Consejos para viajar seguro este verano
Lo mejor llega cuando, tras el caos inicial, la cámara enfoca a un hombre que ha conseguido no una, ni dos, sino tres tumbonas. “¡Hay un hombre atravesado en tres tumbonas!”, comenta alguien, confirmando que el absurdo no tiene límites geográficos.
Y en realidad, no hay que olvidar que este señor es un pobre mártir sacrificado por su familia, que en estos mismos momentos seguramente degustaba en el bufé libre toneladas de croissants con zumo aguado mientras él reservaba espacio en la piscina para todos tratando de estirarse tentacularmente.
La escena ha generado comentarios como: “Yo bajo a las 12 y como hace mucho viento a esa hora las saco”. «Pasa en Benidorm, en Canarias, en Salou. Donde vayas. La culpa la tienen los hoteles por permitirlo», asegura uno.
«Como si Benidorm fuera un sitio de relax, dice una. Otra lamenta la «vergüenza ajena» de la estampa, y un guiri se queda a cuadros preguntando si la gente realmente va a los hoteles de primera línea de playa para competir por una hamaca en la piscina habiendo playa.

Y no es para menos. Aunque las reglas no escritas de la convivencia veraniega dicen “una persona, una tumbona”, algunos parecen pensar que el espacio común es un concepto opcional y que “tonto el último”. Y así será por los siglos de los siglos.
Muchos hoteles ya han intentado prohibir esta práctica, estableciendo horarios de uso o incluso retirando las toallas ‘fantasma’. Pero siempre hay alguien más rápido, más despierto o con más experiencia en la carrera del amanecer. Los olímpicos del ocio no descansan, ni siquiera en vacaciones. Es un comportamiento tan difícil de erradicar como el de las sombrillas en la playa plantadas por abuelos madrugadores.
Mientras tanto, la gente que simplemente quería dormir hasta las 9 y bajar a desayunar tranquila, se encuentra con un campo de batalla decorado con toallas, flotadores y sombreros panamá. Y por fortuna, el señor de las tres tumbonas ya se ha ido a desayunar porque por fin alguien de su familia le ha acercado unas toallas para que se queden en su lugar. Ah, no, alguien le ha puesto una colchoneta de donut encima para que la reserva sea firme.
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