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El S-81 Isaac Peral, nuevo gran submarino de la Armada, toca agua en presencia de los Reyes

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Navantia pone a flote un buque clave para la Defensa y la industria española tras 17 años de complicada construcción en Cartagena

Imagen: Navantia

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Jueves, 22 abril 2021

El nuevo submarino S-81 Isaac Peral espera engalanado la llegada este jueves, 22 de abril, de la Familia Real para la ceremonia de su bautismo. Una escarapela rojigualda cubre su morro y los colores nacionales también recorren sus laterales. Además, unos banderines han sido colocados en los laterales de sus timones para resaltar el carácter festivo de la jornada de hoy.

La ornamentación no es para menos, pues Navantia, responsable de la construcción del submarino para la Armada, va a realizar las maniobras de puesta a flote de la nueva embarcación en la que lleva más de tres lustros trabajando. El S-81 Isaac Peral tocará agua en una ceremonia presidida por los Reyes, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, que estarán acompañados por la ministra de Defensa, Margarita Robles.

Con esta ceremonia, el submarino da un paso definitivo para completar su entrega a la Armada Española, que tendrá lugar en 2023. Desde hace varios meses, más de 2.000 trabajadores se han empleado contrarreloj para llegar hasta aquí.

El S-81 Isaac Peral supone un hito industrial y militar. Con él, España pasará a liderar el mercado de submarinos convencionales -es decir, no nucleares- de última generación, que además va a dar una ventaja tecnológica a la Armada con un tipo de barco que sólo está al alcance de unos pocos países punteros, como Estados Unidos, Alemania, Rusia, Japón, China o Corea del Sur.

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El camino para llegar hasta aquí no ha sido corto. Han sido 17 años de trabajo desde que la empresa pública especializada en ingeniería civil y militar de alta tecnología comenzara con el proyecto, que se firmó el 25 de marzo de 2004. En un primer momento se presupuestó en 2.135 millones de euros. Sin embargo, en las primeras pruebas de flotación, realizadas en 2012, se detectaron fallos que hacían imposible su viabilidad al haber un desvío en el libro de pesos. Se replanteó el proyecto con los cambios correspondientes para sacarlo adelante y el Ministerio de Defensa contrató a la Marina de Estados Unidos y a la empresa General Dynamics Electric Boat. Con su asesoramiento, incrementaron la eslora del Isaac Peral en 10 metros y se aprobó un nuevo presupuesto del proyecto, que ascendió hasta los 3.906,7 millones de euros.

El resultado final es un submarino de 80,8 metros de eslora, un diámetro de 7,73 metros y un desplazamiento en inmersión de 3.000 toneladas. El diseño se parece más al de una nave espacial que al de cualquier tipo de buque. El modelo requiere conocimientos altamente especializados y Navantia ha utilizado el Manual de Ingeniería de Sistemas de la NASA para poder llegar hasta este punto y encontrar el equilibrio entre los distintos parámetros de diseño e integrar un gran número de capacidades y sistemas.

Además del uso de ese manual, Navantia ha incluido un sistema de combate y control de plataforma y la tecnología BEST-AIP, un sistema de propulsión revolucionario que hace del submarino un buque muy sigiloso durante sus inmersiones. Es una tecnología de propulsión que funciona independiente de la atmósfera, por lo que podrá obtener energía eléctrica a cualquier profundidad. Esto le aportará la ventaja de permanecer semanas sin salir a cota periscópica, una capacidad fundamental en un submarino.

El buque se ha construido dentro de la grada número 1 de la Nave de Armamentos de Submarinos de (Nas) que Navantia tiene en su astillero de Cartagena, en Murcia. Para proceder a la puesta a flote que tendrá lugar en los próximos días en una jornada de trabajo que se alargará varias horas, el buque ha sido trasladado hasta una zona conocida como la antegrada. Movido por unos raíles y en una operación supervisada por decenas de trabajadores, es ahí, al borde del mar, donde el S-81 Isaac Peral aguarda la llegada de sus ilustres invitados. En particular de la Princesa de Asturias, Doña Leonor, quien será su madrina en estas ceremonia presididas por el Rey Felipe.

