Pérez Llorca congela la negociación de los Presupuestos con Vox en pleno clima de tensión Feijóo-Abascal
El nuevo presidente defiende que tiene las cuentas en vigor y con muchas partidas por ejecutar. Negocia con Moncloa una cita con Pedro Sánchez. Sucederá a Mazón en la presidencia del PPCV antes de fin de año
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No hay prisa. El nuevo presidente de la Generalitat valenciana, Juanfran Pérez Llorca, escenificó el pasado 27 de noviembre una batería de cesiones discursivas a Vox en materia de inmigración y Pacto Verde europeo para arrancar el voto necesario para ser investido. El peaje al partido de Santiago Abascal copó portadas digitales y artículos de analistas. Pero desde ese día, el nuevo barón popular se ha cuidado de no alimentar más esa imagen de dependencia parlamentaria de los ultraconservadores. Pérez Llorca ha puesto en el congelador el que, de natural, debería ser el siguiente capítulo de ese matrimonio político de camas separadas, tú en las Cortes, yo en la Generalitat, con Vox fuera del Ejecutivo regional. No habrá negociación para los Presupuestos autonómicos de 2026. No, al menos, por ahora. Así lo deslizó en privado en los últimos días el nuevo president y lo verbalizó este martes en una entrevista en la SER, la primera que ha concedido desde que asumió el cargo, en un gesto de distensión con el grupo Prisa, muy crítico estos meses con su antecesor, Carlos Mazón.
Pérez Llorca considera que tiene unas cuentas «en vigor», con muchas partidas todavía «por ejecutar», que se aprobaron en mayo de este año, muy condicionadas por las actuaciones que hay que realizar por la dana. «Me gustaría tener Presupuestos, sí. Pero no me veo agobiado. Ahora tenemos Presupuestos y estabilidad», señala sobre una negociación que coincidiría en clave nacional con el pulso que el Partido Popular y Vox están librando por el electorado conservador en Extremadura, en plena campaña electoral.
La carrera hacia la presidencia de la Junta se ha abierto con tensión entre los populares y los de Vox, después de que Abascal insinuase que la candidata del PP, María Guardiola, no tiene por qué ser la presidenta si no obtiene mayoría absoluta y la invitase a «pasar por el aro» de Vox. La respuesta de Guardiola, tildando a Abascal de «machista», y la defensa que de ella ha hecho el líder popular, Alberto Núñez Feijóo, han enrarecido el ambiente en el bloque de las derechas. «Nuestros candidatos no son marionetas», afirmaba Feijóo. Este mismo martes, el PP ha respaldado una iniciativa del PSOE para que el Tribunal de Cuentas fiscalice las cuentas de Disenso, la fundación de Vox.
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Ana Belén Ramos
En ese contexto se produce el estancamiento de las negociaciones para sacar adelante los Presupuestos autonómicos. El anterior Consell del dimitido Carlos Mazón los tenía encauzados y a la espera de entrar en el horno del gabinete antes de mandarlos a las Cortes Valencianas. Sin embargo, las cuentas del 2025 ya han sido legalmente prorrogadas. Ahora, además, se ha producido un cambio en la Conselleria de Hacienda, con la salida de Ruth Merino, y la llegada de José Antonio Rovira, que ha mudado la cartera de Educación por la que lleva las cuentas y la caja de la Generalitat. Al tiempo, el portavoz de Vox en las Cortes, José María Llanos, ya ha advertido de que su apoyo en la investidura «no es un cheque en blanco» y que su formación está vigilante en el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el president.
Precisamente de financiación y de otros asuntos quiere hablar Pérez Llorca con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Tras su toma de posesión como nuevo inquilino del Palau de la Plaza de Manises, Llorca recibió una llamada de Moncloa con el fin de fijar una reunión para la que todavía no se ha marcado una fecha en el calendario. El nuevo jefe del Consell quiere aprovechar el encuentro, además de para poner sobre la mesa los apuros financieros crónicos de la Administración regional, para reclamar una mayor «coordinación» en la respuesta a las tareas de reconstrucción de la dana. En esa línea se están produciendo los primeros gestos como presidente autonómico, con una visita a Picanya el pasado 5 de diciembre, acompañado por el alcalde socialista Josep Almenar, y otra este martes a Paiporta, donde también ha sido recibido por el primer edil del PSPV-PSOE, Vicent Císcar, una visita sin las protestas que solían recibir a Mazón cuando trataba de acercarse a la zona cero de la dana.
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Víctor Romero. Valencia
El jefe del Consell sigue recibiendo una respuesta fría entre las asociaciones de víctimas más representativas. Quiere reunirse con ellas, pero dos de estos colectivos le han pedido que reclame el acta de diputado autonómico a Mazón antes de poner el encuentro en la agenda, sobre todo, después de conocerse los mensajes cruzados del expresidente, el que era su jefe de gabinete, José Manuel Cuenca, y la exconsejera de Justicia, Salomé Pradas. Llorca sostiene que el acta es personal y asegura que seguirá intentando «abrir un canal de comunicación» con las víctimas, más allá de que esa reunión se produzca o no. «Entiendo el dolor, la rabia e incluso el rencor de las víctimas de la dana. Pero pese a comprenderlo perfectamente, no puedo aplicar esos sentimientos cuando afronto la labor de presidir la Generalitat», contestaba en la entrevista.
Relevo orgánico
El de Finestrat ha sido interrogado también por los planes orgánicos. Feijóo ya anunció hace tres semanas que Mazón abandonará la presidencia regional del partido. En ausencia de un congreso que no está en los planes de Génova en el corto y medio plazo, los estatutos marcan que el secretario general (Pérez Llorca) asume de forma interina la presidencia, lo que de facto convertirá al político de la Marina Baixa en líder institucional y orgánico. La incógnita ahora es a quién encargará Llorca la secretaría general del PPCV, un puesto que tiene como misión dirigir el partido. El nombre, según la norma interna de los populares, tiene que salir de los vocales del comité ejecutivo, una lista de una veintena de personas donde hay representantes de las distintas familias de la formación conservadora.
Menos a Ruth Merino, Pérez Llorca ha mantenido a todo el Gobierno de Mazón, pero ha movido fichas y ha reequilibrado internamente el Consell con la renovación del núcleo duro de Presidencia, donde ha situado a personas hasta ahora cercanas a Francisco Camps, como Henar Molinero y Jacobo Navarro, en un momento en el que Camps insiste en reclamar un congreso al que quiere postularse. Llorca también ha designado a tres nuevos consellers, dos de ellos, el vicepresidente y conseller de Presidencia, José Díez, y la de Educación, María del Carmen Ortí, afines o cercanos a la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, aunque Díez ya estaba en el equipo de Mazón. Pero una cosa es dar juego a todas las sensibilidades internas y otra perder el control directo del partido. Sería raro que el sustituto de Pérez Llorca como secretario general del PPCV no fuese alguien de su máxima confianza. La incógnita se resolverá probablemente antes de fin de año, quizás tras las elecciones extremeñas del 21 de diciembre.