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La economía española se estanca y complica las nuevas previsiones del Gobierno

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Actualizado Jueves, 28 abril 2022

Calviño ha tenido que bajar la previsión para 2022 del 7% al 4,3% como le señalaba la Autoridad Fiscal, pero puede ser hasta optimista con los últimos datos del INE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, este jueves en el Congreso de los Diputados
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, este jueves en el Congreso de los Diputados
BERNARDO DIAZMUNDO

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no tuvo más remedio este jueves que quedar mal con sus homólogos de Moldavia y Polonia, pero es lo que hay. Vive al día. Cuando la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, abrió el turno de votación del decreto, allí, en el banco azul, estaba sentado Sánchez. Había anunciado días antes que, en vez de en el escaño, estaría en la capital de Moldavia para un viaje oficial de apoyo a este país y a Polonia ante la agresión rusa, pero la debilidad parlamentaria del líder socialista es tan aguda, que no puede ni mantener viajes oficiales programados con poca antelación.

No podía faltar, porque cualquier voto era clave para convalidar el Real Decreto-ley de medidas urgentes en el marco del Plan Nacional de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania. Es un decreto que más popular no puede ser, porque regala 20 céntimos por litro de combustible a todos los españoles, pero si no llega a ser por el salvavidas lanzado por Bildu, decae en muestra de con qué debilidad afronta el Gobierno la actual fase de estancamiento de la economía española.

¿Estancamiento? Las estimaciones del servicio de estudios de la Fundación de Cajas de Ahorros es que el crecimiento en este segundo trimestre es cero tras la ya acusada desaceleración registrada en el primero. Según el INE, hubo frenazo entre enero y marzo con un crecimiento de apenas el 0,3%. Quedan lejos ya los ritmos de crecimiento del segundo semestre de 2021 por encima del 2%. ¿Cómo llamar estancamiento a una economía que va a crecer teóricamente al menos un 4% en 2022? Porque hay mucho de espejismo en la cifra. Lo aclara el Banco de España en su último informe de proyecciones para la economía española. «Una parte importante de este incremento se debe a que el elevado ritmo de crecimiento del PIB en la segunda mitad de 2021 impulsa, desde una perspectiva meramente contable, el avance de la actividad en 2022 en tasa media anual. Como ilustración de este efecto, incluso aunque el PIB de la economía no creciera en tasa intertrimestral en ninguno de los trimestres de este año, la tasa media anual sería del 3,1%». Es decir, con una tasa de crecimiento cero de trimestre a trimestre, la vicepresidenta del Gobierno, Nadia Calviño, podría presumir de una economía que crece más del 3%.

Por eso, la perspectiva de crecer el 4,1% como apunta BBVA Research o el 4,2% de Funcas implica un ritmo pobre y más cuando se supone que, según Calviño, incorpora la aportación de los fondos europeos «en velocidad de crucero».

Por todo ello la combinación de datos publicados este jueves es un mazazo que preocupa en privado al Ejecutivo y complica sus nuevas previsiones y eso que las rebaja al 4,3%. La Encuesta de Población Activa muestra aún dinamismo en términos desestacionalizados, pero en clara ralentización. Es lo que llamó CEOE con eufemismo una «normalización» tras el rebote de la salida de la pandemia. El primer trimestre pesa mucho en la media anual y la EPA no muestra un alto ritmo de recuperación precisamente.

A eso hay que unir la subida de la inflación subyacente -la que no contabiliza la espiral de los precios energéticos y los alimentos no elaborados- que llega ya al 4,4%, muy por encima de la media europea con lo que eso supone de pérdida de competitividad y amenaza al crecimiento económico.

Con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de estos últimos días de la semana se refuerza la posición de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) frente a la de Calviño que venía apostando hasta ahora no ya por el 7% de crecimiento para 2022 oficial, sino al menos del 5%. La AIReF no prevé un crecimiento superior al 4,3% para este año y eso confiando en una cierta ejecución de los fondos europeos no vista hasta ahora, por lo que, como publicó este diario el pasado miércoles, pidió al Ministerio de Economía realismo en sus nuevas previsiones si quiere su aval, que es decisivo para la Comisión Europea. Calviño ha cedido finalmente y traga con el 4,3%, según el nuevo cuadro macroeconómico anunciado este viernes, que con el frenazo del primer trimestre también se presenta difícil de conseguir.

Es posible que, tras la ralentización que evidencia la EPA, el Banco de España tenga también que revisar a la baja el 4,5% que proyectó y parece ya muy exagerado lamentablemente el 4,8% que apuesta el Fondo Monetario Internacional y que fue bien recibido por Calviño. El entorno se complica también con el hundimiento del PIB de EEUU (-1,4%) en el primer trimestre y el riesgo de recesión en Alemania.

Es incomprensible que, con la batería de datos de este final de la semana del INE, la vicepresidenta tuviera la intención inicial de presentar su nuevo cuadro macroeconómico en el Consejo de Ministros del pasado martes. Lanzar previsiones demasiado elevadas sin esperar a la EPA y crecimiento del primer trimestre del INE y el dato de inflación suponía repetir la mala práctica del pasado septiembre, cuando anunció un cuadro que quedó desmontado 48 horas después por el instituto estadístico. Con estos malabarismos constantes no es extraño que Sánchez tenga que seguir cancelando viajes para esperar la señal de Batet atento al botón.