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La pérdida de población en España casi se triplicó el año de la pandemia

ABC

Las muertes aumentaron un 17,7% en 2020 y se produjeron menos embarazos durante los meses de confinamiento

Laura DanieleLaura Daniele

MADRID Actualizado:17/06/20217

Desde el año 1941, España no registraba una crisis demográfica tan acusada como la que nos ha dejado la pandemia. En 2020, el saldo negativo entre las personas que murieron y nacieron fue el más pronunciado de los últimos ochenta años. En el año de la expansión del SARS CoV-2, España perdió 153.167 habitantes como consecuencia del incremento exponencial de los fallecidos y la disminución de los nacimientos.

Los demógrafos llaman a este fenómeno crecimiento vegetativo negativo. En España comenzó a producirse en 2017, pero nunca con una pérdida natural de población tan intensa como la registrada el año pasado. En 2020, la cifra casi triplicó a la de 2019.

Según los datos provisionales del Movimiento Natural de la Población, publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el incremento de los fallecimientos ha sido el principal motivo de la disminución del número de residentes, ya que las muertes aumentaron un 17,7 por ciento en el año de la pandemia (492.930). Los meses de marzo y abril fueron los más mortíferos, con una subida de las defunciones de un 56,8 y un 78,2 por ciento, respectivamente, en relación a los mismos meses del año 2019.

«Si queremos remontarnos a un evento similar crítico deberíamos quedarnos con la Guerra Civil para tener algo comparable», comentó a ABC el demógrafo del CSIC, Diego Ramiro.

Las comunidades que registraron las subidas de defunciones más elevadas fueron Madrid (41,2%), Castilla-La Mancha (32,3%), Castilla y León (26,0%) y Cataluña (23,5%).

Baja la esperanza de vida

Teniendo en cuenta la edad y el sexo, el mayor incremento de la mortalidad se produjo en el grupo de 75 a 79 años, tanto en hombres como en mujeres. Este aumento de los fallecimientos lastró además la esperanza de vida al nacer. En un solo año, esta bajó en 1,26 años hasta situarse en los 82,34 años.

Para el profesor de Sociología en la Universidad de Salamanca y experto en Demografía, Alberto del Rey, «se trata de unas cifras excepcionales por efecto de la pandemia». Sin embargo, recordó a ABC que el saldo vegetativo negativo «era algo esperable debido al envejecimiento de la población y de las peores condiciones de vida de los jóvenes que lastran el número de nacimientos», asegura.

De hecho, los nacimientos no lograron compensar los fallecimientos. Durante 2020 nacieron 339.206 niños, lo que supuso un descenso del 5,9 por ciento respecto al año anterior (21.411 nacimientos menos). En la última década, la cifra ha descendido un 30,3 por ciento y solo ha conseguido repuntar un año, en 2014.https://datawrapper.dwcdn.net/LzXqV/1/

Según los datos provisionales del INE, el descenso por séptimo año consecutivo en el número de recién nacidos se observó a lo largo de todos los meses de 2020, aunque se acentuó a partir de noviembre. La mayor caída se produjo en el mes de diciembre, con una reducción del 21,5 por ciento respecto al mismo mes de 2019.

El INE atribuye esa «bajada más acusada en los últimos dos meses del año, a una disminución de embarazos producidos durante el confinamiento que se inició a mediados de marzo de 2020». «Estos datos demuestran que el hecho de estar encerrados en casa no ha favorecido los nacimientos porque la natalidad está más vinculada a las expectativas personales y socioeconómicas de las personas a corto y medio plazo», apostilló Del Rey.

El desplome de recién nacidos también se debe en parte a la disminución del número de hijos por mujer y a la reducción en el número de mujeres en edad fértil, apunta Ramiro. El número de féminas de 25 a 40 años (que concentran el 83,8 por ciento de los nacimientos), se redujo un 1,5 por ciento en 2020. «Las generaciones de nacidas en los 80 y 90 que ahora están llegando a la edad fértil son muy cortas y además tienen menos hijos. Eso explicaría la tendencia a la baja iniciada en 2009», explica el demógrafo.

Las madres además retrasan cada vez más la edad para tener su primer hijo. En 2020, la media se situó en los 32,3 años, una décima más que el año anterior. Sin embargo, el número de nacimientos de madres de 40 o más años es el que más ha crecido en los últimos diez años: nada menos que un 41,1 por ciento. En términos relativos, mientras que en 2010 el cinco por ciento de los nacimientos fueron de madres de 40 años o más, en 2020 ese porcentaje se duplicó (10,2 por ciento).

Madres mayores

Los efectos negativos de la pandemia sobre la natalidad se notarán aún más este año, según explicó Ramiro, ya que se espera un desplome de la natalidad entre el 5 y el 10 por ciento. En los últimos años ese porcentaje se ha situado en torno al 3 o 4 por ciento, salvo en 2020 que se elevó al 5,9 por ciento. El demógrafo explica que «la mayoría de los nacimientos se están concentrando en mujeres en edades finales de la edad reproductiva lo que disminuye las probabilidades de tener un hijo». «A eso hay que sumar que la crisis económica y social que acarrea la pandemia va a desincentivar tener hijos los próximos años», añade.

Pese a que el panorama demográfico es desolador, Ramiro explica que la pérdida de población se está compensando con las migraciones. Desde el año 2000, los residentes inmigrantes han crecido en cinco millones permitiendo a España contar con la población más grande de su serie histórica.

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