Alfaz del Pi

Almeida y su traca final

INDIANO EN CHAMBERÍ

Opinión

PREMIUM

Actualizado 

Almeida y Levy, en Cibeles.
Almeida y Levy, en Cibeles.EFE

Como se ha informado en estas páginas, lo que iba a ser el Debate del Estado de la Ciudad se ha convertido este año en la magnífica y mirífica exposición de proyectos que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, quiere llevar a cabo en el último año de su actual mandato, y que de realizarse como él promete, no cabe duda de que le dejarán en magnífica posición para presentarse a la reelección, si es que ése fuese su objetivo y no tuviese miras aún más altas.

Martínez-Almeida, que globalmente lo ha hecho bien en esta ciudad, padece en cierta medida el síndrome de «quien mucho abraza, poco aprieta», y hay que preguntarse si dispone ya o va disponer de los medios necesarios para esa traca impresionante de proyectos, que EL MUNDO ha enumerado: un 22º distrito de la capital, en la zona de las Cinco Torres y Madrid Nuevo Norte; la reforma del entorno de Santa María de la Cabeza (con un desliz del edil que corrige su Área de Obras: no, la reforma no prevé la creación de una Zona de Bajas Emisiones, sino tan sólo ampliar el espacio para peatones); la cesión de las cinco parcelas del anillo olímpico al Atlético de Madrid para su ciudad deportiva junto al Wanda Metropolitano; la municipalización de BiciMad; la instalación de cámaras de seguridad en la Plaza del Dos de Mayo y en la Plaza Elíptica; la remodelación de las plazas de Jacinto Benavente, Ministriles y Guardia de Corps; la creación del Centro de Interpretación del Paisaje de la Luz; la implantación de la Madrid City Card para los turistas, con opciones de transporte, gastronómicas y culturales, y la creación de un centro de mayores en el Palacio de la Duquesa de Sueca, junto a la Plaza de Tirso de Molina.

Sólo lo que está tardando el reacondicionamiento de aceras en unas pocas manzanas de Ortega y Gasset nos hace temer por tanta obra ¡en un año! Y además, algunas soluciones crean nuevos problemas: parece que todas esas ampliadas aceras se están convirtiendo en aparcamientos de motos. Y el tema de la seguridad tiene particular urgencia: cámaras de vigilancia en dos plazas poco van a resolver el problema de las bandas latinas, y será necesaria una implicación mucho mayor de Interior, es decir, del ínclito Fernando Grande-Marlaska, que no le debe nada a Almeida y al que no vemos volcarse en atajar la delincuencia en alza en Madrid.

En fin: mucha suerte, señor alcalde, pero no se pase de ambición, que al final la decepción es peor.