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John Boyne lamenta la existencia de una “guerra civil” en el colectivo LGTBI

El autor de “El niño con el pijama de rayas” participa en el Hay Festival segoviano

El escritor irlandés John Boyne (d), autor del exitoso libro 'El niño con el pijama de rayas', junto con el escritor Alberto Marcos, durante su intervención esta mañana en el Hay Festival Segovia
El escritor irlandés John Boyne (d), autor del exitoso libro ‘El niño con el pijama de rayas’, junto con el escritor Alberto Marcos, durante su intervención esta mañana en el Hay Festival SegoviaPABLO MARTINEFE

LAURA LÓPEZ/EFESEGOVIA.

El escritor irlandés John Boyne, autor de la novela mundialmente conocida ‘El niño con el pijama de rayas’, ha lamentado la existencia de una “guerra civil” entre diferentes personas del colectivo LGTBI, que también afecta a las mujeres que defienden sus derechos: “Deberíamos luchar todos juntos”, ha señalado.

Boyne ha participado este sábado en uno de los eventos organizados por Hay Festival Segovia, en el que ha presentado su novela ‘Las furias invisibles del corazón’, que llegó a España el pasado mes de mayo con la editorial Salamandra.

En ella, el autor acompaña a su protagonista, Ciryl, desde que nace hasta el final de su vida y a la vez ofrece un retrato conmovedor de los últimos setenta años de la historia de Irlanda, a través de once capítulos separados por elipsis de siete años.

Uno de los temas sobre los que habla esta obra es la culpa y la vergüenza con la que crece el protagonista cuando descubre que es homosexual, una sensación que el autor reconoce haber vivido cuando era adolescente y que recuerda como “una maldición que no has pedido”.

Durante el encuentro, preguntado acerca del momento que vive el colectivo LGTBI, el escritor ha lamentado “la guerra civil” que en su opinión existe actualmente dentro de él, provocada por “una gran división” entre homosexuales y transexuales: “Hay que respetar los derechos de todo el mundo”, ha precisado.

“Es lamentable que los heterosexuales utilicen esto para dar rienda suelta a su homofobia, que está totalmente interiorizada y ahora la están exteriorizando”, ha señalado.

En opinión de Boyne, ocurre también que “a muchas mujeres que defienden sus intereses las llaman intolerantes por querer defender sus derechos… la falta de respeto a estas personas es muy deprimente”, ha añadido.

Al término del encuentro, Boyne ha precisado sobre este tema en declaraciones a Efe que, en su opinión, “hay una tendencia de las personas trans a sentir que sus derechos son superiores a los del resto de las mujeres”, cuando estas “han luchado durante décadas para tener sus propios derechos”.

“Creo que es perfectamente razonable que las mujeres tengan lugares seguros y no deberíamos intentar quitar la palabra ‘mujer’ del lenguaje”, ha opinado el escritor, para quien este debate no debería llevarse a cabo tanto en las redes sociales porque “saca lo peor de las personas”.

Durante el encuentro celebrado en el Aula Magna del campus segoviano de IE University, Boyne ha conversado con el escritor y editor Alberto Marcos acerca de otros temas, como el contexto de ‘Las furias invisibles del corazón’, que comienza en la Irlanda de la posguerra y tiene algunos episodios tan oscuros como el que se asoma a la crisis del sida en los años ochenta.

Boyne ha dicho sorprenderse de que esta cuestión no aparezca más en la ficción y que siga siendo un tabú, y ha relatado que él mismo recuerda un momento que vivió con 16 años, cuando escuchó que sugerían en la radio hacer una redada y llevar a todos los homosexuales a una isla y dejarlos allí para evitar más contagios.

“Yo pensaba ‘Dios mío, ¿Esta va a ser mi vida ahora? ¿Qué va a pasar cuando llegue a los 25 años? ¿Voy a llegar a los 25 años?’ Era algo muy difícil para un persona homosexual”, ha lamentado.

El escritor ha comentado otros detalles de aquella época que le llamaron la atención durante sus trabajos de documentación, como las mentiras que contaban las familias para ocultar la verdadera causa de muerte de sus hijos.

Incluso, según descubrió, en algunos lugares las familias pedían que no se depositaran los cadáveres de sus seres queridos en el mismo lugar en el que yacían los que habían fallecido por esta enfermedad infecciosa.

El escritor, que no descarta dedicar algún día una novela solo a este tema, ha comparado aquellos años tan dramáticos con la pandemia del coronavirus, aunque ha opinado que en este último caso, las víctimas gozan de un mayor “respeto”.

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