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La OTAN pierde el miedo a Rusia y envía armamento más letal a Ucrania

GUERRA EN UCRANIA

La guerra entra en una nueva fase que podría alargarse durante meses

Soldados ucranianos en Bucha.
Soldados ucranianos en Bucha.Rodrigo AbdAP

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  • PABLO PARDO

Actualizado Miércoles, 6 abril 2022 – 05:59

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La OTAN parece haber perdido gran parte del miedo a la reacción rusa ante la entrega de armas más sofisticadas y letales a Ucrania. En la primera fase de la guerra, el Gobierno de Ucrania recibió fundamentalmente misiles antiaéreos portátiles de corto alcance (5 kilómetros), misiles antitanque, radares, munición y muchísima información sobre los planes y movimientos de las tropas rusas, incluyendo los planes de Moscú de lanzar el grueso de su fuerza contra Kiev.

Ahora, la OTAN ha subido la apuesta. Entre el material que está siendo entregado al Gobierno ucraniano hay vehículos blindados, tanques, sistemas antiaéreos de alcance medio (entre 80 y 100 kilómetros), drones ‘kamikazes’ especializados en ‘cazar’ tanques, y sistemas de defensa costera. Así lo decidió la OTAN el jueves pasado en su reunión en Bruselas, y así lo han ratificado Estados Unidos, los vecinos de Ucrania, Gran Bretaña y hasta Alemania (esta última, levantando el veto a que el material militar que había vendido a terceros países sea entregado por éstos a Kiev, lo que no es poco dada la actitud contemporizadora de Berlín hacia Moscú). Todo ello indica que los ucranianos están planeando dejar de presentar una guerra ‘de guerrillas’, y que se preparan para in conflicto más convencional, casi de igual a igual, en el que, además, puedan llevar a cabo contraofensivas sin tener que esperar a que los rusos se agoten y abandonen el territorio, como ha sucedido en el cerco a Kiev. En todo caso, no sabremos si ese escenario se hará realidad hasta dentro de varias semanas, cuando Rusia sea capaz de recomponer sus fuerzas y de lanzarlas a una segunda ofensiva, esta vez en el este de Ucrania.

Si se da ese escenario, será una guerra de desgaste, posiblemente mucho más devastadora que la que se ha producido. También, más larga. Así lo declaró ayer el consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan. «La duración de la primera «fase», por llamarla de algún modo, se midió en semanas. La segunda podría ser medida en meses, o en más que eso», dijo Sullivan en una rueda de prensa en la Casa Blanca. La primera fase ha durado casi seis semanas en las que han muerto más de 30.000 personas, entre combatientes y civiles. A ese ritmo, la invasión rusa de Ucrania habrá causado en quince meses tantos muertos como la Guerra Civil española, aunque la población de Ucrania y Rusia es casi ocho veces la de España en 1936.

«NO LES HABÍAMOS EQUIPADO PARA UNA GUERRA CONVENCIONAL»

Para hacer frente a ese escenario, las democracias que apoyan a Kiev han cambiado su política. Cuando Rusia llevó a cabo la invasión, nadie creía que Ucrania iba a resistir, así que el material que ese país recibió fue el necesario para llevar a cabo una insurgencia. La cuestión es que los ucranianos «están combatiendo en una guerra convencional contra Rusia, y no les hemos equipado para ello», como ha declarado Justin Crump, consejero delegado de la consultora británica de riesgo político Sybilline, a la web ‘Insider’.

Eso debería preocupar a Moscú, porque, según la teoría de la ‘Guerra popular prolongada’ de Mao Zedong – acaso el mayor teórico de la guerra de guerrillas de la Historia, junto con el también chino Sun-Tzu, aunque éste vivió hace 2.500 años -, este tipo de conflictos se desarrollan en tres fases. En la primera, solo hay guerrilla. En la segunda, el frente se estabiliza. En la tercera, las guerrillas se convierten en ejércitos. Parece que ése es, ahora, el juego de Kiev.

