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GASTRONOMÍA | Los aperitivos del mal

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    ¿No puedes verlo bien? pulsa aquí  Historias con delantal Sábado 4 de junio de 2022  Patatas, aceite y sal; esos deberían ser los únicos ingredientes de las papas.  Los aperitivos del mal   VICENTE AGUDO  Hola ManuelSiempre digo lo mismo. Si los extraterrestres no nos han invadido todavía será por algo. Y ya te digo que no es porque se sientan inferiores. Me puedo imaginar a un grupo de marcianos en torno a una pantalla viendo lo que estamos haciendo los terrícolas mientras se descojonan de nosotros. Somos capaces de lo mejor, sobre todo cuando hay que arrimar el hombro y ser solidarios. Pero también tenemos la extraña iniciativa de crear cosas dudosas y malévolas. No estoy hablando de armas letales, sino de algo más mundano. El otro día estaba trasteando por las redes sociales y me topé con una publicidad que anunciaba pipas con sabor a pollo rebozado de una conocida marca. Casi se se me cae el móvil al suelo. ¿Entiendes ahora por qué no vemos marcianos? Se esconden de nosotros.Pero esto es no es lo único que se nos ha ocurrido, es sólo una pequeña parte de una larga lista que incluye todo tipo de snacks, bebidas y gominolas. Tenemos una capacidad creativa inagotable; menos mal que también inventamos el Almax. Acompáñame en este viaje, aunque si sientes náuseas, arcadas o malestar general no me enfadaré si dejas de leer. Todo lo contrario, mi deber es velar por tu salud.Si te parece, comenzaremos por el maravilloso mundo de las pipas, que no es el más productivo en cuanto a sabores se refiere. No hablaré de las tijuana y barbacoa, que cuentan con una legión de adeptos, pero qué me dices de las que tienen sabor a whopper . Ya sabes, hamburguesa con su lechuga, pepinillos y queso, ¿Cómo se te ha quedado el cuerpo? Pues acabo de empezar, sólo estoy calentando. El menú de este aperitivo lo vamos a seguir con una pipas con sabor a bacon, que bien podrían acompañar unos huevos fritos, u otras que nos transportarán a Italia con un gusto a pizza en toda regla. Para disfrutar de lo más gore hay que viajar hasta china, pues sólo allí podrás saborear las pipas de coco, disfrutar las que saben a esencia de leche, paladear, si te atreves, las de azúcar moreno o adentrarte en el oscuro mundo de las que dejan un regusto de café y caramelo o de toffe y nuez de macadamia.Adentrarse en el mundo de las papas es como atravesar una puerta a lo desconocido más perverso. Y en este caso todo el mérito no lo tienen los chinos, que en este producto también hemos tirado nosotros de imaginación y marca España. Enpezaremos con unas que anuncian que tienen un sabor de solomillo a la plancha con una reducción de Pedro Ximénez. Ya puedes cerrar la boca. Lo sé, he comenzado fuerte. Quería mantener tu atención.La industria no ha tenido piedad y ha seguido innovando hasta conseguir sabores tan inefables como huevos con chorizo, roastbeef y mostaza, crema agria y cebolla, chocolate con leche, arándanos y avellanas, café capuchino, brioche de canela o mermelada de chiles y remolacha vegetal. Sería conveniente que te tomaras ahora el Almax, porque vamos a viajar al lejano oriente, y ahí no se andan con tonterías. Allí el I+D+I no lo dedican sólo a los chips, sino también al mundo de la pseudoalimentación . Y fruto de esa sesuda investigación son las papas de sopa picante de pescado, de pepino, de arándanos frescos y de sopa de remolacha. Tampoco puedo ocultarte otras delicias como las francesas de pollo estofado, las rusas de caviar, las indias de menta salvaje o las japonesas de cangrejo picante o de calamar a la parrilla.No podía acabar este viaje gastronómico sin adentrarme en otro submundo que te va a dejar ojiplático. Ese en el que puedes encontrar cerveza de percebes, gominolas de pepinillos, doritos con sabor a salchicha con cerveza, kit kat de judías rojas o una pepsi con gusto a yogourt.Todo esto me lleva a una pregunta: ¿Por que la industria alimentaria se ha embarcado en una frenética carrera para sacar al mercado este tipo de sabores? Lo primero que me viene a la cabeza es esa necesidad empírica de lanzar productos hasta localizar ese que dé en el clavo, el que provoque desabastecimiento en los lineales de los supermercados y llene de ceros sus ingresos anuales. Y para ello se sirven de sabores adictivos, porque, no nos engañemos, si algo tienen en común todas estas papas y pipas es la cantidad de glutamato que acumulan en su larga e indescifrable lista de ingredientes. Y todo ello con un firme propósito: convertirnos en yonkis del E-621, ese númerito que se encarga de que, una vez abierta la bolsa, no pares de comer hasta que se acabe. Así, sin más.Me gustaría pensar que aún existe una legión de nostálgicos que babean ante unas papas crujientes, sabrosas, nada grasientas y ligeramente saladas. De esas que saben a patata porque ese es uno de sus ingredientes principales , junto al aceite y la sal. Nada más. Ni glutamato ni saborizantes. A veces, cuando me vengo muy arriba vierto por encima de las papas el aceite de una lata de mejillones en escabeche. Esa es la única licencia que mi estómago me permite. Espero algún día ver un partido de fútbol junto a un extraterrestre mientras compartimos unas buenas papas y un par de cevezas, que a eso seguro que no se resiste