Hubo un tiempo en que España y nuestra Comunidad Valenciana estaban en boca de todos, dentro y fuera, y además, para bien. Eramos la envidia de todos. Recuerdo que a principios de siglo, en Francia, en Alemania, en Dinamarca, en cualquier rincón del mundo, todos querían ser como nosotros. Valencia estaba en el mapa y todo eran alabanzas. De hecho la población pegó un salto de más de un millón de habitantes ( un incremento del 25% ), en poco tiempo. Hasta el Valencia C. F. fuë campeón de liga y llegó a jugar dos finales de la champions league.
Todo eso que sucedió como quien dice ayer, sin embargo nos parece ya muy lejano. De repente, cambió la dirección del viento y todo el castillo que creíamos sólido empezó a derrumbarse. El paro casi alcanza al 30% de la población, cuando hace 10 años costaba un potosí encontrar a alguien para cualquier faena. Nuestras entidades bancarias, tan pujantes antes ( Bancaja, CAM, Banco de Valencia ) ya ni existen. Nuestra televisión autonómica, otrora con mucha audiencia, acaba de pasar a mejor vida. Era un pozo sin fondo.
Lo último es la puesta a la venta del Valenca C.F., otro ejemplo de gestión desastrosa. Algunos se niegan a su venta. Como contribuyente me opongo rotundamente a que uno sólo de mis céntimos de euros se gaste en un equipo de fútbol manirroto, mientras la sanidad, la educación o las personas dependientes sufren los recortes y retrasos en su financiación. Si tiene que bajar a tercera división, que baje, y me da igual que sea el Valencia, el Barcelona o el Madrid. El que quiera ir al » circo «, que conste que me encanta el » circo «, que se lo pague.
Conclusión: éramos un gigante con los pies de barro, que una fuerte ventolera se ha llevado por delante. En nuestras manos està que no se vuelva a repetir. Saldremos adelante, claro que sí.
Francisco Javier Reverte Lledó
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