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Gali abandona el hospital rumbo a Argelia tras dejarle libre el juez

El Gobierno informó a Marruecos a través de «cauces diplomáticos» de su salida desde el aeropuerto de Pamplona

Isabel VegaIsabel VegaSEGUIRAngie CaleroAngie CaleroSEGUIREsteban VillarejoEsteban Villarejo

MADRID Actualizado:02/06/2021 

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El líder del Frente Polisario y presidente de la RASD, Brahim Gali, abandonó este martes por la noche el hospital San Pedro de Logroño (donde estaba siendo tratado desde el 18 de abril de una infección por Covid) para coger un avión en Pamplona que le llevase de vuelta a Argelia, país desde el que fue evacuado a España para tratamiento médico cuando su situación devino crítica y en el que aterrizó a las 2:41 horas de la madrugada del miércoles. La partida, confirmada a ABC por fuentes oficiales y del entorno del líder saharaui, se puso en marcha mientras el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, concedía una entrevista en TVE. Se refirió a la vuelta de Gali a Tinduf como un «punto y final», pero está por ver que lo sea. No había llegado aún al aeropuerto y la Embajada de Marruecos aireaba ya un comunicado relativo a otra denuncia interpuesta contra Gali, esta vez, en un juzgado de Logroño y por falsedad documental. Un escrito que desestimó la Audiencia Nacional la semana pasada por no apreciar que hubiese indicios y además no ser de su competencia.

El líder saharaui ya tenía previsto abandonar España tan pronto como prestase declaración en la Audiencia Nacional y los médicos le diesen venia para viajar. Y ayer se dieron los dos requisitos. Compareció ante el juez Santiago Pedraz y recibió el alta hospitalaria. Hubo, no obstante, lo que pareció un amago de salida previo. Un avión del Estado argelino –modelo Gulfstream– echó a volar desde Argel dirección a Logroño y tuvo que regresar a la altura de Ibiza porque no reunía las condiciones necesarias para un aterrizaje en el aeropuerto riojano de Agoncillo, según informaron desde el Ministerio de Transportes. Esta pista riojana está junto a una base militar de helicópteros del Ejército de Tierra y deben darse una serie de circunstancias, «que no se cumplían», para que un avión de las citadas características pudiera aterrizar. Además, según fuentes consultadas conocedoras del plan de vuelo del avión oficial argelino, éste «no tenía la autorización de sobrevuelo» dentro del espacio aéreo español. Por tanto, recibió una advertencia desde la Escuadrilla de Circulación Aérea Operativa (ECAO) de Barcelona, unidad del Ejército del Aire.

Según los acuerdos bilaterales entre países, esa autorización de sobrevuelo de aeronaves de Estado puede ser automática –tal es el caso entre España y Francia, por ejemplo– o requiere de unos permisos a cumplimentar a través de la Agregaduría Militar o canales diplomáticos que en el caso argelino requerían cierto tiempo. Por ello, el avión tuvo que volver a Argel. «Las autorizaciones para entrar en España sólo las puede dar Exteriores», insisten.

En esta línea apuntaba anoche el ministro Ábalos, quien incidió en que si Gali salía de vuelta a Argelia era porque se habían realizado todos estos trámites porque de otro modo, no se permite volar.

Según el comunicado emitido anoche por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Gali partió utilizando «la documentación a su nombre con la que entró en España», un asunto que suscitó cierta polémica porque se inscribió en el hospital con un pseudónimo y se propagó el rumor de que había llegado al país con documentación falsa, extremo que siempre fue desmentido por su entorno, en lo que incidió ayer su abogado. Negó taxativamente que hubiese falsedad documental y aseguró que siempre ha viajado con su pasaporte argelino.

Asimismo, desde el departamento que dirige Arancha González Laya incidieron anoche en que «las autoridades marroquíes, a través de los cauces diplomáticos, han sido informadas de la salida del señor Gali de España».

En libertad sin cautelares

En cuanto a su paso por la Audiencia Nacional, la comparecencia de ayer por la mañana se prolongó algo más de hora y media y Gali salió airoso. A preguntas de la Fiscalía y su propio letrado, el penalista Manuel Ollé, negó haber tenido competencias o capacidad de acción en los hechos que se le imputan y que van desde desapariciones forzosas a genocidio a manos de fuerzas militares. Según argumentó, en esa época, primero como ministro de Defensa y después, como presidente, estaba «a las contingencias de la guerra» y nada más. El propio Ollé resumió su postura ante los medios asegurando que las querellas son «políticas» y buscan utilizar a Gali como un «trofeo» de caza.

El juez coincide con él en que del relato de los querellantes no se desprenden indicios suficientes como para proceder contra el líder del Polisario, como tampoco concurren riesgo de fuga, de destrucción de pruebas o de obstrucción a la Justicia que justifiquen una medida lesiva de sus derechos fundamentales como lo sería la prisión provisional o prohibirle salir de España. Con la Fiscalía en la misma línea y frente a las acusaciones, que pedían prisión provisional o retirada del pasaporte, acordó que Gali se mantuviera como estaba, es decir, en libertad y sin medidas cautelares. Esa ausencia de restricciones es la que le permite abandonar España. Fuentes de su entorno apuntan a ABC que el plan es terminar de recuperarse en Tinduf, donde reside.

El Gobierno y Marruecos

Fuentes marroquíes reiteraron ayer a ABC que la salida de Gali de España no acabaría con la crisis diplomática abierta. En el fondo Rabat ve una oportunidad histórica para presionar a España y que el Gobierno reconozca la soberanía marroquí del Sahara occidental.