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Carmen Calvo quiso aplicar el estado de excepción al comienzo de la pandemia y Félix Bolaños lo rechazó

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DIVISIÓN EN EL GOBIERNO

 Crisis del coronavirus

La ex vicepresidenta expuso sus “dudas” sobre el estado de alarma y apoyó en las reuniones con Sánchez una vía “más prudente”

Félix Bolaños, en su toma de posesión como ministro.
Félix Bolaños, en su toma de posesión.POOL

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  • JUANMA LAMET
  • Madrid

Actualizado 

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La sentencia del Tribunal Constitucional que declara ilegal el primer estado de alarma, decretado por la pandemia del coronavirus el 14 de marzo de 2020, porque debió haberse optado por el estado de excepción es un varapalo que tiene consecuencias políticas tanto en el anterior equipo de Gobierno como en el nuevo.

No en vano, los dos ideólogos de la medida fueron la por entonces vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y el actual ministro de Presidencia, Félix Bolaños, que era secretario general de Presidencia, en La Moncloa.

Ambos fueron los padres de la solución, que ahora se ha demostrado inconstitucional en la forma. Y ambos se encargaron de apuntalar el decreto, de defender su idoneidad de puertas para adentro y de explicarlo a la prensa. Y Calvo le puso la rúbrica y la defensa en público.

Pero no siempre fueron completamente de la mano ni coincidieron sobre qué herramienta usar. Al inicio de las conversaciones gubernamentales -desde que la pandemia se desboca, el 9 de marzo de 2020, hasta que se anuncia la alarma, el día 13-, Calvo sí puso sobre la mesa la posibilidad del estado de excepción.

Así lo revelan a EL MUNDO fuentes conocedoras de las reuniones en las que el núcleo duro del Ejecutivo pergeñó con el presidente, Pedro Sánchez, la solución al estallido de la primera ola de la pandemia. “Calvo quiso el estado de excepción y Bolaños el estado de alarma”, aseguran. “Todos los decretos los hicieron juntos, pero hubo esa diferencia, de inicio”, revelan.

“ELLOS FUERON LOS IDEÓLOGOS”

Es decir, de primeras y en privado, la ya ex vicepresidenta, que es doctora en Derecho Constitucional, planteó la opción que, según ha fallado la mayoría de los magistrados del Tribunal Constitucional, mejor se ajusta a la suspensión de las libertades de movimiento.

Bolaños, sin embargo, siempre apostó por el estado de alarma como mejor opción para confinar a la población e impedir que el coronavirus siguiera multiplicando su incidencia. Su tesis, que implicaba una mayor rapidez de acción, se impuso, tras lo cual todo el Gobierno acabó remando con una sola voz.

“Ellos fueron los ideólogos de los decretos”, apuntan las fuentes gubernamentales. “El mayor defensor del estado de alarma fue Bolaños, sin duda”, mientras “Calvo era más prudente” y expuso sus “dudas” al inicio de las deliberaciones de Moncloa, inciden conocedores en primera persona de la negociación. “Hubo debate y se decidió el estado de alarma”, agrega un ex dirigente cercano a la entonces vicepresidenta.

Este periódico se puso en contacto este jueves y miércoles con el entorno de Calvo sin poder recabar la versión de la ex número dos del Ejecutivo. Así que su postura en aquellas primeras deliberaciones la acreditan los presentes en las negociaciones, pero no ella.

TEXTO FRAGUADO POR EL ‘NÚCLEO DURO’

Ministros de aquel gabinete confirman que fue La Moncloa la que diseñó el decreto, con un papel crucial de Bolaños. De hecho, por eso la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros del 14 de marzo -día en que se declaró la alarma- se demoró varias horas, porque los ministros no conocían el contenido de un texto fraguado en el círculo cercano de Sánchez.

Hay que recordar que elegir el estado de alarma tiene una ventaja para el Gobierno con respecto al estado de excepción: el primero se decreta con efectos inmediatos y, a los 15 días, el Congreso de los Diputados puede prorrogarlo o no. Es decir, el control parlamentario se ejerce ex post. Sin embargo, el acuerdo parlamentario es un requisito previo ineludible para que se pueda declarar el estado de excepción. Ex ante.

Eso sí, el catedrático de Derecho Constitucional de la UNED Carlos Vidal Prado ha recordado en este diario que el estado de excepción “no impide una reacción rápida del Gobierno, pues siempre puede empezar declarando el estado de alarma de modo provisional” y luego solicitar autorización para la declaración del estado de excepción, “en lugar de para prorrogar el estado de alarma inicial”.

Después de las primeras reuniones, cuando el Gobierno ya no tenía dudas sobre la fórmula que había elegido era la correcta y Calvo ya defendía desde la primera fila el estado de alarma, la Abogacía del Estado emitió tres informes en los que planteó que no había otra opción jurídica para mantener la limitación al derecho de circulación.

“BOLAÑOS LE COMIÓ TERRENO A CALVO”

“No existe alternativa jurídica al estado de alarma” que permita restringir la libertad deambulatoria durante el proceso de desescalada emprendido por el Gobierno el pasado 11 de mayo de 2020″, opinó la abogada general del Estado, Consuelo Castro.

“Bolaños le fue comiendo terreno a la vicepresidenta”, opina una de las fuentes consultadas. Esto no significa que tuvieran roces -su relación era buena-, sino que el entonces fontanero de Sánchez fue obteniendo un mayor protagonismo en sintonía con la que era vicepresidenta primera. Ellos dieron los briefings en los que se detallaban los pormenores de la alarma a la prensa, y Bolaños despachaba con Sánchez.

Además, desde el PP confirman que Bolaños tenía el máximo poder de decisión sobre el estado de alarma y que negociaban con él. Por ejemplo, no quiso ceder a la oferta de Génova de reducir la última alarma de seis meses.

LAS ‘DUDAS’ DE CALVO

De hecho, según ha podido saber este diario, Bolaños habló con sus interlocutores de su preferencia por el estado de alarma, frente a una Calvo que primero puso sobre la mesa el estado de excepción y luego fue adalid de la decisión finalmente tomada.

Esa discrepancia inicial entre el actual ministro de Presidencia y Calvo resulta relevante después de que el Gobierno se haya defendido con uñas y dientes del mazazo que le ha dado la sentencia del Constitucional. Las dudas de la ex vicepresidenta quedan en un mejor lugar ahora, según el relato contrastado por los participantes en las negociaciones.

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