Alfaz del Pi

Navajazos en la nueva guardia comunista: Amanda Meyer, de llevar la tarta de Irene Montero a purgada

Opinión

PREMIUM

Actualizado 

Montero agradece su tarta a Meyer (de blanco) en 2020.
Montero agradece su tarta, con Meyer al lado (de verde).MUNDO

Hubo un día en el que Pablo Iglesias fue clemente, un 25 de junio de 2014. No indultó a cualquiera, sino a un político que acababa de dimitir, tras revelarse que había participado en un fondo de pensiones de la Eurocámara gestionado por una Sicav desde Luxemburgo. Ese político, además, había sido, como cabeza de lista de IU, rival de Iglesias en las elecciones en las que emergió. Sin embargo, en lugar de hurgar en la casta, los paraísos fiscales o la artrosis del apparátchik, el recién nacido líder de Podemos dijo: «La dimisión de Willy Meyer ha sido una lección de coherencia. Mi respeto y reconocimiento». Ayer, Irene Montero, heredera de Iglesias, fue menos clemente con Amanda Meyer, hija de Willy, destituida como número dos de Igualdad, en el arranque de la campaña electoral en Andalucía, donde nace una fractura contagiosa.

Lo personal es un motivo crucial para la explicación completa de esta guerra interna, exhibida con purgas, desde ayer, en Unidas Podemos. Porque lo íntimo y lo público se mezclan especialmente en ambientes endogámicos y en situaciones desesperadas, como la de aquel 2014 (para IU) y como la de este 2022 (sobre todo, para la cúpula de Podemos).

Si en 2014 Iglesias honró a Willy Meyer fue por la cercanía de familias. Tres días después de dimitir el veterano Meyer, Cayo Lara lanzaba, ya desbordado, la refundación de IU, con Alberto Garzón como líder virtual. En el nuevo equipo irrumpía Amanda Meyer. Ese proceso no tenía otro objetivo que la reconciliación con Iglesias, a quien Cayo Lara cerró el paso, pero a quien Garzón -hoy ministro-, Enrique Santiago -secretario de Estado y líder del PCE-, Amanda Meyer y los de su camada hubiesen querido en sus filas, aunque supusiese enterrar IU.

En adelante, todo empujó en esa dirección, hasta el bautismo de Unidas Podemos (2016). Ahí se reencontraron los miembros de la primera generación comunista sin heridas de dictadura: Yolanda Díaz (1971), Rafa Mayoral (74), Meyer (77), Iglesias (78), Alberto Rodríguez (81), Juanma del Olmo (82), Garzón (85), Montero (88)… Todos ellos se formaron en las Juventudes Comunistas y acabaron en diferentes candidaturas por decisiones de sus mayores más que por distancia entre ellos.

Amanda Meyer, andaluza de Sanlúcar, abogada, trabajó para Kinema, cooperativa vinculada a Mayoral, el mentor de Iglesias desde la adolescencia. Con apenas 25 años, Meyer accedió a un cargo público. Desde su puesto de secretaria general de la Vivienda, en aquel gobierno que PSOE e IU estrenaron en Andalucía en 2012, habría promocionado, según sus ex compañeros, a Enreda, cooperativa de comunicación vinculada a Del Olmo, que luego sería jefe de gabinete de Iglesias. Esa confianza hizo cima con el nombramiento de Meyer como número dos de Montero en el Ministerio de Igualdad. Fue ella quien paseó la tarta en el vídeo de celebración del cumpleaños de Montero, en 2020.

Los botellines que sirvieron para abrochar la convergencia de Iglesias y Garzón son hoy cuellos rotos para pandilleros. Lo que quedase de admiración mutua murió con la negativa del segundo a liderar la lista en Madrid frente a Ayuso, ese 4-M de 2021 de final político de Iglesias.

La tarta aniversario de la sororidad es hoy un tartazo a Meyer como desquite al desenlace de la confluencia en Andalucía. Ha usado el primer Consejo de Ministros de campaña del 19-J, es decir, despreciando los daños, con saña, para ajusticiar a su jefa de Gabinete, una referencia en Andalucía, con notable poder orgánico en IU y el PCE.

Cualquier facción de IU, incluso los que hubiesen corrido a diluirse en Podemos, entiende ahora que la debilidad morada hace que, en muchos territorios, Unidas Podemos se sostenga más sobre la estructura del viejo PCE que sobre la nueva política de Podemos. Se han entregado a Yolanda Díaz y a la convergencia con Iñigo Errejón para sobrevivir, dispuestos a cualquier sacrificio: Meyer renunció a competir contra Garzón para dirigir IU y Toni Valero, pareja de Meyer y líder de IU en Andalucía, dejó paso a Inma Nieto y este miércoles compartirá mitin con Errejón. Todos ellos se aliaron contra Podemos, para forzar que Nieto encabezase las listas del 19-J, como deseaba Díaz, en lugar de Juan Antonio Delgado, el patrocinado por Iglesias, Montero y Belarra hasta el mismísimo cierre del plazo y con el sainete consiguiente. Ayer se vivió la prórroga, venganza, una declaración de guerra de difícil retorno