Los responsables de la operación -que tuvieron que transformar el astillero de Navantia para este proyecto- harán flotar el dique en el que está posicionado el submarino y se moverá hasta la fosa, lugar de la dársena con el calado necesario para inundarlo. Será en ese momento cuando la estructura empezará a sumergirse y cuando el submarino tocará agua por primera vez. Entonces, empezará a flotar.https://platform.twitter.com/embed/Tweet.html?creatorScreenName=elmundograficos&dnt=false&embedId=twitter-widget-0&features=eyJ0ZndfZXhwZXJpbWVudHNfY29va2llX2V4cGlyYXRpb24iOnsiYnVja2V0IjoxMjA5NjAwLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfSwidGZ3X2hvcml6b25fdHdlZXRfZW1iZWRfOTU1NSI6eyJidWNrZXQiOiJodGUiLCJ2ZXJzaW9uIjpudWxsfX0%3D&frame=false&hideCard=false&hideThread=false&id=1384417293208276992&lang=es&origin=https%3A%2F%2Fwww.elmundo.es%2Fespana%2F2021%2F04%2F21%2F6080643521efa0f7508b45e0.html&sessionId=7b5fc38ae2248620cada2dee71fa32208294e478&siteScreenName=elmundoes&theme=light&widgetsVersion=ff2e7cf%3A1618526400629&width=550px

Cuando eso suceda, varios trabajadores harán unas comprobaciones de seguridad de vital importancia hasta que llegue el momento en el que el submarino flote solo y por completo. Será en ese momento cuando prácticos, remolcadores y empujadoras sacarán el submarino del interior del dique y lo trasladarán hasta el muelle de armamento, lugar de atraque del buque para las pruebas de puerto.

Este es el primer submarino del programa S-80 que el Gobierno y Navantia firmaron en 2004, en una época de grandes inversiones en Defensa. Tras el Isaac Peral está prevista la entrega a la Armada de otras tres unidades, en las que ya trabaja Navantia. En el S-82 se trabaja en la fabricación de las estructuras no resistentes. En el S-83 se ha terminado el casco resistente y han comenzado los trabajos de aceros: construcción de tanques, fabricación y montaje de polines y soportes. Y en el S-84 ha comenzado la elaboración de cuadernas del casco resistente.

Con la entrega del S-81, la Armada Española podrá jubilar el único submarino que tiene en la actualidad en su flota, el S-74 Tramontana. En comparación, el Isaac Peral cuenta con un sistema de combate integrado que aglutina todos los sensores y las armas para una respuesta adecuada y rápida a cualquier amenaza. El alto grado de automatización de esta serie ha permitido reducir la dotación de la nave a 32 marinos, e incluir además 8 plazas para el embarque de personal adicional. Es la mitad de la dotación de los S-70, pese a ser un submarino de un desplazamiento y complejidad muy superior.

La maniobra de puesta a flote tendrá mucha repercusión, no sólo por las características ya mencionadas, sino por la presencia de los Reyes y sus hijas. Doña Leonor y Doña Sofía asisten por primera vez a un acto relacionado con el apoyo a la industria española y de Defensa. Hasta ahora tan sólo habían participado en los desfiles del 12 de Octubre como única aproximación al mundo castrense. Su aparición cumple además con la idea de comunicación diseñada por Zarzuela, desde donde se informó que la Princesa de Asturias cada vez tendrá más peso en la agenda institucional desde que el pasado 24 de marzo debutara en solitario en los actos conmemorativos del XXX aniversario del Instituto Cervantes.

Desde Navantia esperan que tras estos ejercicios se pueda optar a nuevos contratos en el extranjero con los submarinos S-80. La empresa puede conseguir el programa P75 (I) para la construcción de seis submarinos convencionales para la Marina de la India. De producirse este acuerdo, tendría un importante impacto directo en la economía de Cartagena. Ya sólo el programa S-80 ha generado un impacto anual de 250 millones de euros en el PIB español, de los que más de 80 millones son aportación directa al PIB regional de Murcia. Navantia contribuye con este proyecto con 2.000 empleos directos en la comunidad autónoma y con hasta 7.000 indirectos. Una razón fundamental para llevar hoy a las altas autoridades a Cartagena.