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Tercio de varas.-Desvergonzado surfero

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Actualizado Lunes, 18 abril 2022 – 01:4

El PSOE, con Sánchez en el timón, ya ni disimule su apoyo al ‘apartheid’ etnocultural

JAVIER BARBANCHO
JAVIER BARBANCHO

La preocupación de Pedro Sánchez respecto a lo que haga el PP con relación a Vox resultaría conmovedora de no provocar náuseas. Nadie salvo la podemia ha fertilizado el campo populachero y agonista con la resolución de nuestro sinvergüenza en jefe. Encantado con el auge de una formación a la altura de sus aspavientos, impuso la presencia voxista en los debates electorales. Al tiempo que alimentaba la fiebre demagógica, aprovechó las consignas ultras de Iglesias y las tonterías del pobre Errejón; de paso, pactaba con unos nacionalistas que son pura indecencia: racismo cruzado con bandolerismo, persecución del diferente, del que no pertenece a la tribu, y mangoneo de los recursos comunes: lo mejorcito de cada casa. El sanchismo es eso: llevarse las manos a la cabeza y usar esas mismas manos para hacer sombras chinescas por los muros mediáticos y potenciar cuanto teóricamente aborreces. O prometer unas instituciones más robustas y fomentar su reciclaje partidista, de un CIS comido por los gusanos a una fiscalía que sólo investiga la adquisición de mascarillas en Madrid. Robar, seguramente robaron unos cuantos, pero el robo propio desgrava y aquí estamos a lo que estamos.

La última de las peripecias tiene que ver con la inmersión lingüística, patógeno incompatible con la democracia, la Constitución y los derechos del hombre y el ciudadano. El apparatchikSalvador Illa quiere blindarla con un pacto sonrojante. En Cataluña hace décadas que funciona una operación para que los niños de las clases menos pudientes cambien de lengua, para que la lengua materna de los perdedores sociales, los de fuera, los inmigrantes, el resto de españoles, vaya, sea considerada impropia. Que el PSC asuma como honorables unas políticas que harían vomitar a los mandarines de la Unesco entra dentro de lo acostumbrado. Pero que el PSOE, con Sánchez en el timón, ya ni disimule su apoyo al apartheid etnocultural corrobora la debacle de una izquierda sin más criterio que la falta de respeto por sí misma. Fomentar las prácticas nacionalistas importa muy poco cuando no te tomas en serio tus propios principios. Suponiendo que los conozcas.

Que la desvergüenza funciona de motor de la historia ni cotiza para este Gobierno. Ha incorporado la trampa al engranaje. Mentir fue siempre el argumento de la obra. Pero la falta de escrúpulos no le evitará el infierno de un verano y un otoño regados con napalm, cuando el BCE deje de comprar deuda. Atentos al festival de Sánchez mientras surfea el maremoto.

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