Benidorm

Boris Johnson dimite

EL PAÍS

Internacional

REINO UNIDO

El primer ministro británico anuncia su intención de mantenerse en el puesto hasta que el Partido Conservador elija un nuevo líder y acusa a los diputados ‘tories’ de tener mentalidad de “rebaño”

Johnson, durante su comparecencia a las puertas del 10 de Downing Street.Foto: HOLLIE ADAMS (AP) | Vídeo: REUTERS
Rafa de Miguel

RAFA DE MIGUEL

Londres – 07 JUL 2022 –

El gran secreto de Boris Johnson fue convencer a los británicos de que era un rebelde inconformista que iba por libre. Y, durante un tiempo, muchos aplaudieron ese arrojo. Solo así se explica el desparpajo con que, en su discurso de dimisión a las puertas de Downing Street, ha llamado prácticamente borregos a los diputados conservadores que habían precipitado su caída. “Ya hemos visto cómo en Westminster [la sede del Parlamento británico] el instinto de rebaño es poderoso, y cuando el rebaño se mueve, se mueve”, ha lamentado Johnson, rodeado de un puñado de funcionarios y parlamentarios conservadores fieles al político más popular, carismático y controvertido de las últimas décadas en el Reino Unido.

Ha tenido que ser después de una presión descomunal por parte de los miembros de su propio Gobierno, que abandonaban sus puestos a una rapidez muy superior a la capacidad del primer ministro de reemplazarlos, cuando Johnson ha entendido este jueves que su suerte estaba escrita. Había intentado desafiar al Partido Conservador a que le echara, y esgrimía el mandato logrado en las elecciones de diciembre de 2019, cuando obtuvo una victoria arrolladora y arrebató incluso a los laboristas territorios con un voto consolidado durante décadas, para permanecer en el puesto de primer ministro. “La razón por la que he luchado tanto en los últimos días para seguir con este mandato no era solo porque quisiera hacerlo, sino porque sentía que era mi trabajo, mi deber, mi obligación para con vosotros: seguir haciendo lo que prometimos en 2019″, justificaba Johnson su obstinación y resistencia de las últimas horas, hasta que entendió a la fuerza que en la monarquía parlamentaria más antigua del mundo no hay cabida para un populismo que pretende situar al “pueblo” por encima de la soberanía que reside en los diputados electos

Él mismo pareció darse finalmente cuenta de esta certeza cuando aseguraba, casi al final de un discurso salpicado de tristeza, orgullo y la sensación de una ocasión perdida: “Amigos, nadie en política es, ni siquiera remotamente, imprescindible”.