En el caso de EEUU, que es quien está entregando más armas, hay una partida de 300 millones de dólares (274 millones de euros), que fue aprobada el viernes, de sistemas que serán fabricados ‘ex profeso’ para ser enviadas a Ucrania, y que no proceden, como hasta ahora, de los arsenales del Departamento de Defensa. Eso confirma que el Gobierno de Joe Biden está preparándose para una guerra larga. Muchas de estas armas llevaban siendo pedidas por el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski desde antes del conflicto. Su presencia en el campo de batalla puede ser «algo que cambie las reglas el juego», según el ex director de la CIA y ex máximo responsable de las guerras de Irak y Afganistán, el general retirado David Petreaus.

En su rueda de prensa, Sullivan insinuó en qué consistirá el nuevo equipo. No quiso ni confirmar ni desmentir la información publicada por el ‘New York Times’ de que los aliados de Estados Unidos van a entregar tanques T-72 fabricados en la antigua Unión Soviética a Ucrania. Todos los vecinos de Ucrania que están ayudando a Kiev – Polonia, República Checa, Eslovaquia, Rumanía – tienen ese vehículo. Pero los T-72 no son la única nueva arma que va a recibir Ucrania. República Checa y Australia van a entregar blindados de transporte de tropas.

EL ESTE DE UCRANIA, EL OBJETIVO

Y los nuevos drones ‘kamikazes’ que Estados Unidos va a dar a Ucrania no están hechos, como los que le ha transferido en las últimas dos semanas, para atacar a la infantería. Sus objetivos son blindados situados más allá del alcance de los 17.000 misiles antitanque que ha recibido Ucrania (de hecho, ese país tiene más misiles antitanque que tanques tiene Rusia). Gran Bretaña entregará sistemas de defensa costera, que acaso incluyan misiles antibuque y que podrían poner en cuestión el dominio del mar que ha tenido hasta ahora Rusia. Y Sullivan dio a entender que Kiev recibirá, también de Polonia o República Checa, los misiles S-300 de fabricación soviética que lleva pidiendo desde hace semanas. Si recibe un número suficiente de esos cohetes, Kiev podrá disputar el espacio aéreo a Moscú, e incluso derribar los misiles balísticos y de crucero con los que Rusia bombardea sus ciudades.

Esta segunda fase se centrará en el este de Ucrania. Moscú tratará de conquistar la mayor parte del territorio situado al este del río Dniéper. El objetivo de Vladimir Putin parece ser ocupar la mayor parte del territorio de Ucrania para entonces ofrecer un alto el fuego o incluso una paz que le permita, al menos arrebatar varias decenas de miles de kilómetros a su vecino e imponer una ‘limpieza étnica’ similar a la que ha llevado en las áreas de Georgia que ocupa desde 2008. El punto clave parece ser la ciudad de Dnipro, que es un centro estratégico y de comunicaciones. Si Rusia la toma, habrá conseguido gran parte de sus objetivos, ahora que la que fue su primera tarea, derrocar al Gobierno de Volodimir Zelenski y ocupar Ucrania, ha fracasado.

Al mismo tiempo, Rusia lanzará ataques de diversión sobre Járkov, en el noreste, para obligar a los ucranianos a tener fuerzas allí, y mantendrá el control de la ciudad de Jerson, la única capital de provincia que ha logrado conquistar hasta la fecha, porque de allí sale el agua potable que recibe Crimea, la península de Ucrania que Moscú se anexionó en 2014. Como respuesta a la ocupación rusa, Ucrania cerró el Canal de Crimea del Norte, que suministraba el 90% del agua que consumía ese territorio. El resultado ha sido que Crimea ha vuelto a su estado natural, una estepa semidesértica, hasta el punto de que el agua ha estado racionada en la capital, Simferopol. Al mismo tiempo, llevar agua potable de Rusia a Crimea ha costado una fortuna al Kremlin. Así que Jerson es otra posición que Moscú no quiere ceder. Sea como sea, la guerra se presenta larga y tremendamente destructiva.