Entrevista

Séjourné, vicepresidente de la Comisión Europea: «EEUU y China pueden apagar los Tesla y ByD que compran los europeos. Necesitamos ese botón en la UE»

El responsable de Industria en Bruselas clama por la seguridad europea y pide «criterio» con la inversión china para que tenga «más valor añadido» que la de Chery en Cataluña

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El vicepresidente de la Comisión Europea Stéphane Sejourné durante la entrevista
El vicepresidente de la Comisión Europea Stéphane Sejourné durante la entrevistaJavier BarbanchoMUNDO

Carlos Segovia

Madrid

Stéphane Sejourné (Versalles, 1985) es el vicepresidente ejecutivo de Prosperidad y Estrategia Industrial de la Comisión Europea. Liberal francés próximo a Emmanuel Macron se lanza a dar esta entrevista a EL MUNDO en castellano durante su visita a Madrid. Ha vivido en Argentina y España y busca apoyo en todos los idiomas a su alcance en su cruzada del momento como responsable de Industria en la Comisión Europea: hacerla más competiva y protegerla de, sobre todo, China.

¿Por qué su visita a España y qué espera del Gobierno español?La nueva Comisión Europea está ya totalmente asentada después de seis meses y es un buen momento para que explique en todas las capitales el nuevo modelo económico que queremos construir. Queremos que lo apoye el Gobierno español y también los distintos grupos políticos en el Parlamento Europeo, incluido el PP. Las delegaciones españolas de los grandes grupos son especialmente importantes. Estamos enviando iniciativas legislativas de simplificación, de nuevos instrumentos comerciales, de nueva dinámica a través de la reforma de la contratación pública… Hay muchos temas no podemos hacer sin el apoyo de España.. ¿Qué temas bilaterales ha abordado con los ministros Hereu y Cuerpo?Por un lado, tenemos que avanzar en el mercado único, aumentar la transparencia y derribar barreras. Uno de los países que más se puede beneficiar de un verdadero mercado único es España. Por otro lado, España es un gran proveedor de materia prima. Se puede extraer de muchos emplazamientos y necesitamos el compromiso de España para nuestra estrategia europea para la producción de materias primas críticas. Hemos identificado 17 materias primas críticas estratégicas, en muchas de las cuales existe una fuerte dependencia de China – en algunos casos casi al 100%.¿Le preocupa la contradicción de España de querer más mercado único, mientras pierde cada vez más unidad de mercado en el interior?Lo que nosotros queremos es que España participe también en la estrategia común de convencer a los otros países de ir hacia un mercado único en las telecomunicaciones o la banca. Nosotros vamos a empujar mucho la armonización a nivel europeo para conseguir una reglamentación comunitaria que pueda suprimir las 27 nacionales. En cuanto a la organización territorial, es un tema nacional. España no es el único país que afronta estos retos. Todos los países federales, entre comillas, tienen esa particularidad.En cuanto a la Unión Bancaria, la Comisión Europea ha abierto un expediente al Gobierno español por intervencionismo en la OPA de BBVA…No hacemos comentarios sobre procedimientos de infracción abiertos, por lo que no hablaré específicamente sobre el acuerdo del Gobierno sobre la OPA del BBVA. Dicho esto, tenemos que avanzar hacia un enfoque europeo. Si no lo tenemos, los Estados miembros defienden sus intereses nacionales. Creo que España está entre los países que quieren ir hacia una Unión Bancaria, pero quiere que todo el mundo lo haga a la vez y no solamente algunos países – y con toda razón. El problema es que mientras no haya un enfoque europeo, nadie estará incentivado a respetar o hacer más de lo que se pueda hacer en un ámbito particular del mercado único. Mi voluntad es avanzar hacia la Unión Bancaria.Pero mientras no haya reglamentación europea, la posición de Bruselas es que no puede permitir que eso sea excusa para un intervencionismo español…Nuestra responsabilidad es velar por el respeto del derecho de la Unión y a la vez ir avanzando hacia la Unión Bancaria.Usted también hace advertencias sobre las inversiones chinas…El tema de las inversiones presenta ciertas similitudes con el de la Unión Bancaria. Si un Estado intenta poner condiciones de inversión a China por su cuenta, el chantaje chino va a funcionar y su inversión se desplazará a otros países. Por eso necesitamos establecer reglas europeas muy concretas sobre las inversiones extranjeras, que se puedan aplicar en toda la UE.¿Cuáles?. De varios tipos. Podemos, por ejemplo, obligar a los inversores chinos a crear empleo local o utilizar la cadena de valor europea. Es decir, pedir a los chinos que quieran fabricar automóviles en la UE que se comprometan a colaborar con pymes europeas en vez de traerse los componentes de China. También podemos pedirles que se comprometan a transferir tecnología en sociedades mixtas con empresas europeas, porque la necesitamos en diversos sectores como el de la batería. Esto es algo que los chinos ya hicieron durante 20 años por ejemplo en el caso de la energía nuclear, exigiendo a los empresarios europeos empleo y producción local y transferencia de tecnología. Ahora nos toca a nosotros exigirlo. Esto nos evitará tensiones comerciales, porque la alternativa es ponerles aranceles.Pero ¿no cree que el chantaje funciona ya? China reconoce abiertamente, por ejemplo, que ha invertido más en España, porque Sánchez cambió de opinión y se opuso a que se aplicaran a China más aranceles europeos. Es un chantaje difícil de evitar…China está defendiendo sus intereses en el mercado global, como nosotros también hacemos. En mi opinión, el problema radica en una cierta ingenuidad por parte de Europa. Por eso yo defiendo que haya reglas paneuropeas y así no habrá chantajes a los Estados Miembros. Esas reglas podrían