveles de abstención enormes. Y eso o lo arreglan los partidos o vamos por el peor de los caminos.

Palabra de ex político. Y de ex convicto.

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