Alfaz del Pi

Marruecos amenaza a España y compara el Sahara con Cataluña


ESPAÑA
nLa ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, junto al primer ministro marroquí, Saadeddine Othmani, en una imagen de archivo – EFE / Vídeo: Rabat pregunta qué pasaría si recibieran a algún separatista catalán – EP

Sánchez dice que «no es admisible» que Rabat ataque las fronteras «por discrepancias en política exterior»

Marruecos le responde que prefiere resaltar su «solidaridad» con España, pero obvia el envío de menores a Ceuta

Angie CaleroAngie CaleroSEGUIRVíctor Ruiz de AlmirónVíctor Ruiz de Almirón

MADRID Actualizado:01/06/2021 

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La crisis diplomática entre España y Marruecos cada día es más tirante. Este lunes, el ministro de Asuntos Exteriores alauí, Nasser Bourita, agudizó la tensión al difundir una contundente declaración de cuatro folios llena de epígrafes y apartados repletos de «hechos, datos y cifras» que, por el tono y extensión, se acercaban más a exigencias y amenazas a España.

Lo primero que Bourita recalcó es que el origen de la «grave crisis» entre el reino alauí y España «no está limitada al asunto de un hombre [en referencia al líder del Polisario, Brahim Ghali], no comienza con su llegada ni terminará con su partida». Aunque en la comparecencia de Ghali de este martes ante la Audiencia Nacional ve una

 «confirmación de lo que Marruecos había dicho desde el principio», el «fondo de la crisis» estaría en realidad en las «segundas intenciones hostiles de España con respecto al Sahara», una «causa» que consideran «sagrada». En este sentido, Bourita se preguntó «cuál habría sido la reacción de España si un representante del separatismo español hubiera sido recibido en el Palacio Real marroquí». Según él, la crisis derivada de la acogida por parte de España del líder del Polisario plantea «una cuestión de coherencia». «No podemos luchar contra el separatismo en casa y fomentarlo en casa del vecino», advirtió Bourita. Y añadió: «La política de Marruecos hacia España siempre ha sido clara. Durante la crisis catalana, Marruecos no optó por la neutralidad, sino que fue uno de los primeros en ponerse del lado de la integridad territorial y la unidad nacional de su vecino del norte de forma clara y contundente».

«No tengamos una memoria corta», espetó Bourita sobre la cuestión catalana. Se remontó a 2012, «cuando hubo una visita a Marruecos de una delegación económica catalana y se modificó el programa, a petición del Gobierno español, para que esta delegación no fuera recibida a alto nivel y que todas las entrevistas se hicieran en presencia del representante de la Embajada de España en Rabat». También recordó que en 2017 Marruecos «rechazó la petición de visita y de reunión de un gran líder del separatismo catalán». «Marruecos está en derecho de no esperar menos de España», afirmó en el segundo epígrafe de su declaración.

Un país «solidario»

El tercero iba destinado a las veces que «Marruecos ha demostrado siempre ser solidario hacia España». En el primer punto de los nueve de este apartado -el más largo de los cuatro folios- habla de la crisis migratoria como algo menor, que además es cíclico.

Según su escueta referencia, Bourita considera que «estas dificultades no deben hacernos olvidar que la solidaridad es a la asociación lo que la fiabilidad es a la buena vecindad y lo que la confianza es a la amistad». Un trabalenguas en el que se pierden las 10.000 personas que hace unas semanas cruzaron a Ceuta de forma ilegal caminando y a nado; y sin referirse a los 35 ocupantes de dos pateras que precisamente ayer llegaron a la costa de Los Caletones, en Haría (Lanzarote). Según el 112, 34 de los 35 podrían ser menores.

Bourita continuó su retahíla de acciones solidarias recordando que en 2002, cuando se hundió el Prestige, «Marruecos abrió generosamente sus aguas territoriales a 64 barcos de pesca de la región de Galicia, cuando los acuerdos de pesca no estaban aún en vigor». Y en 2008, en plena crisis económica, Marruecos recibió «con los brazos abiertos» a trabajadores y empresarios españoles y les permitió «instalarse y trabajar». En materia de terrorismo, según los datos de Bourita, la cooperación entre países «ha permitido la desarticulación de varias células» y «la neutralización de 82 actos terroristas». Además, «los servicios marroquíes contribuyeron de forma decisiva a las investigaciones sobre los sangrientos atentados de Madrid de marzo de 2004».

El ministro de Exteriores finalizó su declaración afirmando que Marruecos «hace una distinción entre la amistad del pueblo español y el daño causado por ciertos círculos políticos»: atacó a asociaciones y partidos -como Unidas Podemos-, que siguen defendiendo la idoneidad de un referéndum para la independecia del Sahara. Aseguró que son «estereotipos anticuados» que «siguen viendo a Marruecos con planteamientos anacrónicos».

Explicó además que Marruecos «no tiene ningún problema con los españoles, sus ciudadanos, sus operaciones económicos, sus actores culturales y sus turistas, que son bien acogidos como amigos y vecinos de Marruecos». Para demostrarlo, Bourita puso como ejemplo que «algunos ciudadanos españoles incluso trabajan en el Palacio Real de Marruecos mucho antes del nacimiento de Su Majestad el Rey y de Sus Altezas Reales, Príncipes y Princesas».

Es inaceptable

En el Gobierno dan por hecho que se va a un periodo de tensión prolongado. Y recuerdan que Marruecos se ha enfrentado abiertamente con Alemania. La Moncloa mantiene posiciones. El respaldo de la Unión Europea les aporta ese ánimo de fortaleza. Pero ya no pueden ocultar la gravedad de la situación, como inicialmente pretendió hacer el Gobierno al atribuir a razones socioeconómicas el asalto a Ceuta. Pero en el Ejecutivo sorprendió la dureza de Rabat.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, consideró «inaceptable» el posicionamiento expresado por el ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos. En el marco de la cumbre hispano-polaca que se celebró en Alcalá de Henares, y en la rueda de prensa posterior, Pedro Sánchez expresó su malestar con la posición marroquí. Empezó recordando a Marruecos «que no tiene mejor aliado dentro de la UE que España». Pero rápidamente abandonó ese tono conciliador: «Si lo que se está diciendo por parte del ministro de Asuntos Exteriores marroquí es que han utilizado la migración, es decir, el asalto a las fronteras españolas por parte de más de 10.000 marroquíes en 48 horas, a mí me parece absolutamente inaceptable». El presidente del Gobierno consideró que «no es admisible que haya un Gobierno que diga que se atacan las fronteras por discrepancias en política exterior». Sánchez señaló que su postura con Marruecos será «constructiva», pero reclamó «respeto» y «confianza» en las relaciones, algo que no se construye «si se dice que por una desavenencia en política exterior no se respetan las fronteras», puntualizó el presidente del Gobierno, visiblemente contrariado.

Rabat contestó con otra nota al final de la tarde, en la que muestra «gran sorpresa» por que Sánchez hable de inmigración porque «la crisis biltateral no está vinculada» a esa cuestión