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Rafael Dávila: «Putin ha perdido la batalla de la libertad, pero está ganando la guerra»

GUERRA EN UCRANIA

 La entrevista

General de División en la Reserva y escritor, es Diplomado de Estado Mayor y en Operaciones Especiales, ha mandado la Legión y la Guardia Real.

Rafael Dávila: "Putin ha perdido la batalla de la libertad, pero está ganando la guerra"
ANTONIO HEREDIA

PREMIUM

  • FERNANDO PALMERO

Actualizado Viernes, 18 marzo 2022 – 

Pertrechado tras un mapa de Ucrania que va actualizando cada día y una edición muy trabajada y anotada del De la Guerra, el clásico de Carl von ClausewitzRafael Dávila Álvarez (Madrid, 1947) -tercero de una saga de generales que tuvo en su abuelo y su padre dos precedentes de reconocida lealtad al Ejército español- aclara que no es fácil entender un conflicto del que se informa poco a cerca del avance y del repliegue de las líneas sobre el terreno. «Solo nos enseñan imágenes de la lucha dentro de las poblaciones, no de los despliegues de fuerza. Pero lo que sí sabemos es que el Ejército ucraniano no ha volado un solo avión, el espacio aéreo está absolutamente en manos de Rusia».

Sin embargo, la opinión generalizada es que Putin está perdiendo la guerra…Eso es lo que quisiéramos. La única batalla que está perdiendo Putin es la de la libertad. La de las armas la está ganando. Por eso, él no teme a la OTAN, sino a que la semilla de la libertad, que es muy contagiosa, vaya creciendo y penetre hasta las puertas del Kremlin. Los ucranianos, por mucha corrupción que haya, han palpado ya la democracia, saben que se puede votar y que se puede decidir. A eso es a lo que Putin tiene miedo. Pero desde el punto de militar ya ha ganado, son dos ejércitos incomparables. Por mucho armamento que enviemos, el Ejército ruso lleva un montón de años en remodelación y con unos presupuestos altísimos. A mí me recuerda a aquello de ¿cuántas divisiones tiene el Papa? Si quieres sentarte en la mesa de los grandes, o tienes divisiones o no hay nada que hacer.¿No ha fracasado en su intento de ejecutar una ‘guerra relámpago’?Yo creo que su objetivo no era ese, sino ir dando pasos para ver hasta dónde resiste Ucrania. Y eso lo está logrando, a pesar de que, como dice Clausewitz, cualquier ofensiva debilita al ejército que avanza, por la dificultad de mantener la logística, las reservas de alimentos, la moral de las tropas… Hasta ahora, él ha planteado una guerra muy convencional y se ha marcado como frontera la línea natural e histórica del río Dniéper. Es cierto que ha bombardeado una base cerca de Polonia, porque es por donde entran los refuerzos a Ucrania, pero el Oeste del país no le interesa para nada. De hecho, si vemos el despliegue de las fuerzas ucranianas, la mayor parte están concentradas en el sureste, que es por donde está penetrando el Ejército ruso y por donde ha conseguido unas posiciones muy avanzadas. Porque a parte del Dombass, lo que más interesa a Rusia es cortar el acceso de Ucrania tanto al mar de Azov como al mar Negro. Después de Mariupol, podría haber un desembarco en Odessa. Acuérdate de Jenofonte: ¡Thalatta, Thalatta!, es decir, el Mediterráneo.¿Y la capital, Kiev?Igual que por el suroeste cuenta con Moldavia, por el norte ya tiene a Bielorrusia. Y está a las puertas de Kiev, pero yo creo que la capital solo le interesa como una presión diplomática, para sentarse en una mesa negociadora. Su objetivo no es mantenerla. Como ha dicho, entre otros, nuestro Jefe de Estado Mayor de la Defensa, tanto en la capital como en el Oeste se encontraría con una verdadera guerra de guerrillas y eso lo va a evitar a toda costa. Pero abramos un poco el zoom y sigamos mirando el mapa, sin el cual es imposible entender nada. No olvidemos que Rusia tiene acceso al mar Báltico, y si consigue cerrar el paso de Ucrania al Mediterráneo ocupando todo el sur del país, lo que tendrá es atrapada a Europa en una gran tenaza. Y eso, unido a la dependencia energética, convertirá en sierva a la UE y a Rusia en una gran potencia. El único problema que puede tener Putin es la incertidumbre, porque la guerra es el mundo del azar.