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Feijóo aparca la Ley de Concordia de Casado mientras Vox la impone en Castilla y León

POLÍTICA

El líder del PP considera que, en plena crisis económica, el partido debe priorizar las «propuestas» económicas, sin entrar aún en la batalla cultural

Alberto Núñez Feijóo, este domingo en la Fiesta del Cocido de Lalín, en Pontevedra.
Alberto Núñez Feijóo, este domingo en la Fiesta del Cocido de Lalín, en Pontevedra.EUROPA PRESS

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Actualizado Domingo, 24 abril 2022 – 

¿Qué hará Alberto Núñez Feijóo con algunos de los proyectos más ideológicos de Pablo Casado? Por ahora, dejarlos al margen. «Y luego ya se verá», apuntan fuentes de Génova. El presidente del PP les dijo el martes pasado a los barones territoriales que, en plena crisis económica el partido debe priorizar las «propuestas» económicas, sin entrar aún en la batalla cultural, sino básicamente en aquellos asuntos «que más interesan a la calle». De hecho, Feijóo no ha entrado aún en ninguno de los asuntos Y no hablar de problemas que «no preocupan» a los españoles, sino de «soluciones».

En ese sentido, el PP de Feijóo apuesta ahora por aparcar la Ley de Concordia que había preparado Pablo Casado y que, a pesar de ser uno de sus proyectos estrella, llevaba guardada en un cajón desde que Adolfo Suárez Illana, presidente de la Fundación Concordia y Libertad, la comenzó a elaborar a finales de 2018. El anterior líder del PP anunció esta propuesta de norma hace ya casi cuatro años y aseguró que sustituiría a la Ley de Memoria «en positivo», pero nunca llegó a presentarla, a la espera de un momento propicio.

Fuentes conocedoras de los planes del nuevo líder del PP revelan que «no tiene ningún interés» en sacar del cajón ese texto. De hecho, en Génova dan por hecho que Suárez dejará de ser el presidente de la fundación del PP, aunque los portavoces oficiales del partido aseguran que ni ha tomado esa decisión, ni se ha sentado a pensar en ella ni la tomará pronto: «Cada cosa a su tiempo».

«Hay otras prioridades», apuntan en la planta noble de Génova, 13. Y eso significa que ahora lo importante es la economía y (casi) nada más. Pero ocurre que, aunque Feijóo no quiera tratar este tema, Vox ha conseguido introducirlo en el programa de gobernabilidad de Castilla y León, en el que el nuevo gobierno regional se compromete a «reivindicar la historia común» de España, «combatiendo cualquier intento de quienes tratan de utilizarla para dividir a los españoles».

De hecho, una vez consumada su reelección como presidente castellano leonés, Alfonso Fernández Mañueco ha avanzado que antes del 30 de julio su gobierno va a comenzar la tramitación de «una normativa en materia de concordia que integrará toda la regulación en la materia», es decir, que afectará al actual Decreto de Memoria Histórica, porque lo englobará.

La norma, impuesta por Vox como peaje a cambio de sus votos para apuntalar la coalición, servirá «como elemento de reconciliación y evitará la utilización de la historia para dividir a los españoles», según dijo Mañueco durante su discurso de investidura. Eso es justo lo que proponía Casado: «La Ley de Concordia dejará sin efecto las leyes de memoria histórica y servirá para reivindicar la Transición y la reconciliación entre los españoles, para abandonar la propaganda divisiva».

El caso de esta norma es peculiar, porque a medida que Adolfo Suárez Illana perdía influencia en su partido -hasta se quedó sin despacho en la planta noble-, su proyecto estrella iba posponiéndose, para poder usarlo como bola curva en el momento preciso. Ni el PP de Castilla y León ni los diputados nacionales consultados han podido acceder al borrador de la ley que preparaba Casado y que Feijóo no tiene intención de resucitar. Son muy pocos los que saben en qué consistía. Apenas lo que reveló el propio Casado en julio de 2021. «Esa Ley de Concordia, que tenemos ya hecha, sólo en el preámbulo cuantifica en 16.000 millones de euros desde año 75 lo que el Estado ha ido dando a las familias republicanas desde que hay democracia en España», afirmó. O la propuesta de creación del «Museo Nacional de Historia de España».

LEYES IDEOLÓGICAS

Sólo la exigencia de Vox ha traído esta idea de Casado de nuevo al primer plano. Hay que recordar que Vox ya presentó en Andalucía, el pasado diciembre, una norma de Concordia, reclamando reconocer a todas las víctimas de la Guerra Civil, «independientemente del bando en el que lucharan», y «acabar con las políticas y leyes ideológicas basadas en el revanchismo, el resentimiento y la división que pretenden dinamitar el valioso legado de convivencia alcanzado por los españoles y que buscan imponer una verdad oficial de lo ocurrido, devolviéndonos a los peores años de nuestra historia reciente».

En Castilla y León Mañueco ha logrado que la norma no implique la derogación de la ley autonómica de memoria histórica, pero deberá afinar hasta el último detalle del nuevo texto para que puedan convivir ambos enfoques, reconocen en su Gobierno. Aunque creen que no habrá «problemas» con el vicepresidente, Juan García-Gallardo. Sea como fuere, lo cierto es que Feijóo no quiere saber nada de estos temas, ni de la relación con Vox. «Nosotros queremos pescar en el caladero del PSOE«, aseguran en Génova, «y priorizamos nuestras propuestas económicas», insisten.

Es algo que les transmitió Feijóo a los barones la semana pasada, en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional. «Aquí podemos hablar de los problemas del partido, de los problemas entre partidos… o de los españoles. Y yo he venido a buscar soluciones para los españoles, porque el PP no es la oposición, es la alternativa», les dijo a puerta cerrada. «Hacer oposición con propuestas», más que comentando la actualidad, y sin priorizar las cuitas internas, más allá de la renovación territorial pendiente, ni la pugna con Vox por la primacía de la derecha.