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De Nankin a My Lai o Ruanda: las otras matanzas que fueron iconos de la barbarie como Bucha

GUERRA DE UCRANIA

Los crímenes en masa que supusieron un punto de inflexión moral e informativo en las guerras

Nueve civiles muertos en Bucha.
Nueve civiles muertos en Bucha.V. GHIRDAAP

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Actualizado Martes, 5 abril 2022 – 

Todas las guerras tienen un icono de su barbarie, una frontera que separa el conflicto armado convencional de los crímenes de guerra y que es recordado por generaciones con vergüenza. Bucha, a las afueras de Kiev, es el último. La ristra de cadáveres ajusticiados de forma sumaria tras la retirada rusa del jueves está documentada por fotógrafos y cámaras de televisión. Aún es pronto para saber qué es lo que realmente pasó pero sin duda ya forma parte del álbum de la infamia. Recordamos otros no tan lejanos.

NANKIN (1937) El nombre de esta ciudad es aún hoy una herida abierta en las relaciones diplomáticas entre Pekín y Tokio. Durante seis semanas de saqueo el ejército japonés asesinó a decenas de miles de civiles y soldados desarmados que se habían quedado atrapados en la retirada del ejército chino. Las estimaciones más moderadas hablan de 40.000 muertos aunque otras superan los 300.000. El número de mujeres violadas no pudo determinarse.

BABI YAR (1941) No lejos de Bucha se produjo hace ocho décadas una de las grandes infamias perpetradas durante la invasión alemana de la URSS. Los Einsatzgruppen, unidades de matanza móviles nazis, y colaboradores ucranianos asesinaron en sólo dos días a 33.771 judíos en el barranco de Babi Yar. Según los historiadores, este crimen de masas, por velocidad y precisión, supuso un salto en la ambición exterminadora en la Solución final ideada por el Tercer Reich. La ONG Yahad in Unum ha localizado miles de fosas comunes que fueron cavadas borradas de la memoria en las que podrían yacer hasta casi 100.000 personas. Muertas a balazos se encontraron familias enteras de judíos, de gitanos y también prisioneros de guerra. Al acabar la guerra, la URSS ocultó que la mayoría de los muertos eran judíos.

MY LAI (1968). El 16 de marzo, después de violar mujeres y niñas, matar al ganado y quemar este poblado vietnamita, el teniente del ejército de EEUU William Laws Calley reunió a todos los habitantes disparó a uno y dio orden de acabar con el resto. En la investigación se estimó que murieron entre 347 y 504. «Los americanos no habían tomado medidas de control sobre la prensa y la publicación de este escándalo complicó en el futuro el trabajo de los reporteros porque iba a ver mucho más control de la información por parte de los ejércitos», explica Vicente Sánchez-Biosca, autor de La muerte en los ojos (Ed. Alianza), un ensayo sobre el punto de vista de las imágenes de los perpetradores de crímenes en masa.

Muertos en My Lai, Vietnam, en 1968
Muertos en My Lai, Vietnam, en 1968RON HAEBERLE

La masacra de My Lai salió a la luz gracias a Ron Ridenhour, un artillero de helicópteros que quiso denunciarla escribiendo cartas a congresistas e incluso al presidente Nixon. Como no obtuvo contestación se entrevistó con el periodista de investigación Seymour Hersh, quien publicó la historia en noviembre de 1969. El relato de Hersh, merecedor del Pulitzer, se leyó junto a las potentes fotos que había tomado Ron Haeberle, fotógrafo empotrado con las tropas. Sin esas imágenes, My Lai no habría sido la bomba informativa que sacudió EEUU y aumentó el sentimiento contra la guerra de Vietnam.

CAMBOYA (1975-1979) Los jemeres rojos no llegaron a los cuatro años en el poder. Tiempo suficiente para crear los campos de la muerte donde murieron cientos de miles de personas. Un análisis de 20.000 fosas comunes por parte del programa DC-Cam Mapping de la Universidad de Yale indicó que albergaban por lo menos más de 1.300.000. «Los únicos periodistas que pudieron estar en el país cuando se produjeron estos hechos fueron de la televisión yugoslava», cuenta Vicente Romero, legendario reportero de guerra en el diario Pueblo y TVE, que consiguió entrar en Camboya y ver las fosas comunes cuando los vietnamitas echaron a Pol Pot del poder.

La tragedia de Ruanda
La tragedia de RuandaALEXANDER JOE

RUANDA (1994) Nunca una matanza icónica ha ocupado cada km2 de un país. «Olía todo a muerto», recuerda Vicente Romero. «800.000 cadáveresen un país del tamaño de Cataluña. Nunca vi tantos en mi vida». De las matanzas no hay apenas imágenes, unas pocas tomadas con teleobjetivo y las que se han encontrado de los verdugos. Occidente miró para otro lado. Las fotos de Ruanda que todos hemos visto se realizaron cuando todo había acabado y el país era un lago de sangre.

Excavación en las fosas de Srebenica
Excavación en las fosas de SrebenicaSTATON R. WINTER

SREBRENICA (1995) En 1992, cuando comenzó la guerra de Bosnia Herzegovina, el 75% de población de Srebrenica era bosnia-musulmana frente a un 25% serbia. Tres años después, las tropas serbo-bosnias tomaron el control de Srebrenica, un enclave musulmán en Bosnia oriental, proclamada zona segura por el Consejo de Seguridad de la ONU. Unos 8.000 hombres, ancianos y niños fueron asesinados en pocos días por unidades comandadas por el general Ratko Mladic y por un grupo paramilitar serbio denominado Los Escorpiones. «Estos últimos dejaron testimonio de sus crímenes porque grababan con una cámara doméstica su día a día», dice Sánchez-Biosca . El descubrimiento de las fosas comunes fue una losa de vergüenza, que aún continua, sobre los cascos azules holandeses que protegían esa zona. La justicia internacional catalogó lo sucedido en Srebrenica como genocidio.