Benidorm

VIAJE EN CARAVANA A PORTUGAL

VISITIA OBLIGADA FATIMA

Y llegamos a Plasencia, capital del norte de Extremadura, después de recorrer el parque nacional de Monfragüe. Una ciudad que siempre reserva sorpresas, pues aunque la visité el año pasado en mi primera vuelta a España con Autocaravana Vivir, la he vuelto admirar, esta vez visitando su parte alta y descubriendo un acueducto que, aunque mucho menor que el afamado segoviano, nada tiene que envidiarle en belleza y conservación.El amanecer me esperaba, mucho más oscuro que el mediterráneo a la misma hora, para recordarme que hay un sendero a la vera del río Jerte que vale mucho la pena volver a recorrer. Y allí que me fui para disfrutar de sus 11 kilómetros, justo antes de partir en dirección Portugal por carreteras que hacen las delicias de cualquiera que valore el viaje tanto o más que el destino.Entramos en la Lusitania por Zarza la Mayor en busca de Castelo do Branco, una primera parada en mitad de nuestro transitar que en absoluto nos defraudó, recordándonos que Portugal es eso, historia y cuestas, muchas cuestas, en cada rincón que quieras conocer.

Un castillo en lo más alto del pueblo al que mereció la pena ascender para disfrutar de unas vistas que dan sentido al momento.Vuelta a la carretera, pidiéndole por favor al gps que nos evitara cualquier peaje, pues lo nuestro es visitar y disfrutar de los pueblos y sus caminos sin ninguna prisa. Conseguido el deseo, el pantano de Pedregao nos invitó a disfrutar de una comida-paisaje como pocas más vamos a saborear. Un precioso momento de relax que de inmediato nos recuerda que Fátima, su santuario y toda su historia, nos están esperando. Y allí que llegamos cuando el sol empezaba a descender pero con la ventaja de tener una hora más de tiempo. ¿Quién había dicho que Fátima nos iba a sorprender menos que Lourdes?, gran error. Aunque quizás habría que agradecer la predicción para ir con menor expectativa. Sólo con entrar a la explanada central bastó. Impresionante. Un lugar que te envuelve de inmediato y en el que, casualidad, se celebraba una Misa en ese momento que trasladaba toda la solemnidad del lugar.

Velas para aquellos que recordamos y a recorrer todas sus estancias, estatua en homenaje a Juan Pablo II incluída… todo un regalo para la vista y un espectáculo para cualquier cristiano.La noche había caído, pero esta vez no viajo solo y hay alguien que a esa hora se atreve a conducir. Verónica tenía ilusión por alcanzar Nazaré y la villa de las olas gigantes estaba tan sólo a 35 kilómetros. En media hora estábamos en el mismo lugar en el que paré Autocaravana Vivir hace ahora mes y medio. Situada justo en medio de Portugal, entre Lisboa y Oporto, Nazaré es tierra de leyendas y tradiciones, de mar y pesca, de gente que de inmediato demuestra su sencillez y hospitalidad.La mañana me sorprendía con una considerable niebla que amenazaba con estropear las vitas pero que a mediodía nos dio un respiro. En mi habitual caminar matinal volví a recorrer todo Nazaré, desde lo alto de la loma hasta el puerto, su playa y paseo central, alcanzando las infinitas escalinatas que te llevan a la playa da Norte, inmensa y de arena dorada, rodeada de dunas, bosques y pinos, en la que desde Octubre hasta Febrero se pueden admirar las olas más grandes del mundo. Vuelta a la Autocaravana, ducha y a visitar todo en profundidad. Sus barcas tradicionales, el Santuario de la Virgen de Nazaré, el Fuerte de San Miguel Arcángel y su Faro… así hasta sentarnos y disfrutar de un sabroso bacalao y un caldero de pescado.

De ahí al Funicular que nos devolvía a la parte Norte, y en Autocaravana Vivir hasta el idílico paisaje que nos espera en la mismísima playa da Norte, pisando la arena, viendo las olas y recordando que mañana ya es Octubre. ¿Pasará algo inesperado?, en el próximo episodio lo contaré. Sin dejar de contar la anécdota del día por merecida, el encuentro con Carlos Ordóñez, un español que ha dado varias vueltas al mundo en bici y con el que coincidimos en el camino del Farol, sólo me falta añadir que de nuevo esta aventura está siendo una Jappi Experience que recomiendo a todo el mundo, sobre todo a los que me decís que “ya me gustaría”. Os recuerdo que “sólo se vive una vez” y que nos iremos de aquí con lo mismo que llegamos.+18Autocaravana Vivir