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Opinión,La Cataluña de Feijóo

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Actualizado Viernes, 8 julio 2022 –

Miquel Roca y Núñez Feijóo
Miquel Roca y Núñez FeijóoFoto: Quique GarcíaEFE

Desde que fue aclamado como presidente del PP sigo con mucha atención y no poco desconcierto los movimientos de Feijóo en Cataluña, tan parecidos a los que acostumbra nuestro Sánchez. Si en la mesa de negociación con la Generalitat el presidente del Gobierno se arrastra para garantizarse el apoyo de ERC en lo que resta de legislatura, Feijóo busca con sus expediciones catalanas y discretas reuniones ganarse el aval de la plutocracia local cuando llegue a Moncloa.

Dos maneras para la conllevancia, una misma renuncia, que ha permitido a la derecha e izquierda españolas evitar durante años enfrentarse políticamente al nacionalismo, cuando no aliarse con él. Con escasas excepciones, como la de Cayetana Álvarez de Toledo, convenientemente purgada en el PP por señalar la verdad incómoda en Cataluña.

Con toda la razón, el líder popular da por seguro que la herencia del fugaz pero dañino sanchismo será un país quebrado económicamente, más dividido y con la izquierda que protagonizó el ruinoso desgobierno echada a la calle, adoquín en mano y agitando la pancarta woke-revolucionaria. Esta es la fotografía del purgatorio que le aguarda a Feijóo y en la que quiere evitar que el poder económico y mediático catalán, el lobby más poderoso de España y con el que se reúne, escucha y se compromete, aparezca como participante de la algarada. O incluso dirigiendo las maniobras de desestabilización del Estado, tal como sucedió en 2012 con el arranque del procés.

Incomprensiblemente, esta razonable prevención de futuros riesgos laborales entra en flagrante contradicción con la estrategia que Feijóo está llevando a cabo en Cataluña. Repitiendo los mismos desaciertos que sus predecesores Aznar, Rajoy Casado, al transitar por los mismos salones empresariales, periodísticos y financieros en los que la solución al problema catalán se presenta en forma de dulce chantaje: todo irá bien mientras llegue el dinero de Madrid y el Gobierno de España no toque en exceso los cojones con sandeces como exigir que la Constitución sea también respetada y cumplida en esta comunidad.

Si nos atenemos a sus declaraciones, en las que habla de Cataluña como una sociedad normal y cuyas instituciones no están secuestradas por el totalitarismo, Feijóo parece haber aceptado el relato del «diálogo» que exige la impunidad nacionalista. Por dos posibles razones: o cree sinceramente que a diferencia de Aznar y Rajoy se anticipará a la traición de la burguesía catalana. O porque entiende y avala que España sea un artefacto federal en el que haya territorios con derecho al privilegio