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Actualizado Martes, 19 abril 2022 – 22:38

Un tal Piqué dijo que el Mundial de Qatar apestaba a corrupción. Faltaba él para oler a colonia, como Guardiola

Gerard Piqué, en uno de sus directos en Twitch.
Gerard Piqué, en uno de sus directos en Twitch.3gerardpique

Un jugador de un club de fútbol, cuyo estatus legal depende de la Federación de ese deporte, le propone un negocio al presidente de esa Federación con el que el jugador ganará un dineral y el presidente también, porque su sueldo depende de los ingresos de esa Federación. El jugador de ese club es, además, dueño de otro club, cuyo permiso para participar en una liga de esa federación le facilitó ese mismo presidente con el que se llaman Rubi Geri. La compra de la ficha para participar en la liga federada provocó la indignación de otros clubes, perjudicados por el presidente de esa federación, tan amigo del dueño de ese club. Pero la clave del negocio es que del presidente de esa federación deportiva dependen los árbitros que deben garantizar la limpieza de la competición, aplicando un reglamento y no interpretándolo a capricho con perjuicio del club que puede perder partido, categoría y desaparecer. Bastante les importa a estos pájaros. Estos son los que se oponían a la Superliga en nombre de los modestos. ¡Como que se acababa la corrupción catarí o saudí! Un tal Piqué dijo que el Mundial de Qatar apestaba a corrupción. Faltaba él para oler a colonia, como Guardiola.

El tinglado consiste en usar los clubes de fútbol español, que no son suyos, como espectáculo para el que lo pague. ¿La competición? ¡Ja! Al Betis lo quitaron para poner el Madrid, porque si no, no cobraban. Es una private dancing, con nuestros futbolistas bailando para el ricacho, previa comisión para los chulos. Ni socios, ni clubes pintan nada. Cobran y callan.

Cuando un viejo capitán de un club de fútbol ofrece a un árbitro o a otro veterano dinero para evitar un descenso de categoría, se le juzga y condena.No ha habido ningún caso en el que ese jugador presuma del negocio que ofrece a otro corrompiendo la competición. Ese privilegio lo tiene y exhibe, Piqué, capitán del F.C. Barcelona, el club favorito de los árbitros tuertos. ¿Cómo no van a pitar mano un hombro de Vinicius y negar este año el penalti del pasado si de la mano cuelga la bolsa y de la bolsa millones de euros?

La corrupción institucional, con raíz en Barcelona, lo impregna todo. Piqué debería ser expulsado de la Liga, el Barça sancionado por los apaños de su capitán con el jefe de los árbitros, el Andorra expulsado de la competición, y Rubiales, previa dimisión y juicio, caminito de Jerez.