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La virulencia de Podemos y Vox sacude las estrategias de campaña del PP y el PSOE

ELECCIONES MADRID

Los socialistas explotarán la “radicalización” de Rocío Monasterio para enfatizar su oposición a la “ultraderecha”

Rocío Monasterio y Pablo Iglesias, en el debate.
Rocío Monasterio y Pablo Iglesias, en el debate.CADENA SER

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La ola de crispación y enfrentamiento provocada y alimentada desde hace semanas por la virulencia de Vox y Podemos ha terminado por arrasar la campaña de las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid y por embarrarlas en un escenario del todo imprevisible y completamente polarizado.

El resultado de toda esa agitación es que las estrategias del PP y el PSOE, los partidos que lideran los dos bloques, han quedado sacudidas por este nuevo marco y les obliga ahora a tener que adaptarse a él.

El estallido de la campaña fue retransmitido este viernes en directo durante el debate de candidatos organizado por la Cadena SER. La líder madrileña de Vox, Rocío Monasterio, puso en duda y frivolizó con la amenaza de muerte con cuatro balas que había recibido por Pablo Iglesias y le desafió con un “lárguese” cuando el aspirante de Unidas Podemos le exigió una condena y una rectificación.

Ese episodio de tensión terminó con Iglesias marchándose y con todos los partidos revolviéndose contra Vox. De hecho, el debate acabó antes de tiempo y, en un hecho sin precedentes, los otros dos que había pendientes fueron cancelados por el rechazo de los candidatos de Unidas Podemos, PSOE y Más Madrid a compartir escenario con Vox. Los tres llaman ahora a los madrileños a combatir el “fascismo” el 4 de mayo.

Así, la campaña ha quedado zarandeada y monopolizada por la crispación y la violencia. Es el último capítulo de una espiral que ha ido envenenándose durante semanas por las declaraciones y las actitudes altisonantes de Vox y Podemos, que han envuelto sus discursos en una épica centrada en luchar entre sí y en la que no se acepta la condición de víctima del otro cuando sufre los estragos de la violencia. No sólo no se condena, sino que se utiliza para arrojársela a la cabeza al oponente.

Por ejemplo, Vox acusa a Podemos de justificar y alentar las pedradas que recibió en Vallecas o Nalvalcarnero. Que para los de Iglesias son la consecuencia de la “provocación” de ir a hacer campaña a ese barrio.

Por su parte, Podemos señala a Vox por fomentar el “terrorismo de extrema derecha”, mientras que los de Santiago Abascal hacen sorna con el choque con Monasterio en el debate y alimentan la idea de que es mentira.

Y todo expresado con una retórica guerracivilista que es previa a ambos episodios y que tiene en las redes sociales las trincheras donde unos y otros se retroalimentan y atacan de una manera descarnada.

Captura de pantalla de un vídeo de un acto de Pablo Iglesias, en Coslada.
Captura de pantalla de un vídeo de un acto de Pablo Iglesias, en Coslada.EL MUNDO

Como ya sucedió con el cartel de Vox en el que señalaba a los menores extranjeros o cuando Iglesias se encaró con unos ultraderechistas que le increpaban en Coslada.

El vuelco a la campaña ha trastocado los planes inmediatos del PP de Madrid, que se ha visto obligado a retocar la estrategia electoral para estos días y que vive la situación con inquietud.

“El tema del debate del miércoles que nos venía muy bien a nosotros y que nos debería haber durado hasta el fin de semana era que Gabilondo ha reconocido que va a pactar con Iglesias, con lo cual fuera caretas, pero Monasterio nos ha cambiado el paso hacia lo de las amenazas de Iglesias”, se lamenta un dirigente regional.

A su juicio, el cambio de planes no tiene por qué afectar al resultado más allá de costarle al PP “algún voto por la derecha”, que, asegura, tampoco les afecta demasiado porque Vox “nunca va a facilitar que gobierne la izquierda”.

Jóvenes increpan a la Guardia Civil, en Vallecas.
Jóvenes increpan a la Guardia Civil, en Vallecas.EFE

Además, plantea la posibilidad de que si Isabel Díaz Ayuso suma ella sola más votos que la izquierda junta, ni siquiera sea necesario pactar con Monasterio la investidura y lograrla con su abstención en una segunda votación.

El PP tratará de seguir en su línea pero reconoce “un pequeño error”, que ha sido el tuit [escrito en la cuenta oficial del partido, que decía ‘Iglesias, cierra la puerta al salir’], “que ha habido que borrarlo, ha tenido que salir ella [Ayuso] a desdecirse [en su cuenta de Twitter: “Sin ninguna duda condeno cualquier amenaza, como he hecho siempre”], y una campaña que va plana, que es una balsa, que se ha sorteado el debate bastante bien… no nos interesa entrar en esto”, añade este veterano miembro del PP de Madrid.

Ante la arremetida que espera de la izquierda para criminalizar un pacto con Vox, el PP de Madrid se limita a decir oficialmente que Ayuso “se presentó ante los madrileños pidiendo una mayoría amplia para, en libertad, poder llevar a cabo el proyecto que merecen y cumplir todos sus compromisos sin ataduras”. Esa será su defensa ante la ola de presión que espera de sus rivales.

En la que ya está el PSOE. Fuentes socialistas consideran que la subida de tono de Vox está produciendo una movilización de la izquierda mayor incluso de la esperada.

Un policía cae al suelo, en Vallecas, tras un mitin de Vox.
Un policía cae al suelo, en Vallecas, tras un mitin de Vox.EFE

Distintos portavoces socialistas salieron este viernes en tromba a denunciar que “la democracia está en riesgo” y que las elecciones deberán servir para frenar “al fascismo”.

Se trata de una reedición del lema de Ayuso, “comunismo o libertad”, rebautizado como “democracia o ultraderecha”. El PP, según denuncian, la “blanquea” y la “legitima” con sus alianzas.

El PSOE considera que este viernes se produjo “un punto de inflexión” en la campaña y se ha lanzado a aprovecharlo. “¡Haz de tu voto el freno al fascismo!”, dijo el partido. O hay que “votar en legítima defensa”, pedía Adriana Lastra.

Este giro coincide con el cambio de estrategia para acercarse a Podemos, expresado por Ángel Gabilondo en el debate a seis. Desde su equipo de campaña explican que “la radicalización de Vox” ya está movilizando a sus bases