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Bancos y eléctricas se revuelven contra Sánchez y denuncian su improvisación: «Es imposible entender el impuesto»

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El Gobierno todavía no ha dado ningún detalle de cómo serán las dos nuevas figuras con las que, afirma, recaudará 7.000 millones en dos años

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.B. DÍAZ

Los bancos y las compañías eléctricas, principales afectados de las nuevas medidas tributarias anunciadas esta semana por presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, han comenzado a mostrar su notable malestar con la decisión del Ejecutivo. Critican, abiertamente y también en conversaciones privadas, que los impuestos con los que el Gobierno quiere recaudar 7.000 millones en dos años son «contraproducentes», «no tienen sentido» y afectan a sectores que ya pagan, dicen, muchos impuestos. Y denuncian la total improvisación del Ejecutivo, que todavía ni siquiera les ha conseguido explicar cómo serán las nuevas figuras ni qué gravarán exactamente.

«A fecha de hoy, con la información disponible, es imposible entender el funcionamiento y el impacto del impuesto que plantea el Gobierno. Se desconoce qué entiende por beneficios y por extraordinarios, qué cálculo se va a emplear, cuál va a ser la base imponible de este nuevo impuesto, qué tipo de gravamen», exponen desde Sedigas, patronal en la que están, entre otros, Naturgy o Enagás.

Las eléctricas denuncian también que el sector «ya está hiperfiscalizado», y señalan a un informe de EY en el que se expone que un total de 44 impuestos atenazan al sector. Además, se estima que su actividad aporta casi 9.000 millones de euros en tributos, aunque en esta cifra se incluye el IVA que realmente abonan los consumidores. Y no se trata de un dato menor: son 5.000 millones, según ese mismo documento, porque la cifra total que las compañías pagan en impuestos se reduce considerablemente. Sin embargo, también es cierto que el informe no recoge lo que estas empresas pagan por Sociedades. Y, en todo caso, desde el sector subrayan que la última medida de Sánchez genera «incertidumbre», eleva la «inestabilidad» y, en definitiva, «no parece la medida más sensata».

Entre las entidades bancarias la crítica también es clara e intensa. BBVA Research, el relevante servicio de estudios de esta entidad, no dudó en afirmar ayer, durante la presentación de sus nuevas perspectivas para España, que el impuesto carece de sentido. Es un error, en su opinión, «penalizar a sectores específicos, como el sistema bancario, que no genera externalidades negativas en el resto de la economía, sino todo lo contrario: facilita la asignación de recursos productivos a los sectores más dinámicos y de mayor crecimiento».

El responsable de Análisis Económico del organismo, Rafael Doménech, fue más allá y explicó que el impuesto realmente es «contraproducente» porque se produce un «nuevo equilibrio con menos crédito, con mayor coste y un menor crecimiento agregado que termina impactando en una menor recaudación global». El propio Doménech apuntó que, al igual que en el caso de las compañías eléctricas, todavía desconocen la forma del nuevo gravamen.

Pero incluso así, algunas entidades y firmas de inversión están comenzando a hacer ya sus estimaciones. Una de ellas es Credit Suisse, que también este jueves adelantó que el nuevo impuesto a la banca supondrá una carga fiscal agregada de hasta 930 millones de euros al año para los tres principales bancos del país: Santander, BBVA y CaixaBank.

Esta cifra supondría un dato total de 1.860 millones para los dos años que está previsto que el impuesto esté en vigor, informa Europa Press. Para llegar a estos números, Credit Suisse ha estimado que la carga fiscal aplicada será proporcional a las cuotas de mercado en España de estos bancos.

MONTERO: NO SE TRASLADARÁ AL CLIENTE

Desde el Gobierno, por ahora y más allá de las cifras de recaudación, apenas se ha trasladado que el impuesto a la banca incluirá la prohibición de que su coste se pueda transferir al consumidor. Lo hizo ayer la propia ministra de Hacienda, María Jesús Montero, aunque no explicó cómo se conseguirá. Sólo añadió que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) estará pendiente de ello.

Montero también trató de rebatir las críticas que el impuesto está recibiendo por parte de la entidades bancarias, y la «inseguridad jurídica» que acarrea. Y lo hizo apuntando que esas palabras no están justificada porque «no conocen aún el detalle», esto es, que lo hizo reconociendo el desconocimiento que tanto preocupa entre bancos y compañías eléctricas.