proteger a los distintos gobiernos de ese tipo de chantaje, porque las reglas se cumplirían por igual en Italia, Francia, España, Alemania o en Polonia.Pero España perderá inversiones chinas que ahora recibe por ser más sensible con China…No creo, porque España tiene otras ventajas para atraer inversión china. Entre ellas, más electricidad renovable que en otras partes de Europa, una mano de obra un poco más barata que la de algunos países europeos y una buena posición geográfica.Entonces ¿España no tiene por qué ceder a chantajes de China, porque seguiría consiguiendo inversión igual?Ni España ni ningún otro país europeo tiene que ceder a chantajes de China. Lo que hemos de hacer es protegernos juntos a nivel europeo y, después, que cada uno desarrolle sus argumentos económicos.Usted es crítico con inversiones chinas como la de Chery en Cataluña por no ser una fábrica real, sino una mera ensambladora de productos que vienen de China. ¿Qué le preocupa de este tipo de proyectos?Vemos proyectos como ése en muchas partes de Europa, pero para mí es crucial que las inversiones chinas proporcionen más valor añadido a la economía europea, para mí es crucial. Hay que tener criterio a la hora de atraer inversiones.Usted alerta sobre la capacidad de los fabricantes de EEUU o China de apagar coches eléctricos en Europa. ¿Tienen ese botón?Sí te pueden apagar un Tesla desde Austin o un ByD desde Shenzen. EEUU y China tienen el botón, la tecnología, para controlar cuando quiera los vehículos que los europeos están comprando. Imaginemos que llegara un momento de tensiones diplomáticas o militares que obliguen a tocar ese botón. Necesitamos tener el botón en Europa, es una cuestión de seguridad económica europea.¿Cómo traer ese botón a Europa?Los componentes de este vehículo que son estratégicos para nuestra seguridad económica tienen que ser europeos. Tenemos que ver cómo desarrollamos el concepto y qué tipo de componentes necesitamos y qué tipo de empresa en Europa puede ser la encargada de desarrollar este tipo de tecnología.¿Comprende las críticas al acuerdo arancelario de la Comisión Europea con Trump? Se habla de sumisión incluso en su familia política en Francia…Discrepo de las críticas. No es el mejor acuerdo del mundo, pero tampoco es tan malo, porque los aranceles son mejores que otros que ha fijado EEUU y encima obtenemos exenciones sobre sectores precisos. Da previsibilidad a nuestras empresas. Hemos seguido el mandato que teníamos de todos los Estados miembros que nos pedían que no nos arriesgáramos a perder el acuerdo y que evitáramos una escalada diplomática y comercial. Yo participé en todas las reuniones de preparación con las organizaciones patronales y sindicatos en los gobiernos y todos nos dijeron lo mismo: es necesario evitar una sobrerreacción por parte de Trump.¿Gobiernos que critican ahora el acuerdo lo pidieron antes en privado a la Comisión Europea?Así es.Es el juego eterno en Europa de culpar a Bruselas…Sí. Así es el juego y lo sé, porque en Francia fue un juego nacional durante años y reconozco que yo mismo participé en ese juego. Es un síntoma de que hace falta más Europa…Usted habla de flexibilidad y pragmatismo en la llamada Agenda Verde, pero Teresa Ribera defiende posiciones más dogmáticas. ¿Cómo se coordina con ella?Hay debates entre los distintos miembros del Colegio, claramente, pero siempre con mucho respeto y al final se toma una decisión que todos defendemos. En la Comisión Europea hay una sola voz. No consideramos que esa voz sea resultado de la victoria de uno sobre otro, sino el resultado de un equilibrio mejor recalibrado entre todos. En un colegio de 27 comisarios es siempre un reto. Para mí está claro que hay que mantener los objetivos medioambientales y se lo he dicho al grupo socialista, pero la economía europea está en un punto de inflexión económico, así que tenemos que tener flexibilidad.¿Rebajando los objetivos de la Agenda Verde?No, sin rebajarlos. Tenemos que mantenerlos, pero con la flexibilidad necesaria para no desmantelar industrias ni destruir empleo, sobre todo en sectores como el del automóvil.¿Se flexibilizará la prohibición de vender automóviles de combustión en 2035?Tendremos una discusión dentro de muy poco tiempo en la Comisión, porque decidimos avanzar el debate. Yo creo que no hay que ser muy dogmático en este momento. La descarbonización es un objetivo económico para la Unión Europea a medio y largo plazo. ¿Por qué? Porque gastamos 400.000 millones de euros cada año en comprar hidrocarburosal exterior, un dinero que podríamos destinar a servicios públicos y educación. La meta es clara.¿En qué sentido?La meta es que tenemos que producir nuestra propia energía en Europa e incluso venderla al exterior. Lo que hay estudiar es el camino para llegar ahí. El contexto económico de hoy no es el que teníamos hace cinco años y entonces hay que cambiar el camino. No cambiar el objetivo final, el de la transición limpia, sino cambiar el camino para alcanzarlo.Un problema con la energía es la falta de interconexiones. ¿Comprende la crítica de España a que Francia se resista a aumentarlas?El problema es que necesitamos un mercado europeo energético, pero las competencias son nacionales y cada país decide su mixde fuentes de energía. Tenemos esta paradoja, pero para bajar el precio de la energía necesitamos efectivamente más interconexiones. Yo he tenido ya esta discusión con ministros franceses e intenté también convencer a mis colegas, no sólo por España, sino porque su interconexión con Francia puede servir también para abastecer por ejemplo a Alemania. Todo el mundo tiene que ser responsable, porque la red nacional no produce exactamente lo mismo en cada país en un momento dado y tenemos que equilibrar todas las redes nacionales de mejor manera. Espero que se pueda avanzar rápidamente.

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