Alfaz del Pi

Pablo Casado.-Si Rajoy hubiera continuado al frente del Gobierno, el PP se habría extinguido

ACANELA FINA

Opinión

PREMIUM

  • LUIS MARÍA ANSON

Actualizado Domingo, 9 mayo 2021

Pablo Casado
DAVID MUDARRAPP/EFE

Lo ha dicho Aznar: «El éxito de Díaz Ayuso es el éxito de Casado». Casado apoyó siempre a la presidenta madrileña, Casado la distinguió, Casado declaró: «Su modelo es puro PP».

El pobre Rajoy, que acertó en la gestión económica, fue un desastre en la política, sobre todo por los despropósitos en Cataluña. Si Rajoy hubiera continuado al frente del Gobierno, el PP se habría extinguido como le ocurrió a Calvo-Sotelo, que brincó de 165 diputados a 12, hundiendo a UCD en la miseria. Casado heredó la ruina, un partido hecho trizas. Con tenacidad, con sabiduría, el joven líder sacó al moribundo de la cuneta y consiguió en su primer envite electoral 66 escaños, salvando los muebles y el liderazgo del centro derecha. Luego, con inacabable paciencia, devolvió al PP a sus cauces y recuperó, poco a poco, su presencia en la vida nacional, a pesar del tsunami de críticas recibidas incluso desde el interior de su propio partido. «Ladran, buena señal de que cabalgamos». Casado hizo suya la frase que Azaña atribuyó indebidamente a Cervantes y que es de Goethe en su Kläffer, ladrador. Rubén Darío desarrolló la misma idea, tomada, quizás, del poema alemán.

Casado se ha convertido en un formidable orador parlamentario. Semana tras semana se come con patatas a las finas hierbas a Sánchez en el Congreso, acallando los rebuznos de algunos tertulianos audiovisuales que han convertido la piel del líder del PP en un tambor para redoblar sobre él las alabanzas a Sánchez y sus engaños. Dije en alguna ocasión que Casado no era una estrella fugaz surgida del esplendor del incendio. Tendrá defectos el joven líder popular como los tenemos todos, pero es un hombre moderado y prudente, firme y sagaz. Ha extraído una a una las espinas clavadas en el cuerpo del PP. Conoce a fondo los problemas que aquejan a España. Su simpatía personal es contagiosa y, hoy por hoy, no existe en el PP nadie que pueda hacerle sombra. Aznar ha acertado al considerar el triunfo de Ayuso como un éxito más de Casado, que está ya a punto de abrir las puertas de Moncloa. En marzo de 2016, escribí, en esta página: «Nadie o casi nadie se atreve a decirlo, pero en Casado está el sucesor que presentaría la cara más votable del centro derecha español. Apostar por él es apostar por el futuro… Quienes conocen a fondo el PP lo saben, aunque no se atrevan a decirlo en público por miedo a quedar excluidos de la foto».

  • Luis María Anson, de la Real Academia Española.