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Moncloa coordinó los discursos de Felipe González, Zapatero y Pedro Sánchez para escenificar la unidad del PSOE

OLÍTICA 40º Congreso Federal

Socialdemocracia y unidad son los dos conceptos que marcarán el «hilo conductor» del discurso de Sánchez en el congreso socialista

González, Sánchez, Zapatero y Almunia, en Valencia.
González, Sánchez, Zapatero y Almunia, en Valencia.E. PRESS

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  • LUCÍA MÉNDEZ

Actualizado Sábado, 16 octubre 2021

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Felipe González enterró el hacha de guerra, Pedro Sánchez se reconcilió con el pasado del PSOEJosé Luis Rodríguez Zapatero levantó acta del momento con pasión y los socialistas salieron tonificados y reconfortados después de años de peleas. La foto de la unidad y la continuidad histórica fue el momento más relevante del 40º Congreso Federal del PSOE, a falta del debate interno y la confrontación de opiniones. La expresión de lealtad a Pedro Sánchez por parte de González y su ofrecimiento para ser su consejero fue el momento más esperado del cónclave de Valencia.

Los dos ex presidentes del Gobierno abrieron el 40º congreso y el objetivo era unir al antiguo PSOE con el PSOE de Pedro Sánchez, que para algunos referentes históricos -como Alfonso Guerra– son distintos. El presidente del Gobierno ya no es aquel líder que venció en primarias al felipismo, considerado en toda su amplitud. Tal y como decía un veterano socialista, «la presencia de Felipe González en este congreso, la foto de todos los secretarios generales y presidentes juntos no es solo una foto, es una decisión estratégica muy relevante desde el punto de vista de la historia del partido. Un antes y un después».

El discurso de González, reflexivo y holístico, con las dosis de la memoria histórica que empezó en Suresnes, cuando fue elegido secretario general por exclusión. El ex presidente hizo un canto a la moderación y la socialdemocracia, al combate por la libertad en el final del franquismo, a las reformas sociales de sus 13 años de Gobierno, y se mostró orgulloso heredero del régimen del 78.

«A mucha honra», declaró en un mensaje dirigido al ex líder de PodemosPablo Iglesias, por sus críticas a los que hicieron la Transición. La intervención del ex presidente fue muy bien acogida por el cónclave socialista. Así lo expresaron los militantes de base.

La expresión de lealtad a Sánchez por parte de González fue el momento más esperado

«Su presencia era lo más importante. Pero el discurso ha sido estupendo, menuda cabeza que tiene a sus casi 80 años, ha dejado claro que tiene su propia opinión y que está dispuesto a echar una mano a Pedro Sánchez». «Nos ha gustado mucho, más reflexivo y menos apasionado que Zapatero, pero muy comprometido con el Partido Socialista. Hacía mucho tiempo que no había tan buen rollo en un congreso». «Éste es un congreso como no ha habido nunca, y seguro que nunca se repetirá en el futuro. Cada 40 años, estos fuegos artificiales no están mal. Los estados de ánimo son importantes y tienen consecuencias políticas».

El mal estado de ánimo de aquellas dramáticas primarias acabó en este 40º congreso, pero empezó hace meses. Moncloa coordinó los discursos de los ex presidentes González y Zapatero con el que pronunciará Pedro Sánchez en el cierre del 40º congreso este domingo. «El hilo conductor de los discursos de los tres se resume en unidad y socialdemocracia, esos mensajes son los que hemos trabajado con ellos para dar continuidad histórica a la gestión de los gobiernos socialistas y señalar una salida socialdemócrata de la pandemia», señalaron fuentes del Gobierno.

Ambas palabras, «unidad» y «socialdemocracia» fueron incluidas por González y Zapatero en sus intervenciones ante el plenario. Moncloa mostró su satisfacción por el discurso de González. «He visto alivio en el gesto de algunos de los asistentes. Teniendo en cuenta lo que pasó en las primarias y las críticas de Felipe contra Pedro, igual alguno tenía miedo de lo que podía llegar a decir. Se ha portado bien», aseguraba una delegada.

El único aviso fue el de instar a «estimular la libertad de opinar críticamente» en el partido

El único recado digno de figurar en el capítulo de advertencias fue instar a Sánchez a «estimular la libertad de opinar críticamente» dentro del partido. Un recordatorio oportuno porque lo cierto es que el 40º congreso del PSOE no tiene precedentes en cuanto a paz interna ni seguramente tendrá continuidad en los siguientes.

El buen rollo del cónclave socialista fue alabado en muy alto por el ex presidente Zapatero, muy conectado con la gestión de Pedro Sánchez desde que llegó al Gobierno. Zapatero levantó a los militantes de sus asientos para aplaudirle con su reivindicación del orgullo de pertenecer al PSOE. Habló de la emoción de ser socialista, de los valores feministas y republicanos, y definió al partido como «el centro de gravedad de la democracia española». El ex presidente elogió el valor de Sánchez cuando en el momento más duro de la pandemia decidió el confinamiento sabiendo que le «podría costar todo en la vida política».