Benidorm

ESA GRUA


Noche del martes, 28 de junio. Tuve que ir al depósito de vehículos retirados por la grúa municipal por motivos obvios; por supuesto, tuve que pagar el desplazamiento, pero exigí un pliego de alegaciones para recurrir la multa. Al margen de mi particular caso, me encontré con una cola de al menos seis conductores, unos de Benidorm y otros de diferentes pueblos de España. Los trámites iban despacio, como en palacio, tanto es así que, tras una sabrosa tertulia de quejas y reclamaciones, terminamos haciendo casi amistad. Una conductora, por ejemplo, muy bien hablada, nos invitó a un chuletón de Ávila, pues procedía de esa ciudad; mientras tanto criticó los colorcitos para el aparcamiento que hay por todas partes, tan difíciles de interpretar, y aprovechó para afirmar categóricamente que el centro de Benidorm está muy sucio, y que eso espanta al turismo. Otra conductora, cabreada hasta el límite, amenazó con publicar en los periódicos lo que estaba pasando, pues dijo que era periodista (no sé de qué periódico ni de qué ciudad). Yo intentaba quitar hierro al asunto, a pesar de mi lógico descontento (la grúa se había llevado mi coche tras descargar los decorados para un teatro que hice en el Llorca Linares a beneficio de la Asociación de Fibromialgia). Y así sucesivamente: que si el ayuntamiento quiere recaudar, que ya no vuelven más a Benidorm, que los funcionarios son antipáticos y lentos…. Lo pasamos bien: cabreados, con la multa encima y la horita de espera, pero sonriendo, contando chistes y aventuras. Grata tertulia; lástima es que fuera en una situación tan lamentable, y pasadas las once de la noche.