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Moncloa ya se prepara para una derrota: “El 4-M no es extrapolable”

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ELECCIONES EN MADRID

Ayuso se come a Ciudadanos y refuerza su imagen de favorita ajena a los extremos, mientras la izquierda no parece capaz de sumar

Pedro Sánchez, en el cierre de campaña del PSOE.
Pedro Sánchez, en el cierre de campaña del PSOE.AFP

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  • LUIS ÁNGEL SANZ
  • Madrid

Actualizado Lunes, 3 mayo 2021 – 

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Isabel Díaz Ayuso convocó por sorpresa elecciones anticipadas con tres objetivos. En primer lugar, ampliar la base electoral del PP, ocupar el centro y gobernar en solitario, sin Ciudadanos como incómodo socio. En segundo término, aspiraba a consolidar un modelo de éxito frente a otros barones del PP, que han seguido políticas opuestas a la suya contra la pandemia. Ayuso fue pionera al abrir de forma controlada la economía frente a las estrictas restricciones para contener al Covid-19. Por último y como objetivo principal, Ayuso desea asestar la primera derrota electoral a Pedro Sánchez desde que llegó al Gobierno en 2018. El PP quiere que el 4 de mayo sea la primera piedra del camino que terminará con la llegada de Pablo Casado a La Moncloa.

La ambiciosa jugada tenía grandes riesgos. Pero, concluida la campaña, parece que Ayuso está a punto de conseguir sus objetivos. Pablo Casado será quien capitalice la primera victoria del PP sobre el PSOE de Sánchez.

De hecho, todos dan por descontado en el PP que el previsible triunfo de Ayuso supondrá un punto de inflexión para el partido que preside Pablo Casado, que verá crecer sus expectativas en toda España gracias también al hundimiento de Cs.

En el otro lado, los estrategas del PSOE y Más Madrid insisten en que la suma de la izquierda aún puede desbancar a Ayuso si son capaces de reactivar al electorado de izquierdas, que admiten menos movilizado que el de la derecha. Sin embargo, esa reactivación no parece haberse producido, según los sondeos. En Moncloa hablan de empate técnico con ligera ventaja de la derecha. Aún así, desde el Gobierno aseguran a EL MUNDO que las elecciones de Madrid «no son en absoluto extrapolables a España», preparándose ya para un posible triunfo de Ayuso.

La presidenta ha dominado el marco de referencia de toda la campaña planteando los comicios como una elección binaria: socialismo/comunismo o libertad. Es decir, elegir entre la continuidad de su Gobierno o exportar a Madrid la coalición que gobierna España encarnada en Ángel Gabilondo y Pablo Iglesias, el político peor valorado en los sondeos.

RECTO CAMINO HACIA LA VICTORIA

Ni los excesos de los extremos -Podemos y Vox– ni la polarización del PSOE, que trató en el último tramo de plantear las elecciones como una lucha en favor de una democracia en supuesto riesgo, han distraído a Ayuso de su recto camino hacia la victoria. Nadie duda de que ganará las elecciones. Pero en los últimos días parece avanzar incluso hacia el 45-46% de los votos, lo que podría suponer la mayoría absoluta que aún no le da ninguna encuesta.

Ciudadanos no ha conseguido sobrevivir al huracán Ayuso, que ha logrado ocupar el centro y dejar a este partido sin opciones. La formación de Inés Arrimadas se juega su futuro con su entrada en la Asamblea de Madrid. Nadie duda de que quedará seriamente dañada si no es capaz de entrar en el Parlamento de Vallecas.

Vox, por su parte, consiguió sacar cabeza sobreactuando y confrontando con Pablo Iglesias a costa de una posible movilización de la izquierda que parece haber sido insuficiente para PSOE, Más Madrid y Podemos.

En el otro bloque, la campaña parece haberse hecho larga para Ángel Gabilondo, que no ha podido sacudirse la imagen de candidato amortizado después de haber sonado como posible defensor del Pueblo. A su izquierda, una desconocida Mónica García, la número uno de Más Madrid, no ha parado de crecer desde la convocatoria electoral. Primero, a costa de Podemos, pero después comiendo terreno al PSOE, con el que ha ido reduciendo distancias a medida que avanzaba la campaña.

Podemos consiguió despejar las dudas sobre su entrada en la Asamblea tras el anuncio de Pablo Iglesias de concurrir como candidato. Aún así, el líder morado no ha sido capaz de movilizar al electorado más de izquierdas y sigue apareciendo como el último en todos los sondeos.