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Hablar con los muertos

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Alexa hará que Franco nos dé el parte meteorológico; Silvia Kristel, la receta del pollo al chilindrón; y Chiquito de la Calzada, el estado del frente de Ucrania

Entrada a una sala de un tanatorio.
Entrada a una sala de un tanatorio.SHUTTERSTOCK

De vez en cuando hablo con mi padre. No sé si me escucha, pero yo le hablo. Una vez soñé que llamaba al timbre de casa y pasábamos toda la noche charlando en el salón. Al amanecer se marchaba sin ningún prodigio. Por la puerta.

Lo mejor es que sabía que iba a volver y trataba de convencer a mi hermano de que lo sucedido era real y que se quedara conmigo la siguiente noche para encontrarse con él.

Luego hice lo mismo con aquellos que más lo quisieron.

Mi labor era de madame de lo sobrenatural. Cuando mi padre volvía a llamar le dejaba con el invitado emocionado y me marchaba hasta el alba. Yo ya le había disfrutado y el vis a vis con los muertos exige intimidad y generosidad con el otro.

Todo el mundo ha deseado alguna vez reunirse con los presentes ausentes y concluir una conversación pendiente. Pues resulta que estos encuentros no los patrocina Iker Jiménez ni tampoco el Vaticano, sino Amazon.

Alexa, el asistente virtual que vende esta empresa, utiliza voces grabadas por actores que leen textos con diferentes entonaciones. Así se aíslan los fonemas necesarios que diseñan y humanizan la voz sintética del altavoz. Amazon pretende ahora que ese mismo proceso se haga partiendo de una grabación existente con la voz de una persona fallecida.

Habrá que pagar a Jeff Bezos para que mi padre lea un cuento a sus nietos o me anime en tiempos difíciles con frases del doctor Johnson o con críticas cachondas hacia el juego de su Barcelona.

Me temo que quien no procese este ingenio será presa de la confusión metafísica. Podría darse una burbuja de nostalgia esquizoide en algunos usuarios de estos asistentes. Con Francisco Franco dando el parte meteorológico, Sylvia Kristel, la actriz de Emmanuelle, la receta del pollo al chilindrón o Chiquito de la Calzada analizando la situación del frente ucraniano.

A ella la llaman hogar inteligente pero Alexa no es tan aguda como mi padre. Dudo que cante a Porrina de Badajoz, ni tenga la audacia de posar desnuda para una foto divertida sosteniendo una honda con el gesto del David de Miguel Ángel el día de su primera sesión de quimioterapia.

Supongo que Alexa es tan sólo un nuevo intento de narcotizar la muerte. No nos basta con haber convertido los tanatorios en pisos piloto de estilo escandinavo con aire acondicionado, canapés e hilo musical. Tampoco que hayamos olvidado que el fin no es más que pañales y versos.

Alexa va a cargarse el anhelo de la otra vida por mucho que acabemos teniendo tres papas vivos en Roma para defenderlo. Alexa es la hereje y nadie se da cuenta.