Benidorm

Ucrania y la temperatura de la ducha

LAS PROVINCIAS Robert Habeck, vicecanciller y ministro de Economía de Alemania./ Reuters  Ucrania y la temperatura de la ducha  ENCARNI BAO AGUIRRE  Buenas tardes, ManuelEl vicecanciller y ministro de Economía de Alemania, Robert Habeck, se estrenó en el cargo el pasado otoño. Luego Putin se animó a invadir Ucrania y la vida de Habeck y la de todos sus compatriotas se fue al traste. El también dirigente de los Verdes dedicó la primavera a viajar al Golfo en busca de proveedores alternativos de gas de cara al crudo invierno y ahora, con el almacén solo al 55%, se prepara para la tensión que origina el corte total del gasoducto Nord Stream desde el próximo lunes. Que van a ser diez días, por mantenimiento rutinario, sostiene Rusia. ¿Y si no? ¿No se sirve Putin del gas como un arma de guerra? Habeck ya anima a los alemanes a reducir el tiempo y la temperatura de la ducha, algunas ciudades sopesan apagar semáforos (abriendo camino a un segundo problema) y la industria tiembla ante la perspectiva de unas reservas que durarían solo dos meses. Se va a aumentar el consumo de carbón y a tratar de compensar la falta de suministro ruso con gas licuado de Catar y EE UU. Y a ver qué pasa.Menos mal que hay alguien al frente de Alemania que mantiene la calma. El canciller Scholz sigue los acontecimientos con la serenidad de una esfinge y ocasionales advertencias de que se avecina “una crisis duradera”. En los medios del país aflora la “fatiga de Ucrania”, aunque son las consecuencias de la guerra las que complican el futuro del mundo. Por eso resultan detestables encuestas como la planteada por la televisión germana RTL. “¿Debería Ucrania ceder territorios a Rusia por la paz?”, propone tramposamente una de las preguntas, como si una cosa llevase sin más a la otra, como si los ucranianos no hubiesen ya ‘cedido’ Crimea sin que esto apaciguara el expansionismo del Kremlin. Un 42% de los encuestados cree que Kiev no debe renunciar a más territorios. Un 47% piensa que sí, y esto en pleno verano.CUANDO UN AMIGO SE VAEstos días de tragicomedia en Londres no era difícil imaginar la inquietud con la que se vivían las horas finales de Boris Johnson en Kiev. Que se sepa, el emitido por la oficina de Volodímir Zelenski es el único comunicado de pesar conocido por la caída en diferido del ‘premier’ británico y gran amigo de Ucrania. Johnson ha visitado en dos ocasiones la capital y destinado cientos de millones de libras a ayudar al país en guerra a dotarse de armas. Calles, plazas y seguramente niños (o demasiado ruso Boris, tal vez) llevan el nombre del dirigente conservador, que ya ha declarado que el apoyo británico seguirá con independencia del inquilino del 10 de Downing Street; que de momento además sigue siendo él. Algunas voces aconsejan a Zelenski que se atienda un poco a la oposición laborista, a escoceses e irlandeses, tan solidarios en la acogida de refugiados.EL FRENTEAlgunos expertos aseguran que, tras 80 días de batallas en el Dombás, la imagen se aproximaría a las de la I Guerra Mundial. Rusia ha obligado a Ucrania a retirarse de Severodonetsk y Lysychank, pero tampoco protagoniza grandes avances. Moscú exhibe sistemas ofensivos antiguos, no puede producir nuevos y Putin no quiere ni oír de una movilización general. Los ucranianos, por su parte, logran ocasionales retrocesos de los invasores, pero solo con el apoyo adecuado. Eso sí, la bandera amarilla y azul ha vuelto a ondear en la isla de las Serpientes.LA OTAN, A SU RITMOUna vez aprobada la admisión de Suecia y Finlandia en la Alianza Atlántica, algunos parlamentos de los Estados miembros (Canadá, Estonia) rivalizan sobre quién ha sido el primero en ratificar la entrada de los nórdicos. Solo Erdogan mantiene la amenaza de frenar el plácet de su Parlamento si no comienzan a llegar las extradiciones de kurdos que asegura haber apalabrado. El dirigente turco pareció romper a comienzos de semana la complicada equidistancia que mantiene entre Rusia y Ucrania al detener un barco ruso con grano afanado a los ucranianos. Pero solo unos días después lo dejó marchar, entre protestas de Kiev.Un general estadounidense experto en Rusia acaba de asumir el mando supremo de la OTAN en Europa. Christopher Cavoli nació en Alemania, tiene un máster por Yale, habla ruso y ha vivido gran parte de su vida en bases militares de su país, además de servir en Bosnia, Irak y Afganistán. Ocupa ya una responsabilidad de la que se encargó Eisenhower en 1950, tres años antes de convertirse en presidente de EE UU.TEATRILLO EN BALILa guerra anima estos días la reunión de ministros del G-20, preparatoria de la cumbre del próximo noviembre, que se desarrolla en Bali. Allí se personó el canciller ruso, Serguéi Lavrov, e incluso mantuvo bilaterales con sus homólogos de Brasil, Argentina, China e India. Lavrov se ausentó mientras intervino el ucraniano Dmitro Kuleba, y este hizo lo propio mientras hablaba el enviado del Kremlin. No hubo foto de familia.