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El PSOE alimenta una operación para atar a Casado a Vox y tener una vía abierta con Arrimadas

Pedro Sánchez, ayer en el Congreso, acompañado por Carmen Calvo y José Luis Ábalos
Pedro Sánchez, ayer en el Congreso, acompañado por Carmen Calvo y José Luis Ábalos – EFE

Cautela en La Moncloa ante la posibilidad de que no haya elecciones en Madrid

Víctor Ruiz de AlmirónVíctor Ruiz de Almirón

MADRID Actualizado:11/03/2021 12:47hGUARDAR1

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Empezó en la Región de Murcia y ya solo con ese movimiento la dimensión de la jugada política tenía implicaciones en el resto de España. Pero la decisión de Isabel Díaz Ayuso de anticipar las elecciones en la Comunidad de Madrid abre un nuevo escenario electoral con réplicas en la política nacional, afectando al desarrollo de la legislatura y con claves de fondo para la relación entre PSOE y Unidas Podemos.

Es imprevisible anticipar si habrá nuevos casos. Pero lo que es innegable es que se acorta el tiempo previsto sin celebración de elecciones. Tras las catalanas se abría un periodo de 22 meses sin ir a las urnas, hasta las elecciones andaluzas de 2022. Este oasis sin comicios

 abría la posibilidad de entendimientos más transversales y de bajar los decibelios de la discusión política. Pero va a suceder lo contrario, con una crisis en la región donde las posiciones se encuentran más enfrentadas.

Por supuesto la posibilidad de que PSOE y PP retomen ahora sus contactos para abordar las renovaciones de organismos institucionales pendientes, como el Consejo General del Poder Judicial, quedan ahora enterradas. A partir de aquí, las expectativas para Pedro Sánchez «no cambian demasiado», advertían ayer fuentes de la dirección socialista. Consideran en la cúpula socialista que la sucesión de movimientos del día de ayer «recrudece la pugna en la derecha» y que ante ellos se abre un panorama de potenciales ganancias pero también, advierten, plagado de «incertidumbres».

Tras la sucesión de acontecimientos, Pedro Sánchez se desplazó a la sede de Ferraz desde la Moncloa para abordar el nuevo escenario político junto a la vicesecretaria general, Adriana Lastra, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, y el secretario de Coordinación Territorial, Santos Cerdán. También participó del encuentro el líder del PSOE en la Comunidad de Madrid, José Manuel Franco. Los socialistas tenían previsto salir en rueda de prensa con Ábalos pasado el mediodía. Pero finalmente se anuló la comparecencia ante el debate jurídico en torno a la disolución de la Asamblea de Madrid.

El PSOE de momento guarda silencio, ante una eventualidad que les obligaría a buscar un nuevo candidato para enfrentarse a Díaz Ayuso. Se daba por amortizado a Ángel Gabilondo con el calendario normalizado. Pero el acelerón de los acontecimientos obliga a una solución rápida. Los nombres que más suenan son los de Margarita Robles, ministra de Defensa, y Pilar Llop, presidenta del Senado. En La Moncloa, en la tarde de ayer, expresaban no obstante dudas sobre qué sucederá finalmente. No tenían claro que finalmente fuese a haber elecciones.

La relación con Ciudadanos

Lo que también es seguro es que, pase lo que pase, la relación entre PP y Ciudadanos ha quedado viciada. Y eso no es malo para los intereses de Pedro Sánchez. Por un lado existe la voluntad de una parte del Gobierno y de La Moncloa de mantener con Arrimadas la interlocución que se abrió en la fallida negociación de Presupuestos.

Esto inquieta a Pablo Iglesias y puede originar nuevos pulsos dentro del Ejecutivo. Porque resultará más natural poder abrir esa vía de entendimiento con Cs. Los socialistas evitaron declaraciones públicas hasta que se resuelva finalmente qué pasa en Madrid. Solo por la mañana, en un acto institucional, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, defendió la legitimidad de estas mociones de censura para expulsar al PP de los gobiernos regionales: «Tuvo unos resultados pésimos que los revistió de aparentes victorias, que nadie discute, pero a veces ocurre que tenemos todos que ir aceptando una cultura política que ya es distinta, en un panorama que es de pactos y de acuerdos, de diversidad política», dijo.

En el PSOE aseguran que solo habían negociado con Ciudadanos el caso de la Región de Murcia, pero no se oculta que su disponibilidad es total para reeditar una fórmula que ya plantearon a la anterior dirección en mayo de 2019.

Los socialistas creen que el movimiento tiene la potencialidad de despojar al PP de un aliado natural. Y que a medio plazo esto los beneficia porque traslada la idea de que los populares solo pueden gobernar con Vox. Lo que, estiman, a medio plazo dificultará la capacidad de Casado de crecer en el espacio central del electorado. La ambición del PSOE siempre ha sido crecer sobre parte del electorado que deja huérfano Ciudadanos.

En otras esferas del socialismo se destacaba la «importancia» de que Ciudadanos «siga jugando un papel aunque redimensionado», en palabras de un barón territorial, que destacaba que «legitimarlo puede contribuir a su superviviencia» y, con ello, evitar que se produzca la unión entre PP y Ciudadanos que en las filas socialistas sí se interpreta como una amenaza a sus posiciones