¿Está respondiendo bien la UE o se ha quedado corta?Europa vive un conflicto de intereses. Como dice Clausewitz, «la guerra no es más que la política del Estado proseguida por otros medios». Y en este sentido, esta guerra es el gran fracaso de la política, porque esta situación no es de ahora, ¿qué paso cuando la anexión de Crimea? ¿y con la revolución naranja? No tenemos políticos que estén a la altura de la situación, ellos mismos han provocado esto y las armas de la política se las han pasado a los militares. Ahora no hay ningún líder capaz de hacer frente a Putin. Pero volviendo a tu pregunta, mira lo que escribe Clausewitz: «Es una costumbre tradicional de la política europea que los Estados se comprometan por tratados ofensivos y defensivos para prestarse apoyo recíproco, pero no conviene por esto que cada uno de estos Estados deba hacer suya la hostilidad o los intereses de su aliado». Y termina: «Aun cuando los dos aliados tengan fuertes intereses en común, la reserva diplomática juega su papel». Como decía Churchill, en la guerra no hay amigos, solo hay intereses particulares. Alemania, que ahora dice ir de la mano de Macron, hasta hace cuatro días estaba negociando de tú a tú con Rusia la construcción de un gasoducto independiente para asegurarse el suministro energético. Ahora, cuando le ha visto las orejas al lobo, va a invertir en la remodelación de sus Fuerzas Armadas. Pero ¿y el Reino Unido, forma parte de Europa? Lo cierto es que hay una desinformación absoluta, algo que tampoco es nuevo. Otra vez Clausewitz: «La mayor parte de las noticias son falsas y la actividad de los hombres hace de la mentira y la falsedad una nueva fuerza».¿Debería actuar la OTAN?No debe. Pero esto que me preguntas me lo he planteado muchas veces. Está claro que el apoyo, hasta ahora, es mínimo, pero si interviene iríamos a una confrontación total. De todas formas, la hipótesis que yo concibo como la más peligrosa es la participación de China, que ya ha empezado a emitir señales de que va a apoyar a Rusia. ¿Cómo? Una forma sería ocupando Taiwán, lo que marcaría el comienzo de una posible guerra mundial. Y ese sería un escenario pavoroso. Estos días me he acordado que tras Dunkerque se barrió Europa. Pero es que luego hubo Normandía. Y luego el Holocausto e Hiroshima y Nagasaki.¿Es real la amenaza atómica?Tan real como irreal. En estos momentos no se percibe ni hay ningún dato que te lleve a pensar en el uso de armas nucleares, aunque para que haya una explosión atómica, no contemos solamente con estos actores que estamos observando, hay más, que tienen por ahí sus cacharros… y volvemos al azar, en cualquier momento, cualquier loco puede cometer una locura¿Estaría el Ejército español en condiciones de intervenir?Dentro de nuestras posibilidades. España tiene un magnífico Ejército. Como escribe el general Alejandre en su reciente libro, somos fortísimos desde el punto de vista moral, pero aquí, desde hace mucho tiempo, se han desentendido de las Fuerzas Armadas. La imagen que damos de cara al exterior es que servimos para limpiar cenizas de los volcanes, poner vacunas, asistir en los hospitales… A mí me parece estupendo, porque las emergencias las han atendido siempre los militares, pero un ejército no es una Unidad Militar de Emergencia. La UME, que está muy bien si fuésemos un país rico, ha sido un error, porque cuando se creó eliminamos el presupuesto que debería haber ido a muchas unidades. Y si fuese necesario, ¿a quién va a desplegar usted, a la UME? Con todos mis respetos, porque son unos soldados tan buenos como los de la Legión. Pero una cosa es la Legión y otra la UME. Y cuando truena de verdad, la gente se acuerda de la Legión.¿Forma parte la guerra de la condición humana?Decía De Gaulle que Napoleón, al que recurren siempre los militares, conocía muy bien a los soldados, pero jamás le importó entender al hombre. Todos queremos la democracia, todos queremos la paz… pero la paz no es más que el intervalo de tiempo que hay entre guerra y guerra. Después de todo lo que hemos avanzado, hemos logrado prolongar ese intervalo de tiempo, pero no acabar con la guerra. Es muy interesante la conversación epistolar que mantuvieron Freud Einstein, en la que el científico le pregunta al filósofo si es posible que dejen de existir las guerras. La conclusión de Freud es contundente, porque le dice que la guerra responde a pulsiones del alma humana. Y así como el león que en una camada mata al resto de los machos para ser el único que manda, el hombre se mueve por las mismas pulsiones, que se relatan ya en el Gilgamesh o en la Iliada.

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