La Nucia

Amistad y eventos Alacant.

Grupo de Agenda cultural Provincia Alacant

Grupo público ·643 miembrosMiembroInvitarAmistad y eventos Alacant.MiembroInvitarLeopoldo David Bernabeu Lopez compartió una publicación.2fo91 ntr7aed0511h6  · +20Autocaravana VivirEnviar mensajeAutocaravana Vivir2fo92 ntr7aed0511h6  · GÚDAR-JAVALAMBRE, UN VIAJE QUE AUTOCARAVANA VIVIR NO OLVIDARÁSiguiendo el sabio consejo de que vale la pena salirse del bosque si de verdad quieres dejar de ver tan solo las ramas que enredan tu vida, decidimos emprender camino hacia las alturas en esta nueva aventura con Autocaravana Vivir. Sabíamos que iba a ser corta, pero nadie nos avisó de que en intensidad iba a llegar hasta los confines de nuestros futuros recuerdos. Cuatro días transitando, pueblo por pueblo, en la misteriosa y fría comarca de Gúdar-Javalambre, la más alta de España.Es básico viajar si en tu interior te quieres encontrar. Y es bueno repetir si no quieres dejar que los recuerdos se adueñen de ti. Sabía que había estado aquí, pero volver me ha permitido respetar caminos que en mi mente se antojaban sencillos. La primera en la frente. Salimos de Benidorm pasadas las seis de la tarde de un día de finales de noviembre. Garantizada estaba pues la noche en nuestro deambular. Si añadimos el ingrediente del frío y la advertencia de un clima muy complicado, a nadie podemos culpar de una odisea que jamás olvidaremos. Casi dos años después de empezar a conocernos, este ha sido mi primer gran susto con Autocaravana Vivir que, junto a una magnífica conductora como Verónica, suavizaron un trance que al poco se tradujo en ocho horas de sueño del tirón. No recordaba algo así. Ni tantas horas de sueño seguidas ni vernos en medio de una cuesta imposible, llena de hielo y con una ventisca que sólo en películas he visto. Valdelinares, el pueblo más alto de España, nos esperaba con sus poderosas credenciales. Sólo la pericia de un retorno marcha atrás durante un infinito kilómetro y la valentía de girar en mitad de la nieve, nos salvó y nos deja grabado a fuego que jamás volveremos a un lugar así sin cadenas de nieve. Aprendido queda.Y tras escapar de ese infierno momentáneo, un descampado en Nogueruelas, unos kilómetros más abajo, nos acoge para pasar una noche de frío superada con dos edredones y mucho cansancio acumulado. Todo valió la pena al ver amanecer en una comarca que, si por algo destaca es por su altura, espigada, que se sabe arreglar y presumir y que esconde entre sus riscos sorpresas para todo aquel que, como nosotros, la quiera descubrir. Dos estaciones de esquí, una en cada extremo de la comarca, sirven como principal reclamo, pero en absoluto son lo único que hay por visitar y conocer. Una ventaja de la altura de esta recomendable zona es la posibilidad de producir buenos embutidos, el Jamón es un producto indispensable, al que acompañan salchichones, chorizos, salchichas y morcillas que sacian el estómago y el paladar. También aquí se cría la trufa que se utiliza en la alta cocina.Tras la visita obligada a Nogueruelas, en agradecimiento a esa apacible noche que nos permitió pasar, marchamos hasta Rubielos de Mora, pueblo que siempre recuerdo gracias a las conversaciones con mi buen amigo José Luis Calvo. Después de pasearlo, tanto de día como de noche, en nada exageró nunca. Con una presencia envidiable, conserva su carácter amurallado y describe calles intrincadas con interesantes edificios y palacios que nos recuerdan su esencia noble. Tras una comida de platos elaborados con mucho sabor y mejor presentación, Autocaravana Vivir nos recoge y permite descansar bajo el influjo de una buena lectura acompañados por el incansable sonido del viento, fuerte y helado.Al despertar emprendemos la marcha. Muchos son los pueblos que nos quedan por visitar y pocas las horas y los días para hacerlo. Intercambiamos el nombre y el apellido y hasta Mora de Rubielos que nos fuimos. Una localidad que sin duda destaca por su castillo y sus legendarias murallas, además de su ex – colegiata, igual de impresionante que la de su pueblo hermano.

Rodeada de por los barrancos de Fuen Narices y el Villarejo, la confluencia de ambos da lugar al río Mora. Después de comer una calentita sopa de cocido y algo de la mejor carne que hemos probado en tiempo, justo en medio de la plaza de la villa y al son de una tuna que hace las delicias de cualquier visitante, emprendemos viaje bajo los copos de nieve que empiezan a caer, en sentido contrario a nuestro plan, pues intentar llegar hasta Alcalá de la Selva es volver a caer en la misma trampa de la primera noche. Valbona nos ve pasar y La Puebla de Valverde nos retiene mientras escribo estas palabras. Sólo el pórtico de la Iglesia de Santa Emerenciana y la entrada de su bonito y arreglado cementerio, ya valen la estancia que nos disponemos a pasar. El frío cada vez es mayor, las montañas que nos rodean no pueden estar más blancas y la nieve sigue cayendo. Deséanos suerte.