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El PSOE encaja la debacle de Madrid como un “aviso a Pedro Sánchez”

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POLÍTICA El futuro del partido

La estrategia seguida tuvo decisiones “no acertadas” o mal ejecutadas y “la campaña de La Moncloa” no contrarrestó a Ayuso

Pedro Sánchez, en un acto del PSOE.
Pedro Sánchez, en un acto del PSOE.AFP

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  • RAÚL PIÑA

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La de este miércoles fue una mañana de llamadas. Conversaciones para intercambiar impresiones, análisis, sondear decisiones… Así lo hizo Pedro Sánchez desde La Moncloa. “Estaba jodido. El resultado fue inesperado para todos”, señala uno de los interlocutores del presidente del Gobierno y secretario general del PSOE.

Los socialistas digieren el duro varapalo de las elecciones en Madrid estableciendo una suerte de cordón sanitario sobre esta comunidad, intentando evitar que el agua de la debacle rebose y llegue a Moncloa.

El objetivo es proteger al propio Sánchez del mal resultado. Sin embargo, en su partido consideran que los sucedido el 4-M es un “aviso para Sánchez y el PSOE”, según distintas fuentes consultadas por este diario.

El varapalo ha sido duro. “Ni lo podíamos imaginar”, señalan personas implicadas en la campaña electoral. Ante la contundencia del veredicto de las urnas, desde el Gobierno y la dirección del PSOE se ha trazado la estrategia de focalizar la debacle en Madrid, pese a que muchos en el partido ponen el foco también en La Moncloa.

“El PSOE de Madrid, en estas elecciones en Madrid, hemos sufrido una derrota que no esperábamos”, dijo la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, intentando blindar a La Moncloa. “Con claridad, el PSOE de Madrid, y en estas elecciones de Madrid, ha tenido una derrota sin ambages”.

Sin embargo, la activa implicación de La Moncloa en la estrategia de Ángel Gabilondo -ha sido Iván Redondo, jefe de gabinete de Sánchez, quien ha pilotado la campaña-, sumado al hecho de que Isabel Díaz Ayuso planteara la contienda situando a Sánchez como su rival, y que éste aceptara el cara a cara -llegando, incluso, a cuestionar desde África los datos de la Covid-19 de Madrid-, creen en el PSOE que son circunstancias para que el partido abra una “profunda reflexión” de cara a los próximos ciclos electorales.

En la formación socialista hay consenso en el hecho de que lo sucedido en Madrid no es directamente extrapolable a otras comunidades, pero sí se considera que es un “mal resultado que obliga a entender el mensaje”. Es un “aviso”, reiteran desde diversos sectores y federaciones socialistas.

“La dinámica que había en Madrid era mala e insalvable. Pero la campaña de La Moncloa no ha contrarrestado el mensaje de la derecha, no ayudó a frenar el golpe”, explican personas conocedoras de la estrategia imprimida en Madrid, que exponen decisiones “no acertadas” o mal ejecutadas como la búsqueda del voto de Ciudadanos o el no haber logrado que calasen las propuestas y logros de los socialistas.

Carmen Calvo y José Luis Ábalos.
Carmen Calvo y José Luis Ábalos.EFE

Éste es un hecho en el que inciden desde el partido. Se ha constatado que los socialistas no han sido capaces de contrarrestar la campaña de Ayuso, pero tampoco que una apuesta, en principio, “moderada y progresista”, ha tenido enormes dificultades para visualizarse y que, incluso, ese espacio lo ocupa ya Más Madrid.

“La política española, la ultraderecha la ha llevado a unos derroteros inaceptables para el PSOE. Nosotros no podemos ir a hablar de cañas, de una libertad que por lo visto no existía, pero ella [Ayuso] gobernaba. La señora Ayuso se queda dos años más con una victoria electoral que ha ido de algo que nosotros apenas podemos entender. Que no existe una vida a la madrileña ni a la nada”, quiso justificar la vicepresidenta Calvo.

LOS SOCIALISTAS INVITAN AL “ANÁLISIS”

Éste es uno de los principales temores que ven en el partido: conseguir que la ciudadanía aprecie el resultado de sus políticas. Máxime ahora que el PSOE está en el Gobierno de España. Rentabilizar la acción de Gobierno, la apuesta por una política moderada, en contraposición, esgrimen, a la derechización del PP o, incluso, de Podemos.

De ahí que en el seno de la formación socialista se invite al “análisis” y se considere que el 4-M pueden tener más implicaciones e interpretaciones a nivel nacional que a nivel autonómico.

“Lo que está pasando traerá consecuencias en el análisis político y social imprevistas. Están pasando cosas más importantes de lo que pueda parecer. Me parece muy trascendente en cualquier análisis de futuro de lo que va a moverse en muchos espectros sociológicos”, sostuvo este miércoles Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha.

El temor en el PSOE es que si no se ha podido confrontar o frenar el discurso de Ayuso, qué pasará si esa estrategia es la que adopta el PP a nivel nacional. Si Pablo Casado exporta ese modelo, tener la estrategia precisa para que el discurso “propositivo” que defiende el Gobierno se haga hueco. Piden estar preparados y con la “maquinaria engrasada”.

De momento, lo que ha provocado el 4-M es que ya haya voces en el PSOE que piden a Sánchez movimientos o cambios, aunque sólo sea para reanimar al partido o para trasladar que se ha entendido el mensaje de las urnas. A día de hoy, en el seno del Ejecutivo descartan cambios y hablan de “estabilidad”.

De hecho, el cortafuegos se quiere trazar con los socialistas madrileños. La dirección nacional da ya por amortizado a Ángel Gabilondo y su salida -“Estaba ya de salida”, dicen en el partido-, sumada a la de la dirección autonómica madrileña -una decisión que Sánchez tiene tomada, según las fuentes consultadas-, se pretende que sea el escudo ante quienes miran hacia La Moncloa, y en concreto hacia Iván Redondo.

Otra de las reflexiones que ha sacado a relucir el 4-M en sectores del PSOE es la necesidad de que las federaciones tengan vida propia, activa, que no suceda como lo que ha pasado en la de Madrid en los últimos tres años, cuya dirección autonómica “ha estado ausente, sin liderar. De ahí que se hiciera necesaria la participación de La Moncloa en la campaña”.